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El mundo de los pobres nos enseña - 4

“El mundo de los pobres nos enseña que la liberación llegará no sólo cuando los pobres sean puros destinatarios de los beneficios de gobiernos o de la misma Iglesia, sino actores y protagonistas ellos mismos de su lucha y de su liberación, desenmascarando así la raíz última de falsos paternalismos aun eclesiales.” (2 de febrero de 1980)

Hoy nos centraremos en la parte donde habla de los pobres como «puros destinatarios de beneficios» o como «actores y protagonistas de su lucha y liberación». Esta reflexión de monseñor es muy importante, ya que siempre vemos que a las personas pobres se les trata como «puros destinatarios de los beneficios de los gobiernos». Los gobiernos no tomaron en serio a las personas pobres como las primeras víctimas del impacto económico de las cuarentenas en tiempos de la pandemia.El Gobierno de El Salvador exigió a la Asamblea fondos para distribuir primero 300 $, después una primera entrega y, por último, una segunda de bolsas con alimentos de primera necesidad. La Asamblea, pensando en las elecciones que se avecinaban, exigió entregar más fondos a las alcaldías para que estas (es decir, el partido en el gobierno municipal) pudieran distribuir también bolsas de ayuda alimentaria. Son los políticos (que no son pobres y que, en su mayoría, llevan años amasando fortunas pagadas con los impuestos del pueblo) quienes deciden qué es bueno para los pobres en esta situación de crisis.En esta misma dinámica se inscribieron ONG y medios de comunicación que han recolectado para «dar a los pobres».Tampoco faltan iniciativas similares desde las iglesias. En cada situación de crisis vemos el mismo fenómeno. También durante la pandemia se cometieron los mismos errores. ¡Cuán lejos estamos de la exigencia evangélica de monseñor Romero, que nos dijo que la liberación solo llegaría cuando las personas pobres fueran «actores y protagonistas de su lucha y su liberación, desenmascarando así la raíz última de los falsos paternalismos»!  Un primer paso debe ser «escuchar» lo que las personas pobres dicen de su situación, de sus necesidades, de sus sufrimientos, de sus esperanzas y expectativas.

Pero las iglesias también son objeto de la misma crítica que Monseñor Romero. Denuncia los falsos paternalismos, incluso por parte de la Iglesia, que considera a las personas pobres como meros beneficiarios de sus actividades pastorales y sociales. Durante la pandemia, vimos una explosión de misas y otros cultos virtuales representados por sacerdotes y pastores para el «consumo» de fieles que ponen «me gusta» y «amén». Pero, ¿dónde se han sentado con la gente pobre para escuchar su voz? ¿Cómo podemos escuchar a Jesús si no escuchamos de verdad a los pobres? Otros pretenden ser la voz de las personas pobres sin escuchar de cerca y con atención sus gritos.

La pregunta desafiante que Monseñor Romero nos deja es: «¿Qué hacemos para facilitar pasos firmes para que las personas pobres (en nuestro entorno, en nuestras comunidades y a nivel nacional) sean actores y protagonistas de su lucha y liberación, desenmascarando así la raíz última de los falsos paternalismos, incluso eclesiales?».

Lo hemos cantado[1] tantas veces: cuando el pobre cree en el pobre, nace la organización y se acerca la liberación. No tengamos miedo. Sin embargo, tampoco en las iglesias priorizamos esa cercanía y esa escucha sincera de las personas pobres que nos rodean. ¿Cuántos obispos, sacerdotes y predicadores escuchan primero la voz de Dios en el grito de los pobres a la hora de preparar sus homilías? 

Cita 8.4 del capítulo IV (Los pobres)  en el libro “El Evangelio de Mons. Romero”


[1] https://www.youtube.com/watch?v=2wLFjTHhxgY

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