La Iglesia de Colombia convoca una Jornada nacional de oración ante la segunda vuelta electoral
Convocada por la Conferencia Episcopal de Colombia, la iniciativa invita a los fieles y a la sociedad a elevar plegarias por la nación para que el proceso electoral se desarrolle en un clima de respeto y esperanza
(Rocío García/Vatican News).- El próximo 21 de junio, Colombia vivirá una jornada decisiva. Millones de ciudadanos acudirán nuevamente a las urnas para elegir a su próximo presidente, en una segunda vuelta electoral que ha despertado gran expectativa y que definirá el rumbo del país para los próximos años.
En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha convocado a los fieles a participar, el viernes 19 de junio, en una gran Jornada Nacional de Oración. La iniciativa busca encomendar el país al Señor y pedir por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los ciudadanos, así como fortalecer la esperanza y la unidad nacional en este momento crucial, para que el proceso electoral transcurra en un ambiente de paz y respeto a la diversidad.
La jornada, promovida por el Episcopado colombiano, pretende involucrar a toda la Iglesia y a la sociedad en una plegaria común por la democracia y el futuro de la nación. Por ello, se invita a celebrar este momento de oración en catedrales, parroquias y demás comunidades eclesiales de todo el país.
Asimismo, los obispos animan a las familias a reunirse en sus hogares para encender una vela, un cirio o un velón y elevar una oración por Colombia, como expresión de confianza en Dios y de compromiso con la construcción de una sociedad más fraterna y reconciliada.
El llamado a "desarmar" el corazón, las palabras y las manos
La convocatoria a esta oración colectiva fue anunciada en la Eucaristía de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, celebrada en la Catedral Primada de Colombia el 12 de junio, durante la cual se renovó la consagración del país al Corazón de Jesús, reconocido como fuente de amor, mansedumbre, reconciliación y paz.
En la homilía, el cardenal José Luis Rueda destacó la necesidad de que los colombianos, en medio de las diferencias y los desafíos del momento presente, se unan en una sola plegaria por la unidad, la concordia y el futuro de la nación.
Desde esta espiritualidad, se invita a contemplar a Cristo como un corazón “desarmado y desarmante”, capaz de derribar los muros de la división, sanar heridas y abrir caminos de encuentro entre los colombianos.
En su mensaje profundizó en la necesidad de desarmar las actitudes personales, especialmente en un contexto de marcada polarización social, a través de tres claves: el desarme del corazón, de las palabras y de las manos.
La primera invita a superar el odio, el resentimiento y la autosuficiencia, abriendo espacio a la escucha, la humildad y la conversión interior. La segunda exhorta a renunciar a las expresiones agresivas, a las descalificaciones y a todo discurso que alimente la confrontación, especialmente en los ámbitos familiares, digitales y públicos.
La tercera llama a rechazar toda forma de violencia y a asumir un compromiso activocon el respeto y la reconciliación en la vida social. Este itinerario culmina con el desarme de las manos, entendido como la renuncia a la violencia y la promoción de una cultura de no violencia activa, fundada en el amor y la verdad, como camino hacia una Colombia reconciliada y en paz.
Unidos en oración por el futuro de Colombia
En este contexto, el Secretariado del Episcopado Colombiano ha preparado un subsidio para la celebración de una Vigilia de Oración el 19 de junio, a vísperas de las votaciones, en el que se pide por el fin de la violencia verbal, por los candidatos presidenciales y sus equipos, por los votantes, por las instituciones encargadas de garantizar la transparencia del proceso electoral y por la reconciliación nacional, para que todos ejerzan sus responsabilidades con sabiduría y espíritu de servicio.
Asimismo, se invita a que esta oración no se quede solo en un momento puntual, sino que se prolongue en la vida cotidiana como compromiso de fe y ciudadanía responsable, promoviendo el respeto, el diálogo y la construcción de una cultura de paz que sane las heridas sociales.
De este modo, la Iglesia en Colombia reafirma su cercanía al pueblo y su deseo de acompañar los momentos decisivos de la nación con la fuerza de la oración, confiando en que, bajo la mirada de Dios, el país pueda caminar hacia un futuro de esperanza, justicia y reconciliación.