El mensaje del Papa a un amigo agustino: "Faltan pocos días y estoy contento de poder vivir esos días en España"
Ángel Camino revela en un encuentro organizado por Vida Nueva –en el que también participaron Emilce Cuda, Baltazar Porras y Jordi Bertomeu– el mensaje que le había enviado León XIV unas horas antes
"Muchas gracias, Ángel. Faltan pocos días y estoy contento de poder vivir esos días en España. Hasta pronto. Un abrazo". Ese fue el mensaje que, recibido a las cuatro de la tarde, leyó en directo Ángel Camino, agustino y vicario episcopal de la Archidiócesis de Madrid, al comienzo del acto "León XIV en España: escáner a Robert Prevost", organizado en la tarde del martes 2 de junio en Madrid por la revista Vida Nueva, previo al viaje del Papa a España, y moderado por su director, José Beltrán.
"Al 80 % de los agustinos con los que se va a encontrar estos días en España los podrá llamar por su nombre –incidió Camino al recordar la familiaridad del Papa con sus hermanos de congregación en el país–. La figura de Prevost prácticamente no ha evolucionado en nada, lo puedo decir un año después de su elección. Roberto es una persona sencilla, muy inteligente, que gobierno no solo a golpe de hierro, sino escuchando, con finura, que te cautiva no tanto por sus mandatos, sino por su convicción y por lo que se entrega a los demás".
"Es el hombre de la escucha, al que le duelen los pobres, un Papa que ha estudiado, que es inteligente, pero al mismo tiempo, tiene el corazón de Agustín, 'ama y haz lo que quieras'", apostilló el agustino español.
Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas, recordó cómo conoció al papa Prevost, y señaló la importancia que para él tiene el tema de la migración, que tratará en Canarias, "con tantas raíces con Venezuela", auqnue señaló "las dos caras de ese tema", dado que "no todos los que llegan son igual de recibidos, sore todo los que llegan de África". El cardenal aludió también, con una figura taurina, a los lances que ha tenido con el presidente Donald Trump, "mejores que una verónica o una estocada", señaló con ironía.
Emilce Cuda, secretario del Pontificio Consejo para América Latina, rememoró cuando Francisco le dijo que "te va a encantar" el nuevo prefecto, "habla igual que vos", en alusión al arzobispo que nombraba para el Dicasterio para los Obispos.
"Escucha, pero también habla, toma decisiones, y siempre me trató muy bien, y conoce a la perfección América Latina, toda su realidad. Y es una persona muy afectiva, capaz de emocionarse hasta las lágrimas, y al que acompaño en el proyecto Construyendo Puentes, entre los dos continentes americanos", apuntó Cuda.
Jordi Bertomeu, oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y comisario pontificio para el caso Sodalicio, recordó en 2019 su primer encuentro con él en Lima en la Nunciatura para tratar un tema de abusos en la diócesis. "Me extraño que allí el obispo medio gringo fuese también medio cholo, muy identificado con la realidad de los mestizos, y ese primer encuentro me permitió percibir una complejidad muy interesante en aquella persona".
Luego se encontró también con él para otras cuestiones de abusos, sobre todo con el caso Sodalicio, y siendo ya también prefecto en Roma con el mismo asunto, y que finalmente le ratificó, ya como Papa, en la encomieda que le habia hecho el papa Francisco. Recordó el sacerdote catalán, que el mismo Prevost tuvo que vivir la reacción del Sodalicio a su toma de decisiones, "como el acoso judicial, mediático y lobístico como ningun otro prefecto de la Curia había sufrido".
"Y aquí veo a otro Robert Prevost –prosiguió Bertomeu– un hombre que escucha, un hombre de Dios que por amor a la Iglesia puede llevar un sufrimiento tan grande como ver tu nombre siendo objeto de una difamación. Y así, el cardenal Prevost tuvo que sufrir en la puerta del cónclave ser acusado de un caso de encubrimiento de abusos en Chiclayo, absolutamente falso, falso", enfatizó el comisario pontificio, mostrando su indignación porque, de haber prosperado aquella campaña entre los cardenales elctores, "dos [periodistas] pudiesen habernos privado por unos chismorreos del papa Robert Prevost"
Emilce Cuda señaló luego que "veía con claridad" las posibilidades de Prevost como papable, y de cómo Francisco fue preparando el camino, los signos de que era la persona en la que él confiaba, como la de que haberle nombrado "cardenal obispo era la señal de que un argentino confiaba en un estadounidense, lo que no es cosa menor". "Fue un signo para el mundo", expresó la teóloga argentina.
El cardenal Porras remarcó que "las reuniones del precónclave fueron muy esclarecedoras" y que Prevost no era considerado "un curial", afirmando que de aquellas sesiones "todos salimos con la convicción de que él iba a ser el nuevo papa".