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Acero: "Este Mundial tiene que ser un lugar de competición deportiva y también de reflexión sobre la fraternidad, la unidad y la paz entre los pueblos"

"No hagamos del deporte un tipo de esclavitud comercial y económica que sustituya a la superación, la humildad y el trabajo en equipo"

Acero, en el encuentro de IMDOSOC

Quiero iniciar agradeciendo este foro que nos hace reflexionar en la profundidad del deporte limpio que va más allá del palco y se sitúa en la vida de los más vulnerables, en especial lo que sufren trata. El deporte que se ejerce en los pequeños campos de fútbol y en los parques y plazas nos hace dinámicos y luchadores. Apostemos por nuestros jóvenes para que sean menos sedentarios y más apasionados. Con estrategias para la superación con sentido de vidamás que acomodados en sus pantallas. Cuando en la sociedad se prima el deporte construimos una juventud sana.

Y también agradezco a todas las personas que en nuestra Arquidiócesis Primada de México trabajan en silencio contra la trata, sobre todo los religiosos y religiosas que aguantan, protegen y cuidan a las personas vulnerables que sonafectadas por este fenómeno con posibilidades de aumento en estos días del mundial de fútbol en México.

Les comparto unas cifras alarmantes de la Fundación Freedom de 2025 “12 millones de niños son víctimas de trata en el mundo, 21,000 niñas y niños son captados para la explotación sexual en México al año, solo 1 de cada 100 volverá a casa 60% de la pornografía infantil se produce en México”

Los cálculos previstos son seis millones de turistas llegarán a México este verano para la gran fiesta del fútbol. México es uno de los principales destinos a nivel mundial para la explotación sexual infantil en contextos de viajes y turismo.En eventos deportivos masivos aumenta la demanda de servicios sexuales derivados de la explotación de niñas, niños y adolescentes La violencia doméstica y sexual también aumenta en los hogares cuando juega el equipo local. La explotación sexual infantil es un delito penal castigado por ley.

La Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos en el Artículo 40 señala que: 

 

“El consentimiento otorgado por la víctima, cualquiera que sea su edad y en cualquier modalidad de los delitos previstos en esta Ley no constituirá causa excluyente de responsabilidad penal”.

El Papa León en su exhortación apostólica Dilexi te nos recuerda como  miles de personas que mueren cada día “por causas vinculadas a la malnutrición” (12). “Doblemente pobres las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos” (12).

El n. 182 de la encíclica “Magnifica Humanitas”, León XIV ha recordado que, en un mundo marcado por la polarización, la violencia y el aumento de los conflictos, “la paz no es un tema más, sino una condición del bien común universal y una prueba de la madurez moral de los pueblos”. 

Mientras no defendamos integralmente la dignidad humana en las calles y plazas de nuestras ciudades seguiremos en deuda con las nuevas generaciones por no recuperar la humanidad en las instituciones y la amabilidad en las labores cotidianas de cada persona. Por eso, este Mundial tiene que ser un lugar de competición deportiva y también de reflexión sobre la fraternidad, la unidad y la paz entre los pueblos. No hagamos del deporte un tipo de esclavitud comercial y económica que sustituya a la superación, la humildad y el trabajo en equipo.

 La dimensión del juego es fundamental, sobre todo para los más pequeños: da alegría, genera sociabilidad y crea amistades, y al mismo tiempo es formativo. A través del deporte se pueden establecer relaciones sólidas y duraderas. El deporte es un generador de comunidad.

El Papa en la Catedral de Santa María en Barcelona estamos llamados “a difundir en nuestros ambientes, en las familias, en las parroquias, en los lugares de trabajo y de formación, en los ambientes de la Curia y en cualquier otro ámbito de vida, un clima de familia en el que se vive juntos, conscientes de la filiación y de la llamada común, solidarios, abiertos, capaces de misericordia, de sacrificio, de atención recíproca, de perdón”. Nuestra Iglesia es creadora de fraternidad que protege y cuida a los más vulnerables. Por eso este foro lo que pretende es recordar que en medio de la fraternidad hay gente que sufre. Que en medio de unas entradas tan costosas para acceder a un estadio de fútbol, hay gente que no llega a la quincena para poder comer. No podemos convertir el deporte en un negocio bochornoso de unos pocos que hace indiferentes los sufrimientos de la mayoría. Nuestra primera meta tiene que ser ayudar a los jugadores profesionales a ser verdaderos líderes referenciales sensibles a las personas sufren la globalización de la impotencia. El fútbol nos enseña a moldear nuestros fracasos y frustraciones y a meter el mejor gol que es poner en el centro a la persona.

La Iglesia está cerca del deporte porque cree en el juego y en la actividad deportiva como lugar de encuentro, de formación de valores y de fraternidad. Por eso el deporte está en casa, en la Iglesia, especialmente en las escuelas y oratorios o centros juveniles.

El papa León XIV en su mensaje con ocasión de la XII jornada de oración y reflexión sobre la Trata de Personas, señalaba que “la inestabilidad geopolítica y los conflictos armados crean un terreno fértil para que los traficantes exploten a los más vulnerables, especialmente a las personas desplazadas, a los migrantes y a los refugiados. Dentro de este paradigma resquebrajado, las mujeres y los niños son los más afectados por este comercio atroz. Además, la creciente brecha entre ricos y pobres obliga a muchos a vivir en condiciones precarias, dejándolos expuestos a las promesas engañosas de los reclutadores. Este fenómeno resulta particularmente perturbador en el auge de la llamada “esclavitud cibernética”, mediante la cual las personas son atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como las estafas en línea y el tráfico de drogas. En estos casos, la víctima es coaccionada a asumir el papel de perpetrador, agravando sus heridas espirituales. Estas formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas de una cultura que ha olvidado cómo amar como Cristo ama”.

La trata de personas es un delito complejo, muchas veces invisible. Con bastante frecuencia, las mismas víctimas ignoran que lo son y entran en un juego inconsciente en donde pierden su dignidad sin darse cuenta.

La manipulación ejercida por los tratantes lleva a las víctimas a actuar con aparente normalidad. Por eso es importante conocer, en primer lugar, cómo funciona realmente la trata, y qué mecanismos utilizan los tratantes para captar, controlar y explotar a sus víctimas. El robo de niños es real: bebés que son sustraídos de un hospital o arrebatados de la mano de sus padres; niños captados en un centro comercial o parque, aprovechando un descuido de sus acompañantes; niñas subidas por la fuerza a una camioneta, mientras caminaban por la calle. 

Encuentro de Imdosoc

Sin embargo, esta forma de captación no es la única ni la más frecuente. Otras veces, los niños conocen a sus victimarios y confían en ellos. Pueden ser miembros de la familia o alguien cercano: un primo o tío, los papás de su amiga, el nuevo novio de su mamá, un maestro o compañero de la escuela o alguien a quien conocieron a través de redes sociales. 

La explotación puede ocurrir por la fuerza, frecuentemente en una población distinta a donde las víctimas fueron captadas. Otras veces, los tratantes ejercen una manipulación sutil pero eficaz sobre las víctimas; algunas han sido engañadas, captadas y explotadas, al tiempo que seguían viviendo en casa de sus padres y asistiendo a la escuela. La explotación no implica necesariamente un desplazamiento o que la persona abandone el hogar. La trata de personas afecta a 15 millones de niños en el mundo. Sus víctimas son captadas mediante redes sociales, videojuegos o grooming (perfiles falsos en internet que aparentan ser amigos para engañarlos a enviar imágenes que de otra forma no enviarían). Son explotados sexualmente, laboralmente o destinadas al tráfico ilegal de órganos. Entre más sepamos acerca de este delito y cómo funciona, estaremos mejor equipados para proteger a nuestra familia. En el número 139 de Magnifica Humanitas se nos habla de “la omnipresencia de los medios digitales genera una cultura de la inmediatez y la sobreestimulación, que alimenta el cansancio, el aburrimiento y la apatía ante el esfuerzo que supone buscar la verdad”. En una cobertura mundial hay riesgos para la convivencia y la paz si nos olvidamos de las problemáticas que tenemos en nuestro país:miles de desaparecidos, violencia especialmente contra la mujer, el alcoholismo y la drogadicción, y la muerte injusta de tantas personas. 

En segundo lugar, es vital conocer las historias de vida, el contexto y la situación de cada persona. Para ello, es de suma importancia aprender a comunicarse en un entorno de seguridad y confianza. De ese modo, será más fácil detectar aspectos sospechosos que pudieran indicar la existencia de un delito. Quizá la labor más importante que podemos hacer sea con las personas que conocemos en la vida real o con quienes interactuamos habitualmente: alumnos, vecinos, pacientes, compañeros de trabajo y amigos, comunidades parroquiales, escuela...

Es posible que no aparezcan señales visibles, ningún indicador de que una persona está siendo víctima de trata. Nos hacemos insensibles y aparecen expresiones y gestos poco evangélicos en algunos católicos de los que he sido testigo en donde la tarea es rezar y enseñar la verdadera doctrina o incluso desvinculan el aspecto religioso de la promoción integral, y se justifican diciendoque sólo el gobierno debería encargarse de ellos, o que sería mejor dejarlos en la miseria, para que aprendan a trabajar.

Somos testigos de señales—“a veces bien enmascaradas”— con una cultura del descarte que “tolera con indiferencia que millones de personas mueran de hambre o sobrevivan en condiciones indignas del ser humano” (11, DT). No podemos consentir que los “criterios pseudocientíficos” según los cuales “la libertad de mercado” lleva a la “solución” del problema de la pobreza, o centrándose en la “pastoral de las llamadas élites defendiendo la sana doctrina y dejando a un lado al hermano solo y desamparado. “En efecto, muchas veces se percibe que, de hecho, los derechos humanos no son iguales para todos” (94 DT).

Muchas veces las personas pueden ser víctimas de un delito, pero tal vez tengan miedo de hablar, no sepan cómo hacerlo o a quién pedir ayuda. Por ello, resulta indispensable prestar atención a los cambios de conducta o situaciones sospechosas. Entre mejor conozcamos a una persona, más fácilmente podremos identificar cambios en su comportamiento. Con frecuencia, las víctimas de trata no saben que son víctimas de un delito. 

Algunas víctimas son inducidas a la explotación por su pareja sentimental, quien es capaz de manipularlas y hacerles creer que se encuentran allí voluntariamente. Otras veces, las víctimas tienen deudas, y acceden a realizar ciertas actividades –inducidas por sus explotadores– para poder pagar lo que deben; con frecuencia se trata de cantidades excesivas, que se incrementan arbitrariamente. 

En esos casos, las personas pueden pensar que la decisión ha sido suya, sin darse cuenta de la situación de explotación a la que están sometidas. Es importante señalar que, aún cuando una persona haya dado su “consentimiento” (muchas veces, no lo hace con plena libertad, sino sobre la base del error, engaños, amenazas o violencia física), esa situación no excluye el delito. 

En medio de este escenario del Mundial de Fútbol como dice el papa León XIV es necesario diseñar sistemas centrados en la persona y no sólo en el alto rendimiento profesional. ¿Cómo se puede procurar la dignidad de los empleos surgidos por el mundial? (en la construcción, servicios, etc)?

Vamos a vivir unos días en donde la omnipresencia de los medios digitales genera una cultura de la inmediatez y la sobreestimulación, que alimenta el cansancio, el aburrimiento y la apatía ante el esfuerzo que supone buscar la verdad. ¿Esto nos lleva a la construcción de la paz?

Existen nuevas esclavitudes, cadenas económicas e infraestructura digital. Las nuevas esclavitudes se alimentan de cadenas económicas e infraestructuras digitales. La Transparencia en cadenas de suministro. Adoptar criterios de selección selectiva temas que nos recuerda la encíclica Magnifica Humanitas en el número 179 y en este tiempo del Mundial de Fútbol debemos, por tanto, hacer un examen de conciencia sobre las palabras que usamos, sobre los prejuicios de los que están impregnadas y sobre la agresividad abierta o encubierta, que las motiva.

Este Campeonato mundial de fútbol tiene una nueva modalidad tiene diversas sedes: tres países EE.UU., Canadá y México esto establece un nuevo estándar para proteger estos campeonatos. Esta Copa Mundial tiene que ser un referente para la cooperación en medio de una cultura de la fragmentación y para la creación de modelos que cuiden y velen por los más vulnerables dentro y fuera de esta competición deportiva.

 

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