El Papa y la Escuela de Salamanca
"Ha colmado y superado todas nuestras expectativas, confirmando con creces su talante de verdadero pastor, dejando para la posteridad imágenes y mensajes de hondo calado"
Para no faltar a la promesa de enviarte algunas de mis impresiones del regalo recibido con la visita del León XIV, opto por la forma epistolar tradicional al “director”, sin otra pretensión que manifestarte amistosamente mi gratitud por lo vivido con su visita.
Seguro que, a pesar del sentimiento claramente positivo de la gran mayoría, habrá voces mucho más versadas que la mía que dirán que el Papa ha carecido de esto o de lo otro; como pueden ser las Víctimas de la pederastia, Feministas y algún grupo más.
Yo, como nuevo vecino de Salamanca, anoto el siguiente episodio que, posteriormente, resultó superlativamente compensado y desautorizado, cuando, desde la aplaudida tribuna de los Diputados, el Papa destacó a la Escuela de Salamanca y a Francisco de Vitoria entre uno de los mayores legados intelectuales y una de las grandes aportaciones al pensamiento universal, contribuyendo a formar nuestra conciencia jurídica y moral.
El caso es que, dos días antes (¡lo que estropea nuestra impaciencia!), 05.06.26., en el solemne acto de la investidura “honoris causa”, el representante del General de los Dominicos, Fr. Pablo Carlos Sicouly, lanza una pedrada o pildorita de reproche a Su Santidad, en su última encíclica, Magnifica Humanitas por “no mencionar a Francisco de Vitoria en pleno año del V Centenario”.
Al margen de esta u otras anécdotas, tan minuciosa y oportunamente redactadas en tu excelente publicación, a mí, como al cien por cien de mi entorno, lejos de defraudarnos, ha colmado y superado todas nuestras expectativas, confirmando con creces su talante de verdadero pastor, dejando para la posteridad imágenes y mensajes de hondo calado.
Ojalá que, a los que tanto nos ha entusiasmado y conmovido, también lo asimilemos y hagamos los deberes recibidos.