El sacerdote más joven de la diócesis de Málaga, sobre lo mejor del sacerdocio Daniel Gutiérrez: "Ser cura es algo muy grande. Sigo emocionándome con cada eucaristía"

Daniel Gutiérrez, sacerdote en Málaga
Daniel Gutiérrez, sacerdote en Málaga

Daniel Gutiérrez es el sacerdote más joven de la diócesis de Málaga, en la actualidad. Recibió la ordenación sacerdotal el 24 de enero de 2024, cuando aún tenía 24 años. Es vicario parroquial de Nuestra Señora de los Dolores, en el Puerto de la Torre

"En estos casi dos meses de cura que llevo estoy disfrutando mucho del ministerio recibido. Para mí es un gran regalo que intento cuidar día a día"

"Al sacerdote se le invita a acompañar a las personas en todas las etapas de la vida. Esto es algo muy delicado y muy gratificante. Soy afortunado por poder entrar en los corazones de tanta gente para hacerles llegar el amor de Dios"

(Diócesis de Málaga).- El 17 de marzo, domingo más cercano a la fiesta de san José (patrono de los seminaristas), se celebra el Día del Seminario. Allí se forman los futuros sacerdotes. ¿Qué es para un cura lo mejor de serlo? En estos días de campaña vocacional, se lo hemos preguntado a varios don diversa experiencia.

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Daniel Gutiérrez es el sacerdote más joven de la diócesis de Málaga, en la actualidad. Recibió la ordenación sacerdotal el 24 de enero de 2024, cuando aún tenía 24 años. Es vicario parroquial de Nuestra Señora de los Dolores, en el Puerto de la Torre. 

Día del seminario
Día del seminario

"En estos casi dos meses de cura que llevo estoy disfrutando mucho del ministerio recibido. Para mí es un gran regalo que intento cuidar día a día"

Tengo la suerte de ir viviendo mi ministerio en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, comunidad que me ha visto crecer. Soy afortunado por poder estar a su servicio. 

Lo que más me fascina del ministerio es ese ser intermediario entre Dios y los hombres. Hablar a los hombres de Dios y de todo lo que nos regala, y hablar a Dios sobre las inquietudes de su pueblo. 

Ser cura es algo muy grande, porque estás en los momentos más importantes de la gente. Acompañas al recién nacido en el bautismo, a los niños que se preparan para recibir a Jesús, a los jóvenes llenos de inquietudes, a esas madres que quieren sacar a sus familias adelante, a esas personas que llegan rotas al sacramento de la reconciliación, a quienes sufren el peso de los años, a quienes se encuentran en sus últimos momentos de vida… En definitiva, al sacerdote se le invita a acompañar a las personas en todas las etapas de la vida. Esto es algo muy delicado y muy gratificante. Soy afortunado por poder entrar en los corazones de tanta gente para hacerles llegar el amor de Dios.

También decir, que sigo emocionándome con cada sacramento, y en especial con cada Eucaristía, que Cristo se haga presente por medio de mis palabras y mis manos, es algo increíble. El ser sacerdote es un regalo muy grande.

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