Obispos de Argentina: "Bajar la edad de imputabilidad no resuelve la raíz social del delito"
La Conferencia Episcopal Argentina expresa su preocupación ante propuestas que presentan la baja de la edad de imputabilidad como respuesta casi excluyente frente a delitos cometidos por menores y piden "educación y comunidad"
(Luz Marina Medina/ADN Celam).- En el marco de la fiesta de San Juan Bosco, patrono de los niños y jóvenes, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina expresó su preocupación ante propuestas que presentan la baja de la edad de imputabilidad como respuesta casi excluyente frente a delitos cometidos por menores. Los obispos advirtieron que centrar el debate principalmente en la pena corre el riesgo de relegar lo verdaderamente decisivo: prevenir, educar y acompañar.
La Iglesia se mostró cercana al dolor de las víctimas de esos delitos; sin embargo, insistió en que una discusión centrada únicamente en la edad de los menores involucrados corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja. Agregó que la responsabilidad también recae en la familia, la escuela, la comunidad y el Estado, que deben actuar de manera preventiva, creando entornos de protección y guía.
Preguntas que siguen abiertas
Observaron que, la Pastoral Social ya se había planteado preguntas que siguen vigentes, entre ellas: qué pasaría si se concreta la baja de la edad de imputabilidad, qué espacios de detención hay para los menores, qué recursos existen para adolescentes y qué alternativas reales de educación y reinserción social pueden ofrecerse.
Además, en su momento cuestionaron si los actuales entornos penitenciarios podrían convertirse en verdaderos espacios de recuperación, e insistieron en la necesidad de un régimen penal juvenil con mirada humana, integral y abierta a la esperanza.
Prevención que construye futuro
Inspirados en el legado de Don Bosco, remarcaron la pertinencia de promover un sistema preventivo basado en la presencia cercana de adultos, la educación, el trabajo y la vida comunitaria como caminos de realización plenamente humanos.
En el cierre, los obispos insistieron en el gran desafío de fortalecer políticas educativas y comunitarias que construya futuro y no debates que profundicen divisiones. Reafirmaron que la verdadera prevención nace del cuidado compartido entre familias, comunidades, el Estado y una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes.