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Cardenal Castillo: Anunciar el Evangelio con la delicadeza del Buen Pastor, sin imposiciones

En el IV domingo de Pascua, el arzobispo de Lima afirmó que la misión exige comprender la realidad, rechazando toda forma de imposición y anunciando el Evangelio desde la cercanía, la gracia y la promoción de la persona

Carlos Castillo en l afiesta de Santo Toribio

(Arzobispado de Lima).- En el IV domingo de Pascua, el cardenal Carlos Castillo afirmó que la Iglesia es llamada a seguir el ejemplo del Buen Pastor, asumiendo la misión que exige comprender la realidad, rechazando toda forma de imposición y anunciando el Evangelio desde la cercanía, la gracia y la promoción de la persona.

El arzobispo de Lima recordó los gestos de Santo Toribio de Mogrovejo a vísperas de su festividad en Perú, señalando que la fe no puede separarse de la dignidad de los pueblos.

En el marco del domingo del Buen Pastor y la memoria de Santo Toribio de Mogrovejo, el cardenal Castillo reflexionó en torno a la figura de Jesús como «pastor» y «puerta» para sus ovejas (Juan 10, 1-10). Esta es una expresión del Señor para recordar que nuestra misión en la Iglesia va más allá del adoctrinamiento, generando espacios donde «todos puedan entrar y salir con libertad», siendo cercanos y servidores, transparentando a Jesús con nuestros gestos.

El estilo del Buen Pastor se expresa así en una dinámica concreta: «desborda de gracia, de perdón, de amistad, de cariño, de fuerza y de promoción de las personas». La corrección cristiana, por tanto, no se funda en la imposición, sino en la sobreabundancia del bien.

Comprender la realidad para evangelizar

El testimonio de Santo Toribio de Mogrovejo, defensor incansable de los pueblos indígenas, aparece como un principio orientar a la Iglesia de Lima. A través de su vida aprendimos que «antes de juzgar, hay que conocer las cosas y comprender la realidad». Desde esta convicción, asumió como prioridad enraizar su misión en el corazón de los pueblos, hablando en sus lenguajes y anunciando el Evangelio con suavidad y dulzura.

El cardenal Castillo explicó que uno de los grandes signos de Toribio fue identificarque «Dios actúa más allá de nosotros», en las culturas originarias, donde ya existían formas de vida comunitarias que expresaban dimensiones fundamentales del Evangelio:

«El primer signo de Toribio de Mogrovejo es que decide venir a pie desde Paita a Lima. Se demora varios meses, pero va recorriendo pueblo por pueblo, persona por persona, conversando, escuchando el clamor de la gente y defendiendo las injusticias o las arbitrariedades de quienes pretendían enseñar el Evangelio con la fuerza», indicó.

Toribio de Mogrovejo: protector de los indios y de la dignidad humana

El modo delicado de proceder de Santo Toribio quedó registrado en situaciones históricas muy complejas, como el control de la reducción de indios de Santiago del Cercado, amenazando la identidad y la riqueza cultural de los pueblos nativos. Frente a ello, «Toribio va, los busca y los saca de la reducción; se viene con todos y los trae a la catedral». Este gesto – explicó el Primado del Perú – no responde a una lógica de confrontación, sino a su responsabilidad como «protector de los indios», y a la convicción de que la fe no puede separarse de la dignidad de las personas.

Hoy que celebramos la pastoralidad como esencial para nuestra fe, pidamos a Toribio de Mogrovejo que guíe la historia de nuestro país, que necesita dirigentes con corazón de pastores que se preocupen por promover a la gente y no por saciarse a sí mismos

De esta manera, el arzobispo de Lima reiteró que el llamado del Buen Pastor no se limita a algunos, sino que se extiende a todo el Pueblo de Dios: «todos podemos ser pastores y pastoras», recordando que, desde el Bautismo, desarrollamos la vocación de ser santos, decir y anunciar la Palabra con claridad.

Al término de la Eucaristía, se dio inicio al recorrido procesional con la imagen de Santo Toribio de Mogrovejo y de la Virgen de Copacabana. El peregrinaje se realizó en el perímetro de la Plaza Mayor de Lima y contó con la participación de las hermandades, comunidad quechuahablantes, ex alumnos del Colegio Externado Santo Toribio, ex alumnos del Seminario Santo Toribio y nuestro clero diocesano.

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