"Todo está interconectado": El cardenal Jaime Spengler llama a una Iglesia profética ante la crisis ambiental y social
En una entrevista exclusiva, el cardenal brasileño ofrece una reflexión sobre el cuidado de la “casa común” y la misión de la Iglesia
(Micaela Alejandra Díaz/ADN Celam).- En una entrevista exclusiva fruto de la colaboración entre el Centro Interreligioso para el Desarrollo Sostenible (ICSD) y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), el cardenal brasileño Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre, presidente del Celam y también presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), ofreció una reflexión sobre el cuidado de la “casa común” y la misión de la Iglesia.
Conciencia nacida del dolor y la realidad
El cardenal Spengler explicó que su sensibilidad por el medio ambiente surgió a partir de experiencias concretas vividas desde joven. Recordó las inundaciones que afectaron a su región en los años 1983 y 1984, impregnadas por “mucho sufrimiento, mucho dolor y mucha destrucción”, así como el impacto visual de la actividad minera en Minas Gerais, especialmente al observar desde el aire “los agujeros donde trabaja la minería”.
A estas experiencias se suman tragedias más recientes en Brasil, como las inundaciones en Rio Grande do Sul en 2024, donde su propia arquidiócesis se vio gravemente afectada. “Fueron no solo días, sino semanas bajo el agua, con familias y ciudades prácticamente arrasadas”, relató, remarcando que hasta hoy no se ha logrado una recuperación total.
Ninguna persona con buen sentido puede negar la necesidad de una atención especial al medio ambiente y al cambio climático
Para el purpurado, estas vivencias despertaron una conciencia progresiva que con el tiempo se fue profundizando. “Nació, por así decir, una atención particular que fue creciendo”, contó, y hoy añade que “ninguna persona con buen sentido puede negar la necesidad de una atención especial al medio ambiente y al cambio climático”.
La sorpresa de su nombramiento como cardenal
El Card. Spengler también narró el momento en que fue creado cardenal por el papa Francisco, durante el Sínodo en Roma en 2024. Se trataba de un domingo de descanso, cuando decidió informarse sobre la actualidad y comenzó a recibir mensajes de felicitación que no comprendía.
“Yo no celebraba ninguna fecha especial y esa fecha no representaba nada particular en mi vida personal o familiar, por eso no entendía qué estaba pasando”, explicó. Fue entonces cuando recibió una llamada en la que le dijeron que el Papa había mencionado su nombre en la Plaza de San Pedro, lo que lo llevó a verificar la información por internet hasta confirmar que su nombre figuraba en la lista.
La reacción fue interior: “Me dio una tembladera y mi única reacción fue quedarme en silencio”, recordó, señalando que permaneció así durante un largo tiempo antes de compartir la noticia. Finalmente, reconoció que “sinceramente jamás lo imaginé” y asumió este servicio con disponibilidad, afirmando que está dispuesto a responder a lo que la Iglesia le pida.
Francisco: un pastor cercano
El cardenal definió al papa Francisco como “una luz de esperanza para la Iglesia a nivel mundial”, resaltó su conocimiento de la realidad latinoamericana y su papel en la Conferencia de Aparecida, así como su sensibilidad social y su sólida preparación.
A lo largo de los años, explicó, se ha consolidado la percepción de un pontífice cercano, “un hombre próximo, acogedor, marcado por una sensibilidad humana y espiritual particular”, lo que ha sido clave en su forma de ejercer el ministerio petrino.
Sin embargo, reconoció que existen sectores críticos dentro de la Iglesia y señaló que “pasará a la historia como uno de esos hombres tal vez no suficientemente comprendidos”. Aun así, remarcó que su magisterio está atravesado por un eje central: la alegría que brota del amor recibido, que se refleja en sus principales documentos.
"Todo está interconectado": el corazón de Laudato si'
Al sintetizar la encíclica Laudato si’, el cardenal señaló que “todo está interconectado”.
Explicó que esta idea, presente también en la tradición bíblica, recuerda que la creación es “muy buena” y que todas las relaciones dentro de ella requieren cuidado. “Si todo está interconectado, necesitamos cuidar de forma especial las relaciones que mantienen esa interconexión”, dijo.
Asimismo, vinculó esta visión con la liturgia de la Iglesia, recordando que en la oración eucarística se proclama que toda la creación alaba a Dios, lo que refuerza la responsabilidad de respetarla y promoverla.
Fe, ecología y compromiso: una misma realidad
Ante la idea de que la ecología es algo secundario, el Card. Spengler planteó una distinción entre práctica religiosa y experiencia de fe, señalando que esta última tiene como fundamento el encuentro con Jesucristo y no puede quedarse en el plano teórico.
Recordó que “la fe sin obras es muerta” y explicó que el Evangelio impulsa a abrirse constantemente a nuevos horizontes, lo que exige una actitud de humildad y disponibilidad permanente, ya que nadie puede afirmar que ha comprendido totalmente el misterio de Dios.
También abordó el problema del dualismo en la vida cristiana, criticando la separación entre cuerpo y alma, y subrayó que “somos un cuerpo animado”, por lo que la salvación se construye en la realidad concreta de la vida humana.
Espiritualidad y acción para cuidar la creación
Al abordar la dimensión pastoral, el cardenal insistió en que el cuidado de la creación requiere procesos formativos y señaló que es necesario promover la conciencia sin perder la dimensión espiritual.
Advirtió que sin una espiritualidad sólida es difícil sostener iniciativas duraderas, asegurando que “sin una mística consistente es difícil desarrollar proyectos que respondan al cuidado de la casa común”, ya que la fe da profundidad y sentido al compromiso.
Asimismo, explicó que este cuidado puede abordarse desde distintas perspectivas, como la estética, la ética y la religiosa, precisando que esta última no niega las anteriores, sino que las integra y les otorga una mayor intensidad en el compromiso.
La crisis climática, oportunidad de unidad
El cardenal consideró que la crisis climática pone en juego la vida de toda la humanidad y afirmó que “es la vida de todos la que está en riesgo”, invitando a mirar más allá de posturas teóricas para comprender la gravedad del momento.
Recordó nuevamente la experiencia vivida en Brasil en 2024, donde la tragedia generó una respuesta solidaria sin precedentes, señalando que unió a personas de distintas creencias y convicciones en una experiencia común de ayuda y cercanía.
En ese sentido, remarcó que incluso las tragedias pueden revelar lo mejor del ser humano, afirmando que se vivió “una solidaridad como nunca vista”, lo que abre caminos de unidad que trascienden credos y diferencias.
Iglesia profética
Al proyectar el futuro, Spengler expresó su deseo de una Iglesia fiel al Evangelio de Jesucristo, que no solo lea los textos sagrados, sino que también sepa interpretar los signos de los tiempos.
Esta fidelidad implica capacidad de respuesta ante los desafíos históricos, buscando siempre caminos adecuados a cada contexto y evitando repetir fórmulas sin conexión con la realidad.
Sintetizó su visión al afirmar que espera “una Iglesia viva, comprometida, alegre, verdaderamente discípula, en una palabra, una Iglesia profética”, capaz de iluminar y transformar el mundo desde la fe.