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TODO el viaje del Papa a España, #primeroRD

Manel Gasch, abad de Montserrat: "El Papa rezará a los pies de María para pedirle que interceda por nosotros, por la paz, por el mundo"

"Le esperamos con muchísima ilusión, muy conscientes de lo que significa que el Santo Padre visite un lugar, cualquier lugar, y cuando te toca a ti, en tu casa, en un lugar que amas tanto porque es tu casa y porque tiene esta tradición milenaria de monasterio, de santuario, tan presente en Cataluña y también fuera de Cataluña en este momento", asegura el responsable de la comunidad benedictina

Manel Gasch, en la clausura de Montserrat | Flama

(María Cecilia Mutual, Vatican News).- En su quinto día de viaje apostólico a España, el Papa León XIV se trasladará desde Barcelona a unos 50 km al oeste hasta el imponente macizo rocoso que alberga el Monasterio Benedictino y el Santuario de Montserrat, fulcro de la identidad catalana, para orar ante la bellísima imagen de “La Morenita”, nombre con el que se conoce popularmente a la Virgen de Montserrat, por su color oscuro. Allí, León XIV “levantará la mirada”, como reza el lema de su viaje, hacia la imagen de la Virgen custodiada entre los muros del Santuario empotrado en esa montaña aserrada, para orar por la humanidad entera.

“Será una visita histórica, precedida solamente por aquella de San Juan Pablo II en 1982”. Así lo recuerda el Abad de Montserrat, el padre Manel Gasch Hurios, que desde septiembre de 2021 lleva adelante el desafío de custodiar el Santuario y liderar una comunidad de 45 monjes, de los cuales 35 viven en Montserrat y otros en Italia. Ante la visita del Santo Padre a “su casa”, como él mismo dice, el Abad Gasch reflexiona sobre la misión que llevan adelante en Montserrat, que se ha caracterizado desde siempre por una doble dimensión: santuario mariano y monasterio benedictino este último, fresco de milenario de fundación conmemorado el año pasado. “Nuestra misión ha sido siempre custodiar el santuario y acoger peregrinos. La acogida es propiamente la palabra que define Montserrat, es la esencia de un santuario” afirma el religioso, en diálogo con Vatican News. A este lugar de oración, de vida evangélica, de escucha y de paz, acudirá el Papa León para unirse en oración con los peregrinos por la paz.

Pregunta.Padre Abad, el Papa León XIV durante su viaje apostólico a España, visitará el Santuario de Montserrat, fulcro de la identidad catalana. ¿Cuáles son sus expectativas ante la visita del pontífice al santuario de Nuestra Señora de Montserrat?

Respuesta. Le esperamos con muchísima ilusión, muy conscientes de lo que significa que el Santo Padre visite un lugar, cualquier lugar, y cuando te toca a ti, en tu casa, en un lugar que amas tanto porque es tu casa y porque tiene esta tradición milenaria de monasterio, de santuario, tan presente en Cataluña y también fuera de Cataluña en este momento. La visita de un Papa es un momento histórico, de hecho, será la segunda: Juan Pablo II vino en noviembre de 1982 y siempre ha sido un referente esa visita del papa Juan Pablo II. Por lo tanto, lo esperamos con mucha alegría. Seguramente habrá bastante gente, toda la que pueda caber en Montserrat, también para verle aquí y sobre todo para rezar con él y continuar afirmando esta fe mariana, que es lo que representa a Montserrat por encima de todo.

P.Padre Abad, ¿cómo está conformada la comunidad del monasterio que usted lidera, que acaba de celebrar un milenario de vida? ¿Cuál es su misión?

R. Nosotros somos monjes benedictinos desde nuestra fundación. Fuimos ya una fundación del monasterio benedictino de Ripoll. Nos fundó el Abad Oliva, que en aquel momento, 1025, era ya Abad de Ripoll de Cuixá y obispo de Vic. Y hemos continuado siempre benedictinos, sin ninguna reforma, más que las propias de la orden benedictina. Nuestra misión ha sido siempre custodiar el santuario y acoger pelegrinos. La acogida es propiamente la palabra que yo creo que define Montserrat. La define porque es la esencia de un santuario. Un santuario es acogida, es acogida de pelegrinos. Y también es un gran carisma benedictino. Toda la vida, acoger ha sido un carisma benedictino. San Benito nos dice que se tiene que acoger al huésped como a Cristo. Creo que esto en Montserrat se hace tan realidad, incluso durante el milenario lo he repetido mucho.

R. Cuando hablamos de cuál es la esencia de Montserrat, decimos que el monasterio es la casa de Dios, que no es la casa de los monjes. Es la casa de Dios, que está a título estable en los monjes, y de Dios que pasa, como el Cristo Pascual, que es Dios que pasa. Y me parece una imagen muy bonita de una abad francés para definir lo que puede ser Montserrat. Somos una comunidad de unos 45 monjes, unos 35 vivimos en Montserrat, y después tenemos monjes en Italia. Manuel Nin de Grottaferrata, es un monje que proviene de Montserrat. El padre Ignacio Fossas, presidente de la Congregación Sublacense Cassinesa de la Orden de San Benito, viene de Montserrat. El prior de Montecasino también viene de Montserrat. Tenemos un monje que está en San Anselmo, en Roma, como oficial. Y después tenemos algún otro monje por el mundo, tenemos un monje en África, un monje que sirve en una diócesis catalana. Y después aún tenemos una pequeña casa de pendiente cerca de Montserrat, que está en un santuario en una zona muy rural, pero haciendo también una misión de rezar y de presencia.

P.Con respecto justamente a los peregrinos y a la acogida, ¿qué importancia tiene este santuario para los peregrinos del mundo y para los fieles de Cataluña y de España que aquí acuden para orar a la Virgen, y que el 10 de junio llegarán al santuario para rezar el rosario junto al Santo Padre?

R. Montserrat es una devoción muy importante en la historia. De hecho, yo creo que es la primera devoción mariana que llegó a América Latina, ya con los primeros misioneros. De hecho, el capellán que iba en la segunda expedición de Colón, el padre Bernardo Boyl, era un ermitaño de Montserrat. Está la isla de Montserrat en el Caribe, que el nombre viene de nuestro santuario, y mucha presencia de muchos santuarios dedicados a la Virgen de Montserrat. Para empezar, la historia ya nos coloca en una advocación muy universal. Después, Montserrat, también es verdad que estos mil años de estabilidad en un lugar, que yo digo siempre que quiere decir estabilidad en una geografía, pero quiere decir estabilidad en la cultura y en la lengua histórica de este lugar, también le ha dado una gran identificación a Cataluña. De hecho, la Virgen de Montserrat es la patrona de Cataluña y de todas las diócesis con sede en Cataluña. La proclamó precisamente León XIII en 1881. Y como santuario alrededor de esta estabilidad y de esta presencia también de María que en Montserrat queda concretada en la bellísima imagen de la Virgen, una imagen a la que podemos mirar, un icono realmente de la gracia y de la encarnación, que es lo que es nuestra imagen. Custodiando esto y con todo este valor de arraigo que tiene la imagen de la devoción de María, pues también se ha creado toda esta identidad cultural y lingüística en torno a Montserrat, que es tan importante para los catalanes.

Vista de la Abadía de Montserrat

R. En los últimos años, también por la gran presencia internacional que ha tenido Barcelona en el mundo, es verdad que hay muchísimos peregrinos que vienen de todas partes para celebrar. Hay días que podemos tener más de diez grupos con su sacerdote, que vienen, que celebran de Estados Unidos, de Corea, de Polonia, de Indonesia, de Filipinas, por decir algunos, pero realmente de todo el mundo. En este sentido, yo creo que ahora incluso también se va recuperando, o vuelve a venir mucha, mucha gente que no es catalana. El santuario tiene estas dos dimensiones muy importantes. Una, sobre todo, por la patrona de Cataluña y por lo tanto como lugar de identidad, y donde también todo el mundo reencuentra un poco la tradición familiar, la tradición de las generaciones, esta devoción que recuerda a los padres, a los abuelos. Por la otra parte, también un lugar al que muchos grupos internacionales vienen quizá una vez en la vida o dos, pero que también lo tienen como referente de oración y de devoción a la Virgen.

P.Padre Gasch, mirando a la sociedad actual, marcada por la inmediatez, por la virtualidad y la autorreferencialidad, ¿qué ejemplo y qué mensaje puede dar a los jóvenes la vida monástica como ejemplo de vida cristiana?

R. Pues yo creo que la vida monástica, como ejemplo de vida cristiana, de tomarse en serio el bautismo, es una vida que sobre todo es válida si es una confesión de fe. La vida monástica solo se sustenta en la confesión de fe en Dios. Cuando yo profesé hace casi veinticinco años, la profesión solemne, con un poco de ardor juvenil dije “nosotros somos los que miramos a Dios cara a cara, cada día”. Bien, pues yo creo que un poco el mensaje es que nosotros somos una opción que tiene siempre a Dios muy presente y que se hace consciente de este acto de fe.

R. Creo que en este mundo todo lo que sea tocar algo muy auténtico y el acto de fe es algo muy auténtico, las verdades de la fe cristiana, de la fe católica, puede atraer en medio de esta sociedad tan frágil, por usar una palabra contemporánea. Creo que es una sociedad frágil y una propuesta que no sea frágil tiene ahí su nicho, tiene ahí su lugar, tiene su oportunidad. Y yo creo que la vida monástica un poco recuerda esto, a través de la oración, del silencio, de la vida en comunidad. Lo que un poco nosotros hemos querido expresar en nuestro lema del milenario, que es un lema monástico pero propuesto a todos, que complementa en el fondo el lema benedictino, el reza y trabaja, y los complementa con un reza, lee, trabaja, rígete a ti mismo y hazlo en comunidad. Estas cinco expresiones han sido un poco la propuesta que hicimos nosotros, los monjes de Montserrat, a los que venían de la sociedad como lema del milenario. Yo creo que sintetiza muy bien una propuesta de vida para los jóvenes de hoy, que tampoco es exclusivísima de la vida monástica, todo esto que digo evidentemente podría extenderse a la vida cristiana. Si hay vida cristiana, puede haber vida monástica, sin vida cristiana es difícil que haya vida monástica.

P.Volviendo al viaje del Papa, León XIV visitará la Sagrada Familia en Barcelona y el Santuario de Montserrat. ¿Qué caracteriza la espiritualidad de cada uno de estos lugares sagrados y por qué, según usted, la elección del Santo Padre de visitarlos a ambos?

R. La Sagrada Familia me parece que en este momento representa la posibilidad que aún tiene la fe cristiana, sobre todo a través de una especie de apóstol que era Antonio Gaudí, de crear belleza, de crear cultura en la arquitectura, de crear algo que transmite un mensaje de Dios a través del espacio. Yo recuerdo a un joven que un día, visitando la Sagrada Familia, me dijo: “yo no soy creyente, pero hoy viendo esto me impresiono, no me hago preguntas sobre Dios, pienso qué hay detrás de esto”. Yo creo que el Santo Padre ha querido estar en un lugar que significa esto, que significa este estar de la cultura y de la creatividad de la Iglesia en el mundo contemporáneo. La Iglesia no solo es conservar el patrimonio que es bellísimo, histórico, pero que también hay ahí una capacidad para en la cultura, pues, estar.La Sagrada Familia es un centro muy visitado, mucho más que Montserrat y es un emblema de Barcelona, del mundo, y creo que lo es de la Iglesia. Y el Papa viene a bendecir lo que es el emblema de la Sagrada Familia, que es la Torre de Jesucristo, es el símbolo de la fe cristiana, lo que el mismo Gaudí quiso que fuera. Y en este momento la torre más alta de Barcelona, es la Torre de Jesucristo, es la Cruz de Jesucristo, que no va más alta que las montañas, porque las montañas son obra de Dios. Esto es lo que yo creo que sobre todo por la espiritualidad, la Sagrada Familia representa y tiene muy dentro también la espiritualidad de la devoción a San José y a la misma Sagrada Familia. Creo que ahí tiene gran importancia la creatividad, la de Gaudí también, una especie de genio y hombre profundamente creyente que inspiró el templo en esta voluntad de evangelizar.

R. Naturalmente en Montserrat lo que va a encontrar es la espiritualidad mariana. Yo creo que visita Montserrat porque somos un lugar muy indiscutido dentro de Cataluña, que puede visitar un Papa, pues es el lugar de la patrona de Cataluña, de la Virgen de Montserrat. Un lugar que es de todos los catalanes y de los españoles y de todo el mundo, porque ahí está María y ahí está la espiritualidad de la peregrinación del que viene sencillamente a arrodillarse a los pies de María y a presentarle su oración y sus alegrías, sus tristezas, sus preocupaciones y a pedirle que interceda por nosotros, por la paz, por el mundo. Yo creo que el Santo Padre viene con este espíritu a Montserrat y es con el espíritu que nosotros también le acogemos, sabiendo que nosotros los monjes no somos los importantes, que no nos viene a visitar a nosotros, viene a visitar naturalmente a Santa María de Montserrat, a la Virgen María, y a rezar con todos los que le vamos a acompañar ese día.

La montaña de Montserrat con la Abadía y el Santuario

P.Padre Gasch, el Papa León XIV manifiesta una marcada inclinación por la dimensión contemplativa. ¿Cuáles son sus sentimientos al respecto?

R. Bueno, pues naturalmente, de proximidad. Es un Papa que es religioso, que es agustino, naturalmente el legado de Agustín, el legado monástico de San Agustín, su regla para monjes, aparte de toda su teología y espiritualidad que él cita tan a menudo. La regla monástica de San Agustín fue una inspiración para la regla de San Benito, que llegó unos años más tarde. Evidentemente he seguido las palabras que ya ha dicho en alguna ocasión a los monjes, la homilía que hizo el 11 de noviembre en San Anselmo, en Roma, en el aniversario de la consagración de la iglesia delante de la comunidad benedictina de San Anselmo y de algunos abades, también unas palabras muy bonitas que dijo a las comunidades de Subiaco y de Cesena en una recepción privada. Y aquí, esperamos, ojalá, también haya una palabra suya, no solo sobre la Virgen María, sino sobre la comunidad monástica. Esta dimensión contemplativa evidentemente se ve y se percibe en sus escritos, podemos citar esta última encíclica (Magnifica humanitas), lo que dice es siempre fruto de esta oración profunda y esto se transmite en sus escritos y en sus palabras.

P.Padre Abad, para concluir, ¿cuál considera usted que será el mensaje del Papa León para la Iglesia de España y para el mundo entero en este viaje?

R. Yo creo que dirá lo que está diciendo desde que es Papa: poner la humanidad y la paz en el centro. Que es naturalmente escuchar. Es un Papa al que le gusta mucho escuchar, lo ha dicho. El Santo Padre como hombre que escucha al mundo pues escucha la necesidad de paz. En la reciente encíclica habla del peligro para la humanidad. Yo creo que en el fondo, la preocupación de fondo de la encíclica es que la humanidad no pierda su consistencia de lo humano, que la tecnología no nos invada, que la tecnología no nos cambie, que seamos nosotros. Este Rege te ipsum de nuestro lema, que seamos nosotros capaces de gobernarnos a nosotros, de ser maestros de nosotros mismos. Que, en el fondo, si me lo permite, es el mensaje de la encarnación, de un Dios que ha puesto la humanidad en el centro de todo, que él mismo se hizo hombre. Yo creo que este es el mensaje, el mensaje de la humanidad, y evidentemente el mensaje de un mundo en el cual la humanidad pueda desarrollarse, premisa para lo cual, evidentemente, es la paz y la justicia. Y yo creo que él advertirá, en este viaje a España, sobre todo lo que puede ir en contra de esta paz, de esta justicia y de esta humanidad.

 

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