Visita del Papa a España: entre los números y lo esencial

En la España que espera a León XIV viven 49.000.000 de habitantes que son atendidos en 23.000 parroquias por 15.000 sacerdotes, si bien poco más de la mitad de dicen católicos. Pero más allá de las cifras, hay ganas de volver a acoger a un papa 15 años después de la última visita apostólica, y más por la cercanía que se siente hacia un pontífice de ascendencia española, que conoce bien el país y que sigue mostrando su proximidad a Francisco

Cuatro destinos en cinco diócesis tienen todo preparado
Cuatro destinos en cinco diócesis tienen todo preparado

España se había acostumbrado a recibir al papa. En 30 años, ocho visitas de dos pontífices distintos. Pocos pueden decir lo mismo. Y no solo es una cuestión de cantidad, sino de calidad de las alabanzas recibidas: Juan Pablo II dijo que esta era la “tierra de María” y Benedicto XVI aplaudió la “pléyade de santos y de fundadores, de mártires y de poetas cristianos” que han salido de aquí. Así que, de alguna manera, es como si el país se hubiera acostumbrado a ser un destino preferente para el líder de la Iglesia católica, uno de los más importantes del mundo.

Por eso hay muchos que no llegaron a perdonar a Francisco por no venir; incluso entre las personas que le apreciaban hubo recelos. Él realizó 47 visitas a 66 países en 12 años de pontificado, y ninguna fue a España, a ningún rincón, ni siquiera de pasada.

Esta especie de sequía de 15 años desde a última visita apostólica (Benedicto XVI en 2011) es una de las razones de que haya tanta sed ahora por recibir a León XIV.

Otro motivo sería la cercanía que, de alguna manera, se siente hacia un papa por cuyas venas corre sangre española y que habla el idioma con fluidez, porque además de ser estadounidense de nacimiento, tiene también la nacionalidad peruana. Que hay un vínculo con América Latina no está en duda, ni siquiera en tiempos de “prioridad nacional”.

Y además ha estado en España una docena de veces, principalmente durante sus doce años como prior general de los agustinos. Porque Pablo VI primero y Juan Pablo II se ganaron el sobrenombre de “papa viajero”o “papa peregrino” a fuerza de visitar el mundo, pero Prevost ya conocía gran parte de ese mundo antes de llegar al papado gracias a su cargo al frente de su congregación.

Así pues, entre el tiempo que hace que no viene un papa, las ganas de España por mostrarse como “el primer gran país europeo que le acoge” –un saludo a los monegascos– y lo familiar de la figura de León XIV, la visita apostólica del 6 al 12 de junio está llamada a ser un gran evento histórico.

Entre el tiempo que hace que no viene un papa, las ganas de España por mostrarse como “el primer gran país europeo que le acoge” y lo familiar de la figura de León XIV, la visita apostólica del 6 al 12 de junio está llamada a ser un gran evento histórico.

Y no solo para la Iglesia, que por supuesto, sino para la sociedad civil. Prueba de ello es que la Casa Real le acompañará en todas jornadas de su viaje, que las Cortes Generales recibirán a un papa por primera vez en la historia y que Pedro Sánchez acudirá, por primera vez como presidente del Gobierno, a una misa católica, en Barcelona, el 10 de junio. Un verdadero “evento de excepcional interés público”, aprobado como tal por el Consejo de Ministros.

Qué Iglesia recibe a León XIV

Habrá un momento de especial significado para la Iglesia, al menos para su jerarquía. El lunes 8, justo después del discurso en el Congreso, León XIV se desplazará al número 1 de la calle Añastro para visitar la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y celebrar con los obispos españoles el 60º aniversario de esta institución. Para el presidente, Luis Argüello, es uno de los momentos más esperados, tal y como cuenta él mismo a Religión Digital.

Desde luego, será una continuidad con el gesto de Juan Pablo II, que en 1982 inauguró esa misma sede de la ‘Casa de la Iglesia’ y rezó en la capilla, todavía sin mosaicos.

La Iglesia en España está organizada en 69 diócesis territoriales más el Arzobispado Castrense (que no atiende a un territorio específico, sino a un colectivo, el de las Fuerzas Armadas). En total, a 5 de junio de 2026, en la Conferencia Episcopal Española hay 123 obispos, entre titulares (los obispos responsables de la diócesis), auxiliares y eméritos (jubilados).

A estas 69 diócesis pertenecen las casi 23.000 parroquias que hay en el país (la proporción entre rurales y urbanas es casi del 50%), atendidas por casi 15.000 sacerdotes, 599 diáconos permanentes y 82.000 catequistas, junto con otras realidades diocesanas, según la Memoria anual de actividades de la Iglesia católica en España 2024, la última disponible, elaborada por la CEE.

Al servicio de los más de 49.000.000 de habitantes de España, pero desde otra vocación, están las personas consagradas. Según la Memoria de la CEE, hay más de 31.000 religiosos y religiosas. Están adscritos a la CONFER (Conferencia de Religiosos de España) 403 institutos religiosos y sociedades de vida apostólica, con un total de 3.900 comunidades (casi 3 de cada 4 son femeninas), en las que viven casi 24.000 religiosas mujeres y más de 7.600 religiosos hombres. Cabe añadir a los cerca de 7.500 monjes y monjas de clausura en 690 monasterios.

El mapa de las realidades de la Iglesia en España se completa con más de 14.700 entidades (cofradías, hermandades, asociaciones, fundaciones, movimientos) inscritas en el Registro de Entidades Religiosas –gestionado por el Ministerio de la Presidencia–, así como una “rica y plural realidad asociativa laical” –se lee en la Memoria de la CEE–, que reúne a más de 400.000 laicos asociados en 79 asociaciones y movimientos laicales nacionales, presentes en diferentes ámbitos: familia, educación, trabajo, economía, política, discapacidad, ocio, medios de comunicación, caridad, compromiso misionero o sanidad.

Por completar, las cifras de la Iglesia hablan, además, de que “más de 8.236.000 personas acuden regularmente a misa” y que en 2024 se celebraron casi 31.500 matrimonios, casi 160.000 bautizos y más de 150.000 primeras comuniones (frente a los más de 10 millones de personas que asistían a misa en 2014, las casi 52.500 bodas, 240.000 bautizos y 244.000 primeras comuniones que refleja la Memoria de 2014).

Poco más de la mitad se dicen católicos

Según el barómetro del CIS de mayo de 2026, el 56,1% de la población en España se declara católica (solo el 18,3% católica practicante). Las cifras vienen cayendo desde hace décadas. Atendiendo al CIS, en solo 20 años es una caída de más de 20 puntos: en el barómetro de mayo de 2016 el 72% de los encuestados se declaraban católicos; otro 2,4% se declaraba creyente de otra religión, y entre unos y otros, el 14,1% aseguraba asistir a misa u oficios religiosos casi todos los domingos y festivos.

Pero es que en mayo de 2006 se declaraban católicos el 77,3% de los entrevistados; en marzo de 1996 eran el 81,9%; y en junio de 1982, pocos meses antes del primer viaje de Juan Pablo II a España, se declaraban católicos el 88,4% (el 49,3% del total se consideraban católicos practicantes).

Los frutos que se esperan de la visita

Critica El Principito que los adultos no preguntan por lo esencial y que solo consiguen imaginarse la realidad a partir de las cifras. “Quienes entendemos la vida nos burlamos de las cifras”, juzga.

Así que no merece la pena detenerse en el medio millón de personas que se han inscrito para participar en los distintos actos programados en Madrid, Barcelona y Canarias (el acceso a muchos eventos es libre, así que el registro da cuenta del mínimo estimado), ni en los más de 4.000 periodistas se han acreditado para seguir el viaje ni en los más de 20.000 voluntarios en las cuatro ciudades y que han colmado las previsiones iniciales; ni en los cerca de 14.000 miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que se desplegarán solo en Madrid, “la mayor movilización policial de la historia”, según el delegado del Gobierno en Madrid.

Preguntado por Religión Digital sobre los frutos que espera de la visita papal, el presidente de la CEE quiere poder mirar atrás y decir: “Hemos logrado sacar adelante un proyecto común”, y además que sirva como impulso para poner en práctica la sinodalidad e impulsar un acento misionero. Por su parte, el cardenal Cobo desea: “Sería precioso que el año que viene, por estas fechas, la gente que haya venido diga: ‘Yo estuve ahí y lo recuerdo’. Y que les haya alentado a transformar su vida. Ese será es el mejor fruto de este viaje”.

Llegada a Barcelona de uno de los dos papamóviles que usará León XIV en España
Llegada a Barcelona de uno de los dos papamóviles que usará León XIV en España

A qué viene León XIV

“Esta visita del Sucesor de Pedro es, ante todo, un acontecimiento de fe. Llega como llamada a la comunión eclesial, a la esperanza y a la renovación del corazón cristiano, para que Jesucristo sea anunciado con sencillez y firmeza en la vida cotidiana, en las familias, en las parroquias, en la cultura y en el servicio a los más vulnerables”, dice una carta de la CEE con motivo del viaje.

León XIV viene a España para encontrarse con el pueblo de Dios y anunciar el Evangelio a todos. Es también la voluntad de Prevost, que en la rueda de prensa en el avión de vuelta de África, el pasado 23 de abril, señalaba: “Muchas veces el interés que suscita [un viaje papal] es más bien político: ¿qué dice el Papa sobre tal o cual tema? (…) Pero eso no es lo más importante. El viaje debe interpretarse sobre todo como una expresión de la voluntad de anunciar el Evangelio, de proclamar el mensaje de Jesucristo. La misión consiste sobre todo en ver, en salir al encuentro de la gente con este entusiasmo”.

El lema de este viaje es ‘Alzad la mirada’, una cita bíblica (Juan 4, 35) que invita a mirar más allá de las preocupaciones cotidianas para descubrir la presencia de Dios y abrirse a los demás. Una llamada a la contemplación y a la esperanza, a salir de uno mismo para redescubrir la unidad, la belleza y la caridad como signos concretos de una vida compartida, en palabras del Vaticano.

Esos tres valores, unidad, belleza y caridad, son las líneas de la visita: unidad como la de la Iglesia en Madrid en el Bernabéu (será la quinta visita papal a la capital). Belleza en la sobrecogedora Sagrada Familia o la milenaria Abadía de Monsterrat (tercera visita apostólica a Barcelona). Caridad con los migrantes en Canarias, con las personas sin hogar o con los presos (las Islas Canarias recibirán a un papa por primera vez). [Ver programa completo]

Las calles de las ciudades que esperan al Papa ya están engalanadas
Las calles de las ciudades que esperan al Papa ya están engalanadas | EFE

Un hombre de Francisco con estilo propio

En el primer año de su pontificado, todos los observadores coinciden en que León XIV ha sido un hombre y un papa moderado en las formas y profundo en el fondo. Una persona que recibe, escucha y reflexiona antes de decidir. Un pontífice de perfil bajo, sobre todo si se compara con su antecesor. Que ha vuelto a vivir en el Palacio Apostólico, al contrario que Francisco, pero no en la soledad del apartamento pontificio, sino en comunidad –como Francisco– con varios agustinos. Que ha recuperado la costumbre de retirarse a Castel Gandolfo para descansar, algo que apenas hizo nunca Bergoglio; León XIV va allí los lunes por la noche, pasa un día y a la vuelta atiende a la prensa. El papa argentino también fue mucho de dar entrevistas; Prevost solo ha concedido una de forma oficial, a la periodista Elise Ann Allen, para el libro León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI.

En este primer año ha sido inevitable medir a León XIV con todos los parámetros de su antecesor. Sus decisiones, sus pronunciamientos, los nombramientos que ha realizado y sus primeros documentos ratifican que es “un hombre de Francisco” con estilo propio.

En este primer año ha sido inevitable medirle con todos los parámetros de su antecesor. La conclusión se obtuvo bastante pronto y el paso de los meses la va confirmando: sus decisiones, sus pronunciamientos, los nombramientos que ha realizado y los primeros documentos de su magisterio ratifican que es “un hombre de Francisco” con estilo propio.

León XIV cree y defiende la sinodalidad, está empeñado en la designación de mujeres en roles de liderazgo en la Iglesia, refiere con cierta frecuencia el “todos, todos, todos” y tiene dos preocupaciones por encima de todas las demás, la unidad y la paz. Su lema episcopal es In Illo uno unum, que se traduce como En Aquel que es Uno (Cristo), somos Uno. “Estoy tratando de no seguir promoviendo la polarización en la Iglesia”, le dijo a Allen. Y la otra frase fue la que pronunció en su primer saludo y que abrió la prensa de medio mundo: “Una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante”.

Robert Prevost ha estado en España al menos en doce ocasiones. Vuelve como León XIV para acompañar al Pueblo de Dios y confirmarlo en la fe, como considera que es su tarea de pastor. Para alzar la mirada de las preocupaciones cotidianas y señalar, con palabras y gestos, un horizonte de paz y de unidad. En su reciente viaje a África le vimos algunos gestos más espontáneos y cercanos de lo que era habitual en él hasta ahora. Cientos de miles de ojos estarán pendientes por si España se convierte en un nuevo peldaño en la escalera de su pontificado.

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