Hazte socio/a
Última hora:
TODO el viaje del Papa a España, #primeroRD

Las realidades invisibles que acoge Cáritas Canarias: Donde el Estado no llega

Con un 24% de la población de origen migrante y una tasa de exclusión social que alcanza al 25,5% de los habitantes, Gran Canaria es uno de los puntos más críticos de la ruta atlántica. Cáritas interviene allí donde las administraciones públicas no llegan

Migrantes desamparados | Vatican News/ANSA

(Patricia Ynestroza y Kielce Gussie-Gran Canaria/Vatican News).- Actualmente, el 24% de la población de Canarias es migrante, un colectivo compuesto principalmente por personas de origen latinoamericano y, en un porcentaje menor pero altamente vulnerable, de procedencia africana. Esta amalgama multicultural se topa de frente con una tasa de exclusión social y pobreza que ya arrastra al 25,5% de la población general de las islas. Una colisión de factores que afecta de forma desproporcionada a quienes acaban de llegar, marcando un panorama donde la exclusión no es solo económica, sino fundamentalmente de derechos. Son datos que ha explicado la Secretaria General de Cáritas Diocesana de Canarias, Caya Suárez Ortega a Vatican News.

El laberinto burocrático como primera barrera

"La situación de estas personas en un primer momento es su situación administrativa. No cuentan con permiso de residencia y trabajo", señala Suárez Ortega. Este limbo legal se convierte en un muro infranqueable. Sin una regularización ágil, acceder al mercado laboral formal o conseguir un contrato de alquiler se vuelve una tarea imposible, empujando a los migrantes a la total precariedad. Ante este escenario, la Iglesia y organizaciones como Cáritas han tenido que desplegar un tejido de apoyo que va mucho más allá de la asistencia básica. Desde sus oficinas se ofrece asesoramiento legal, orientación jurídica, social y educativa para facilitar la obtención de los permisos pertinentes. Al mismo tiempo, deben sostener las urgencias del día a día: reparto de alimentos y ayudas económicas directas para el alquiler de viviendas, evitando así que cientos de familias terminen desahuciadas o abocadas al sinhogarismo.

Socorro a migrantes | ANSA
Cáritas interviene allí donde las administraciones públicas no llegan, rescatando del limbo legal y de la calle a familias, víctimas de trata y a jóvenes, desamparados al cumplir mayoría de edad

El abismo de la mayoría de edad

Uno de los eslabones más débiles y preocupantes del sistema lo sufren los jóvenes que llegaron al archipiélago siendo menores de edad no acompañados. El día que cumplen los 18 años, el paraguas de protección institucional de los centros de menores se cierra de golpe. Sin una red de apoyo familiar o social sólida, el riesgo de acabar durmiendo en la calle es inmediato.

Para combatir este abandono, se han puesto en marcha iniciativas como los denominados corredores de hospitalidad. Este proyecto, coordinado entre las diferentes diócesis de la península ibérica y las de Canarias, busca trazar puentes de traslado, acogida y apoyo integral para que estos jóvenes puedan tener una oportunidad real de formación, empleo y, en definitiva, un proyecto de vida digno.

"Estar al lado de los últimos" donde el Estado no llega

La Iglesia se ve obligada a estar presente donde el Estado no lo está. "Nuestra labor es estar al lado de los últimos, de los más vulnerables", explica Suárez Ortega al describir cómo sus servicios atienden de manera directa a los perfiles que quedan completamente desatendidospor la administración pública u otras organizaciones de carácter general.

Esta red de emergencia se centra de forma prioritaria en situaciones de extrema gravedad que las políticas institucionales tardan en procesar o ignoran de forma sistémica. Es el caso de las personas en situación de sinhogarismo crónico, las mujeres víctimas de redes de trata con fines de explotación sexual, o aquellas familias con menores a su cargo que se enfrentan a la pérdida inminente de su hogar.

Un epicentro mortal que exige corresponsabilidad

El drama humanitario que se gestiona a diario en las oficinas de atención social de Las Palmas es el reflejo de una de las crisis geopolíticas más severas de las fronteras europeas. El cruce marítimo entre África Occidental y las Islas Canarias sigue estando considerado de forma unánime como la ruta migratoria más mortífera hacia la Unión Europea.

"Entonces, nuestra realidad es una realidad que pasa en muchas ocasiones desapercibida y se tiene más presente la ruta del Mediterráneo o Lampedusa. Las palabras de Su Santidad, tanto del papa Francisco como del papa León XIV, han hecho que pongamos la mirada en esta realidad concreta porque la ruta tránsito es una de las más mortíferas del mundo al estar separada Canarias a más de 1.600 kilómetros de África. Y las corrientes oceánicas y los vientos alicios provocan que estas personas pasen varios días en el océano sin saber a dónde van a llegar y si realmente van a poder llegar a las islas".

Migrantes llegando a las Islas Canarias

También te puede interesar

Lo último

excelencia políticos obispos universidad seminarios teología facultad

Excelencia y talento vs chiringuitos

Domingo 11º del tiempo ordinario

Sin compasiòn no hay futuro