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Padre Bel: "Con su visita a Brians, el Papa nos muestra que hay un camino que restaura, el de la misericordia"

El Capellán de la prisión que León XIV visitará el 10 de junio en Barcelona, en el marco de su viaje apostólico a España, destaca que este encuentro representa una llamada a poner en el centro a los que sufren e indica el camino del encuentro con el hermano

Padre Jesús Bel, capellán del centro penitenciario Briansn1

(María Cecilia Mutual-Enviada a Barcelona/Vatican News).- El papa León XIV quiere manifestar su cercanía a las personas privadas de libertad y acompañar su realidad de sufrimiento. Así lo hará en el segundo día de visita a Barcelona, poco antes de ir a rezar ante la Virgen de Montserrat, cuando atravesará los muros del Centro Penitenciario Brians 1, una de las dos cárceles situadas en la diócesis de San Feliu de Llobregat, para llevar a quienes se encuentran recluidos un mensaje de esperanza, consuelo y dignidad.

En esa prisión, que alberga a hombres y mujeres, desarrolla su labor pastoral el padre Jesús Bel, Capellán mercedario que desde hace 40 años se dedica al acompañamiento de personas detenidas. En diálogo con Vatican News, el padre Jesús relata cuáles fueron los sentimientos de los internos al enterarse de la visita del Pontífice: “¡Estamos en la mente del Papa!” “¡El Papa nos tiene en el corazón!” “¡Le importamos al Papa!”.

Gran conocedor del dolor y las dificultades que atraviesan los reclusos, el sacerdote asegura que lo que más necesitan es ser escuchados y que los vean con “ojos de misericordia”. Con esta visita, asegura, el papa León indica que hay un camino que verdaderamente restaura, que es el camino del Evangelio, o sea, el camino de la misericordia.

Brians 1 | Ep

Padre Bel, ¿Cómo recibieron la noticia de la visita del Papa? ¿Con qué espíritu las personas detenidas y quienes trabajan en la pastoral penitenciaria esperan la llegada del Pontífice?

La verdad es que cuando se supo la noticia, ninguno teníamos anticipadamente ni la más mínima sospecha de que el Papa vendría a hacer la visita a la cárcel. Al principio, pues hubo un poco de incredulidad, pero en cuanto ya se vio que la noticia era cierta hubo una gran alegría entre los internos. Una alegría que se hacía agradecimiento. Al día siguiente, cuando estuve en el centro penitenciario, los internos me decían, sorprendidos: “Estamos en la mente del Papa, el Papa nos tiene en el corazón, le importamos al Papa”. Había una alegría y una ilusión muy grande por esta visita, porque era el Santo Padre el que se acercaba a visitarlos, el que se acordaba de ellos. Y segundo, porque con esta visita también ellos iban a ser visibilizados por parte de la sociedad y del mundo con otros ojos, con otra perspectiva.

Había una alegría y una ilusión muy grande por esta visita, porque era el Santo Padre el que se acercaba a visitarlos, el que se acordaba de ellos

Padre Jesús, ¿nos podría describir el trabajo que realiza la pastoral penitenciaria en la prisión de Brians 1 que el Papa visitará durante su apostólico a España?

La diócesis de San Feliu de Llobregat tiene dentro de su demarcación dos cárceles que son Brians 1 y Brians 2. La cárcel de Brians 1, que es la que va a visitar el Papa, tiene unos 1100 internos y unas 150 mujeres. La de Brians 2 no tiene mujeres. La cárcel Brians 1 es una cárcel de preventivos, o sea, ahí está la gente esperando tener el juicio. Eso significa que es una cárcel donde hay más incertidumbre, ansiedad, porque el que está allí todavía no sabe si va a ser condenado, a cuánto va a ser condenado, y eso le crea un estado de total expectación y de mucho sufrimiento.

La pastoral penitenciaria lo que hace es garantizar en Brians 1 lo que es la asistencia religiosa a los internos e internas que lo solicitan. La asistencia religiosa es un derecho constitucional y nosotros, pues, nos acercamos a la cárcel, tenemos constituida la pastoral penitenciaria para garantizar esa atención. Por tanto, fundamentalmente, celebramos la Eucaristía los fines de semana, los sábados y los domingos, para alcanzar a todos los internos que la demandan, y tenemos también la catequesis debidamente estructurada. Hacemos catequesis de bautismo, de primera comunión, de confirmación, tenemos taller de Biblia, encuentros de conversaciones, hablando sobre valores, en fin, digamos que la parte catequética está bien estructurada también. Y sobre todo lo que hacemos es mucha atención personalizada, mucho ir a buscar a la persona, sentarnos con él, escuchar, apoyarle, tratar de ayudarle a que pueda hacer su proceso, en el que se levante y siga adelante. Al acompañamiento le damos muchísimo valor en la pastoral penitenciaria también porque es ponerse al lado del que sufre y hacer el camino junto con él, poniéndole un poquito la perspectiva de la fe, la perspectiva del encuentro con Cristo como un camino seguro de restauración personal. En la pastoral penitenciaria no solamente estamos los capellanes sino que también hay un grupo importante de voluntariado que nos apoya en esta tarea de la pastoral.

Al acompañamiento le damos muchísimo valor en la pastoral penitenciaria porque es ponerse al lado del que sufre y hacer el camino junto con él, poniéndole un poquito la perspectiva de la fe, la perspectiva del encuentro con Cristo como un camino seguro de restauración personal

Según su experiencia, padre, ¿qué es lo que más necesitan las personas recluidas?

Lo que necesitan las personas que están detenidas, muchas veces se resume a que las escuchen, a que las vean con ojos de misericordia, a que seamos capaces de ver más allá del delito y encontrarnos con la persona. No hay que olvidar que nadie nace delincuente. Las personas que terminan en una cárcel porque han cometido un delito, normalmente han tenido una historia personal complicada, que les marca mucho, familias rotas, pobreza extrema, falta de educación, viven en ambientes de violencia.

La persona que entra a la cárcel ha pasado ya por un proceso de destrucción personal y de mucho sufrimiento. Y la cárcel lo que hace es añadir más sufrimiento a esa ausencia de muchas cosas en su vida. ¿Qué necesitan? Pues lo primero es que no nos acerquemos a ellos con prejuicios.

Navidad en Brians 1

El juicio le corresponderá al juez, el juez será el que determinará si ha cometido un delito o no y cuál es la sentencia que tiene que cumplir. Nosotros lo que hacemos es acercarnos a ver a la persona y a ponernos a su lado, a hablarle de un camino de esperanza, de un camino de reconstrucción personal, de que la cárcel no es la última parada en su vida, ni el delito sino que pueden salir adelante, pueden reconstruir sus vidas. De tal manera que en la pastoral penitenciaria, aparte de garantizar la asistencia religiosa, lo que hace es mucho el apoyo personal y tener la paciencia de ir sembrando esa semilla de esperanza en las personas que acompañamos, para que ellos puedan salir de ese pozo en el que les ha metido la vida y para que puedan poder llegar a ser personas nuevas, o sea, dar la segunda oportunidad, la segunda o la tercera oportunidad, la que sea. Desde la perspectiva del Evangelio creemos en la persona y creemos en lo que la persona puede llegar a hacer si se le da la oportunidad de conseguirlo.

Lo que necesitan las personas que están detenidas, muchas veces se resume a que las escuchen, a que las vean con ojos de misericordia, a que seamos capaces de ver más allá del delito y encontrarnos con la persona

¿Cómo colaboran los voluntarios en esta asistencia a las personas recluidas?

Los voluntarios lo que hacen es llevar a cabo las actividades propias de la capellanía. Son los catequistas que preparan a los internos y a las internas para los sacramentos. Son los que, junto con los internos preparan la liturgia, amenizan con cantos la celebración. Son los que van por los módulos visitando y acompañando todos esos procesos que son muy lentos y a veces, pues, muy costosos de reconstrucción personal, de reinserción. Los voluntarios hacen una labor extraordinaria y sin duda son un apoyo insustituible para el capellán, que no podría llegar a todo él solo.

En este mundo tan deshumanizado, en el que los caminos cada vez más nos impiden ver a los otros como hermanos, el Papa nos muestra lo que es el camino de la Iglesia, que es el camino de la misericordia

Padre Jesús Bel. ¿Cuál es, según usted, el mensaje que esta visita del Papa León XIV dejará no solo a los detenidos y a los que trabajan para asistirlos sino a toda la sociedad?

Yo cuando me enteré de que el Papa venía a Brians enseguida pensé en la parábola del Buen Samaritano. En cómo las personas hacen sus caminos, sus rutas, sus proyectos de vida, y en esos proyectos de vida no entra el marginado, no entra la persona que está en las cunetas o la persona que está en los rincones de la vida. Van directos y no tienen tiempo para ver a los demás, ni para pararse a tender la mano a nadie.

Y, sin embargo, en este mundo tan deshumanizado, en el que los caminos cada vez más nos impiden ver a los otros como hermanos, el Papa nos muestra lo que es el camino de la Iglesia, que es el camino de la misericordia. Y por eso, cuando el Papa anunció esta visita, yo me acuerdo de esa parábola. Cómo el Papa es capaz de girarse, de girar su mirada hacia los que están en la cuneta, hacia los marginados y se pone en camino para encontrarse con ellos. Encuentra tiempo para encontrarse con ellos. De tal manera que yo creo que es el mensaje para el mundo y para la Iglesia: que hay un camino que verdaderamente restaura, que es el camino del Evangelio, o sea, el camino de la misericordia.

Misericordia
En este mundo tan deshumanizado, el Papa gira su mirada hacia los marginados, mientras los reclusos reciben la noticia con entusiasmo y gratitud: ¡El Papa nos tiene en el corazón!

Porque la respuesta de Dios al delito, la respuesta de Dios al pecado, no fue el castigo, sino el perdón y la misericordia. Y el Papa, yo creo que con esta visita a Brians 1 nos lo recuerda, que la Iglesia tiene que recorrer el camino de la misericordia, el camino del perdón, el camino del encuentro con el hermano, especialmente con el que sufre.

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