"Ineficacia, descontrol y caos generalizado": Las demoledoras críticas del clero canario a Mazuelos por la organización del viaje del Papa
"Los sacerdotes firmantes relatan cómo, mientras la nave central estaba ocupada por laicos y clérigos llegados de Andalucía —entorno personal del obispo José Mazuelos—, los presbíteros canarios fueron confinados a un espacio marginal junto al órgano y la coral”
“El aire en Gran Canaria se ha vuelto denso en una administración eclesiástica que, en su patética soberbia, se desmorona como un decorado de cartón piedra ante la mirada impasible. Todo el despliegue de la visita del pontífice no era más que una coreografía vacía, un simulacro de sinodalidad ejecutado por una cúpula que, con la eficacia mecánica de los sistemas obsoletos, ha convertido la estancia de León XIV en un ejercicio de alienación pura”.
Así, sin paños calientes, comienza la información que José Luis Jiménez ha firmado en La Gaceta de Gran Canaria, en la que da cuenta de lo que califica de “Rebelión en el clero de Gran Canaria por el trato colonial y autoritario sufrido durante la visita del Papa” el pasado 11 de junio, y en donde afirma que “el clero insular ha quedado reducido a la condición de extras prescindibles en su propia catedral, mientras la esencia del Archipiélago era sustituida por un barniz de cortesía colonial tan artificial como los estatutos enmarcados que entregaron como ofrenda”.
Se refiere el diario grancanario a un “malestar” recogido en una carta anónima, “que circula con fuerza en los círculos religiosos de Gran Canaria, [y] pone el foco sobre una gestión que ha ignorado la realidad de la Diócesis de Canarias”, que preside José Mazuelos, natural de Osuna, en Sevilla, y que fue obispo de Asidonia-Jerez.
“La carta, escrita desde el miedo a las represalias, denuncia que la organización del evento ha sido un desastre de "ineficacia, descontrol y caos generalizado"”, en donde, se añade, “se han otorgado altas responsabilidades a personas con una gestión cuestionable, ignorando la voz de quienes sostienen día a día el trabajo de la Iglesia en las islas”.
“La queja principal señala directamente a la puesta en escena en la Catedral de Santa Ana. Los sacerdotes firmantes relatan cómo, mientras la nave central estaba ocupada por laicos y clérigos llegados de Andalucía —entorno personal del obispo José Mazuelos—, los presbíteros canarios fueron confinados a un espacio marginal junto al órgano y la coral”.
"Extranjeros en su propia casa"
“La sensación de ser extranjeros en su propia casa se trasladó a otros puntos, como el encuentro en Arguineguín, donde el párroco local fue relegado mientras decenas de sacerdotes sevillanos ocupaban lugares preferentes. Para los denunciantes, no fue un error de protocolo, sino un síntoma de una gestión que ignora la realidad histórica de una diócesis que se siente gobernada desde la lejanía y el desprecio”, señala la información.
El tono de la carta, prosigue la crónica, “es un cuestionamiento directo a la "sinodalidad" que predica la jerarquía”, y recalca que “el agravio se extiende a la elección de los testimonios ante el Pontífice: se optó por el director de un colegio religioso vinculado a la Península, ignorando la vocación canaria. Esta decisión es interpretada por el clero local como la confirmación de un prejuicio: la convicción de que "los canarios no tienen nada bueno que contar"”.
Bajo el ladillo de “Crónica de una tiranía invisible”, la información de La Gaceta de Gran Canaria señala que la misiva anónima “incluye detalles de una dureza inusual”. Así, “se denuncian casos de seminaristas que han abandonado la formación, diáconos que han desistido antes de ordenarse y multas de la Inspección de Trabajo por irregularidades laborales en dependencias eclesiales. La carta critica una estructura que mantiene una escasez de clero forzada en Fuerteventura, donde el descanso parece ser un privilegio reservado a quienes cuentan con el beneplácito de la "Corona de Castilla"”.
La carta, que según la citada fuente “también reprocha al Papa la desconexión entre su mensaje sobre la precariedad laboral y la realidad de los sacerdotes isleños, que superan los ochenta años sin vacaciones y sujetos a cambios de destino sin diálogo”, no busca “solo una reparación moral, sino que pretende ser un altavoz ante el Vaticano sobre el autoritarismo que impera en la Diócesis”.
“La petición de oración y difusión del escrito tiene un objetivo claro: que el Papa sepa que, tras la fachada de la hospitalidad canaria, existe un pueblo y un clero hartos de lo que perciben como un saqueo constante, no solo de sus recursos, sino de su dignidad institucional. La visita de León XIV, lejos de unir, ha dejado al descubierto que la Iglesia en Gran Canaria vive una crisis de identidad y lealtad que no se solucionará con un simple cambio de agenda”.
El texto de la carta
Si mañana le preguntaran a su Santidad, "¿Cuál es la idiosincrasia del pueblo e iglesia canaria?", ¿Sabría responder el santo padre? De la respuesta a esta pregunta seguramente podamos obtener una valoración del éxito o no éxito de esta visita.
El papa vino por la tragedia de tantas muertes en el Atlántico, pero también podríamos haber mostrado un poco de quienes somos. La alegría tras la tormenta.
Podríamos haber proyectado peregrinaciones de los Dolores, de la Peña, a Teror, a Ntra. Sra. Del Pino, o imágenes de una Misa con música Canaria, el Corpus de la Orotava o La Laguna, una exhibición de lucha canaria, de la Bola Canaria, el salto del palo, de nuestra gastronomía, o de la Virgen del Carmen saliendo a la Mar, o poner testimonios de las hermanas religiosas que atienden comedores como el de la Isleta.
No sé cómo lo habrán organizado en Tenerife, pero en la Catedral de santa Ana, en la nave central estaban ocupados en su mayoría por sacerdotes y laicos de Jerez o Sevilla mientras que los sacerdotes canarios los colocaron escondidos entre la coral y varias columnas junto al Órgano.
Se suponía que el de la Catedral sería un encuentro con los diocesanos pero al 60 o 70 % de los que estaban allí no los conocía nadie, aunque tenían acento andaluz la mayoría.
En Arguineguin no estaba el párroco (suponemos que no le llegaría la invitación de los obispos), pero sí decenas de sacerdotes sevillanos (a los canarios me consta que les pidieron no ir a Arguineguin).
Todo esto dice que los obispos de la Diocesis Canariensis (las Palmas) no tienen mucho conocimiento de la realidad que pisan. ¿O es que no conocen que históricamente este pueblo ha denunciado un trato colonial de nuestro país a esta comunidad autónoma más remota? La verdad que nunca he estado a favor de esa imagen de que "somos una colonia", es decir no comparto esa crítica, o no la compartía, porque a decir verdad, viendo cómo se escondió al pueblo canario, donde los sacerdotes estaban como castigados en la nave lateral junto al Órgano, donde muchos laicos se quedaron en la plaza de santa Ana, al sol, y donde sin embargo la catedral estaba llena de andaluces que nos desplazaron en nuestra propia tierra, pues ciertamente nos han tratado a los canarios de forma colonial.
Queremos suponer que la familia, los curas y laicos amigos del obispo Mazuelos son los de acento andaluz que llenaban la catedral, de modo que al menos tenemos un obispo "amigo de sus amigos" así que desde aquí - sin sarcasmo - le felicito Mazuelos por cuidar así de bien a los suyos.
Será que no le gusta nuestro acento al obispo, que pusieron a un sacerdote andaluz que no es diocesano, al director del colegio Claret a contar su testimonio delante del papa y de todos. Porque seguramente "los canarios no tienen nada bueno que contar" - pensará nuestro obispo-.
Pero incluso su auxiliar que se crío bebiendo leche de oveja directamente de la ubre en Valsequillo (es solo una expresión para afirmar su origen de pueblo, de campo, de tradiciones...) ha creído que es mejor no poner un canario a contar su vocación.
Qué pensándolo bien, a lo mejor no querían poner un canario por miedo a que le contase al santo padre lo que es ya un secreto a voces, sobre los maltratos que está dando nuestro obispo sevillano y su Auxiliar al clero canario y aquellos laicos también que le incomoden ligeramente.
Me preocupan los varios seminaristas que se han ido del seminario, o el recién ordenado diácono que se ha salido a poco de ordenarse de sacerdote, o qué haya sido multada la iglesia de nuestra Diocesis por inspección de trabajo por tener a una persona (inmigrante) trabajando sin dar de alta, sin contrato. O los despidos en Cáritas por la falta de recursos. Esta parte no se la contaron seguramente al papa cuando habló de la dignidad humana en el Congreso.
Igual que en la Conquista de las islas, que se vendieron esclavos, pues este obispo ha considerado moralmente aceptable tener en Fuerteventura solo 5 sacerdotes, como si fueran esclavos como hace siglos sucedió. ¿Por cierto, el papa León sabe que la mayoría de sacerdotes no tienen vacaciones? Porque ésto parece estar reservado a una suerte de clérigos con amistades en la "Corona de Castilla", perdón, en la península, con los que hacen una especie de intercambio para poder descansar o desconectar unos días.
Llevan varios años hablando de "sinodalidad" que según refieren significa "trabajar o caminar juntos" y contaron al papa que aquí se viene caminando de esa forma. Pero según parece la visita fue organizada por un equipo selecto de colaboradores que no dieron cuenta a laicos ni sacerdotes de lo que se iba preparando.
Si lo hubieran hablado seguramente hubieran salido otras propuestas de regalos al santo padre distintas a los "estatutos del cabildo catedralicio enmarcados" y serían probablemente regalos más identitarios de la cultura canaria. O los actos también serían diferentes y más relacionados con nuestra cultura.
Hay que ver, como se le ocurre al santo padre hablar, además de la inmigración, de los trabajos precarios, cuando los dos obispos que tiene a su lado permiten que los curas, algunos con más de 80 años, estén año tras año sin vacaciones, o sin poder participar en ejercicios espirituales, o sin poder dialogar sobre sus destinos, cambios, etcétera, porque para una iglesia colonial, la decisión siempre será a la andaluza, pisoteando al pueblo que te acoge, pasando por encima de los clérigos canarios obligados a rendir a su merced, pleitesía.
¿Dónde está la sinodalidad en la toma de decisiones sobre destinos, cambios, formaciones? Porque hay compañeros con más de 30 años en el ministerio que cuentan que con usted es la primera vez que se les pone destinos sin diálogo posible (y han pasado algunos por 4 obispos contando con usted).
Cuentan que tienen "ustedes" y no vosotros, una extraña fijación con los sacerdotes jóvenes y no tan jóvenes. Qué para sentarse a comer con usted un sacerdote canario tiene que llevar el sacerdote una ofrenda a santa Rita, que no tienen ninguno de los dos obispos Canariensis el mínimo interés en ser cercanos ni vivir el episcopado desde la sinodalidad. Qué más bien lo ejercen con mamo dura, y según cuentan ejercen la autoridad con métodos que incluyen supuestas amenazas, coacciones o hacer el vacío.
Cuentan que estas actitudes, si bien las dirigen a cualquier sacerdote que no les haga gracia, son más frecuentes hacia el clero joven de la Diocesis. A alguno he escuchado personalmente decir que le tienen miedo a usted estimado señor obispo o que no reconocen en qué se ha convertido el otro estimado don y señor obispo Auxiliar, ciudadano Cristóbal. ¿No les hace pensar como es posible que algunos sacerdotes digan tenerle miedo? ¿Hablamos de una iglesia o de la empresa familiar Ruiz Mateos, o es esto una película Thriller sobre la mafia?
El papa León críticó las mafias que trafican con vidas inocentes, pero no se enteró que sus actitudes apuntan a tratos, supuestamente, cuasi mafiosos.
Esto me hace recordar que durante el cisma de la iglesia que dió paso por un tiempo a tener dos obispos en nuestra Diocesis, uno de ellos, de san Marcial de Rubicón salvó a miles de canarios de ser vendidos como esclavos por los conquistadores.
Llegados a este punto, ¿No podrá aparecer otro obispo que nos defienda de su episcopado tiránico? ¿Cómo es posible que el canario bueno se lo lleve Tenerife, y nosotros tengamos que quedarnos con el obispo colono y su fiel escudero auxiliar? Que, pisoteando nuestra dignidad y desde una casuística puramente instrumental, cosifica a los canarios a la vez que habla como "experto en bioética" de la cosificación de la vida humana con el aborto.
Qué viendo su defensa de la vida humana no nacida, nos hace preguntarnos, que si tendremos que "autopercibirnos" como un embrión para que así usted opte por defendernos y no por agredirnos.
Santo Padre, siento que no le hayan regalado un queso majorero o un timple artesanal y le hayan entregado ese "mojón" (una palabra canaria) de los estatutos del cabildo catedral. Siendo que no le hayan mostrado más que inmigración y no le hayan mostrado la identidad canaria. Y sobretodo sentimos no ser mejores católicos que los andaluces que llenaban la catedral o qué nuestros sacerdotes no sean tan buenos como los de Jerez.
Pero de lo que estamos totalmente orgullosos en ser un pueblo humilde, y somos muy acogedores, lo que pasa como puede ver en algunos discursos anti inmigración, es que estamos los canarios hartos del trato colonial. Vienen inmigrantes pobres a usar nuestros recursos sanitarios y nuestras ayudas sociales por el sur, y por el norte nos invaden los europeos de primera a echarnos de nuestros hogares especulando con nuestra tierra. O vienen empresas hoteleras a poner miles de camas en la misma playa mientras en otro punto derriban las casas de poblados marineros...
En suma santo padre, no crea que el canario no es acogedor, lo que pasa es que estamos hartos de que nos saqueen por todos lados. De su visita esperamos que nuestros propios obispos aprendan a descubrir en el pueblo canario "un don" y no una "tierra a la que pasar por encima ".
Y a ti que me lees te pido dos cosas:
1) Reza para que nuestra iglesia y pueblo canario se una más cada día (a Dios y al prójimo) .
2 ) Comparte para que este mensaje llegue al santo padre.
Unidos en oración. Amén