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Primer aniversario de la elección de León XIV

Josep Maria Turull: “La imagen del Papa rezando ante la tumba de Gaudí marcará la visita a Barcelona”

El rector de la Sagrada Familia espera la llegada del pontífice a la capital catalana con una mezcla de “emoción y responsabilidad”

Josep Maria Turull en Reus. | Agencia Flama

El rector de la Basílica de la Sagrada Familia, Josep Maria Turull, encabezó el sábado una peregrinación de más de un centenar de feligreses desde Barcelona hasta Reus, ciudad natal de Antoni Gaudí. Con un pañuelo rojo al cuello y mochila a la espalda, Turull recorrió las calles de la infancia de Gaudí en una jornada que comenzó con una misa solemne en la Prioral de Sant Pere —donde el arquitecto fue bautizado e hizo la primera comunión— y que culminó en el Santuario de Misericordia.

La visita llegó en una semana especialmente intensa para la Sagrada Familia, después de que la Santa Sede hiciera público el programa oficial de la visita del papa León XIV a España. Entre emoción, espiritualidad y expectación internacional, Turull reflexionó en una conversación con Flama sobre Gaudí, Reus y el momento histórico que vive el templo barcelonés.

Pregunta.¿Qué le ha parecido Reus y cómo ha ido esta visita?

Respuesta. Como he dicho durante la celebración de la eucaristía, es una experiencia muy significativa y también emotiva. Nosotros tenemos la gracia de custodiar la tumba de Gaudí, el final de su vida terrenal, y venir aquí, al comienzo de su vida y de su fe, tiene una fuerza simbólica enorme. Celebrar la eucaristía en la Prioral, ver la pila bautismal donde empezó todo este camino de fe y de vida cristiana, ayuda a entender mejor a la persona que había detrás del arquitecto genial. Todo lo que nace aquí acaba encontrando su gran expresión en la Sagrada Familia, que no es solo la iglesia más alta del mundo, sino también una de las que más conmueve a personas de todo el mundo. Para nosotros era muy importante hacer esta peregrinación en el año del centenario de su muerte y volver a sus orígenes.

“Todo lo que nace aquí acaba encontrando su gran expresión en la Sagrada Familia”, detalla el sacerdote desde Reus, ciudad natal de Gaudí. | Agencia Flama

P. Las palabras “tumba” y “cuna” tienen las mismas sílabas y la misma cantidad de vocales, y, aunque sean tan diferentes, en la historia de Gaudí parecen igualmente imprescindibles.

R. No se pueden separar. Quien pierde los orígenes, pierde la identidad. Y Gaudí nunca perdió sus orígenes ni su manera de ser. Su vinculación con Reus, con su infancia y con la fe que recibió aquí, forma parte esencial de su legado humano y espiritual. Para entender la grandeza de la Sagrada Familia también hay que entender este inicio sencillo y profundo que encontramos aquí, en Reus.

P.¿Es en Reus donde uno se encuentra mejor con Gaudí?

R. A Gaudí lo encuentras en toda su obra. Como dice el Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis”. En sus obras se ve claramente quién era él: un hombre profundamente espiritual, profundamente unido a Dios, con una sensibilidad extraordinaria. Todo comienza con aquel bautismo en Reus y culmina en su tumba, en la cripta de la Sagrada Familia, donde espera la resurrección de los muertos, tal como está escrito. Hay una coherencia muy grande entre el principio y el final de su vida. Y nosotros esperamos también que algún día la Iglesia pueda reconocer oficialmente su santidad con la beatificación.

P. Hace pocos días, en la cripta de la Sagrada Familia, había una vela de la Virgen de Misericordia encendida junto a la tumba de Gaudí. La devoción hacia él parece no entender de fronteras, y en la comitiva había personas de muchas nacionalidades.

R. Gaudí une. Eso lo experimentamos cada día en la Sagrada Familia. Él mismo ya lo decía mientras construía el templo: “Vendrá gente de todo el mundo a ver esto que estamos haciendo”. Ya era verdad en su tiempo, pero ahora se ha hecho plenamente realidad. Personas de todas las culturas, nacionalidades y tradiciones religiosas quedan admiradas ante su obra. Hay gente que quizá entra en la basílica simplemente por curiosidad artística o arquitectónica y acaba viviendo una experiencia interior muy profunda. Y ese es uno de los grandes milagros de Gaudí: haber creado una obra capaz de interpelar a todo el mundo.

P.Les ha dicho a los reusenses que tienen las puertas abiertas de la Sagrada Familia.

R. Y tanto. Siempre ha habido una relación especial entre Reus y la Sagrada Familia. Ya había habido visitas anteriores y vínculos personales, pero este año, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, nos pareció una oportunidad única para venir aquí y reforzar todavía más este vínculo. También es una manera de dar las gracias a la ciudad que vio nacer a Gaudí y donde empezó todo.

P. El otro día se le veía en primera fila de la presentación oficial del programa de la visita del papa León XIV a Cataluña, especialmente atento e ilusionado.

R. Es, seguramente, el reto más visible y significativo que tenemos ahora mismo. Pero el reto de la Sagrada Familia es diario: hacer que la construcción espiritual de piedras vivas siga creciendo. La visita de Benedicto XVI, en 2010, fue un punto de inflexión y mostró al mundo el potencial evangelizador del templo. Ahora vivimos unas ganas inmensas de participar en todas las celebraciones, y también la tristeza de tener que decir a mucha gente que no podrá entrar. Ni la Sagrada Familia ni el estadio de Montjuïc tienen capacidad infinita. Pero eso también demuestra hasta qué punto este acontecimiento despierta interés y esperanza.

P.¿Impresiona ver a tantas entidades interesadas en estar dentro del templo el 10 de junio?

R. Sí, y mucho. Hay interés desde todos los ámbitos y también desde tradiciones religiosas diversas. Eso es muy significativo. El acto central será la misa en la Sagrada Familia y la inauguración de la torre de Jesucristo. Eso hace mucha ilusión porque es un signo del bien que Gaudí quería hacer. Él no trabajaba para su propia gloria, sino para la gloria de Dios. Quería que la gente levantara la mirada hacia Jesucristo, y de alguna manera esta torre culmina ese mensaje.

“El reto de la Sagrada Familia es diario: hacer que la construcción espiritual de piedras vivas siga creciendo”, afirma el rector. | Daniel Rubio

P.¿Ha podido conocer personalmente al papa León XIV?

R. Todavía no. Será una ilusión muy especial poder saludarlo por primera vez. Ojalá pueda ser. Evidentemente, para mí, como rector de la Sagrada Familia, es una visita cargada de emoción y de responsabilidad.

P. Hay detalles de la visita papal que todavía no se han hecho públicos. ¿Se ha aprendido de la experiencia de la visita de Benedicto XVI?

R. Yo no era rector de la Sagrada Familia ni estaba directamente implicado en la organización; era rector del Seminario y coordiné el servicio de los seminaristas. Recuerdo bien aquel momento porque los seminaristas tuvieron un papel destacado en la celebración y también en la entrada del Santo Padre al templo. En aquel momento se tomó nota de todo para aprender de cara al futuro, aunque entonces nadie imaginaba cuándo podría volver a producirse una visita así. Seguro que esta vez todo irá todavía mejor. La Sagrada Familia no puede ampliar infinitamente el aforo, pero sí se puede intentar que todo funcione con la máxima dignidad y acogida posibles.

P.Ver al Papa rezando ante la tumba de Gaudí será una de las imágenes más buscadas de la visita.

R. Sin duda. Y, para mí, también es uno de los momentos más importantes, porque como vicepostulador de la causa de beatificación de Gaudí tiene un valor muy especial. Es una imagen cargada de simbolismo: el Santo Padre rezando ante la tumba de un hombre que dedicó toda su vida a levantar un templo para acercar a las personas a Dios. Después, el Papa saldrá a la fachada del Nacimiento para bendecir la torre de Jesucristo, que es otro momento histórico.

P.¿Qué mensaje transmitirá esta visita papal?

R. El lema es muy claro y muy abierto: “Levanta la mirada”. Es una invitación universal. La cruz de la torre será un signo exterior, visible desde muchos puntos de Barcelona, pero también una llamada interior para que las personas levanten la mirada hacia algo más grande, más profundo, más trascendente. Creo que es un mensaje necesario en el mundo actual.

P. El otro día, una guía turística de la Sagrada Familia me comentaba que todavía hay turistas estadounidenses que desconocen que el Papa visitará Barcelona. ¿Cómo se puede llegar a todo el mundo?

R. Precisamente el 10 de junio por la tarde no habrá prácticamente ningún país del mundo donde no se retransmita la inauguración de la torre y la misa. Todo esto irá llegando por círculos concéntricos hasta los rincones más lejanos del planeta. Barcelona será observada por todo el mundo y eso ayudará muchísimo a proyectar todavía más la Sagrada Familia y el mensaje que representa.

P. En una entrevista que le hice en Navidad de 2024 me dijo que mucha gente que ya había visitado la Sagrada Familia querría volver cuando estuviera terminada. ¿Lo sigue pensando?

R. Sí, claro. Los próximos años veremos cómo sigue creciendo al ritmo que sea necesario, sin prisas. Es una obra muy compleja y hay que hacerla bien. También es uno de los encantos de la Sagrada Familia: verla evolucionar, verla transformarse y seguir creciendo ante los ojos de todos. Y todavía queda pendiente la fachada de la Gloria, una intervención decisiva. Barcelona se juega mucho en esta nueva entrada al templo y todos debemos ser conscientes de ello.

P.¿Y usted, ya ha subido a la torre de Jesucristo?

R. Todavía no. Pero espero poder subir muy pronto. Tengo muchas ganas de ver Barcelona desde allí arriba y también de contemplar de cerca esta torre que culmina el gran sueño de Gaudí.

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