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Los obispos de México expresan su solidaridad tras la tragedia pirotécnica en Temascalcingo

La CEM se une en oración y solidaridad a las familias de las víctimas de la explosión de material pirotécnico ocurrida en Santa María Canchesdá, Estado de México

Daños causados por la explosión de fuegos artificiales durante las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Luz, en Temascalcingo (México)

(Sebastián Sansón Ferrari/Vatican News).- La Iglesia en México ha expresado su cercanía con las familias que atraviesan horas de dolor tras la explosión de material pirotécnico ocurrida en la comunidad de Santa María Canchesdá, perteneciente al municipio de Temascalcingo, en el Estado de México, en la noche del sábado 5 de septiembre durante las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Luz. El suceso dejó más de once muertos y diversos hospitalizados.

En un comunicado difundido este 7 de septiembre, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) manifestó su “profunda tristeza” por la tragedia y aseguró su oración y solidaridad con las familias de las personas que perdieron la vida y con quienes resultaron heridos. El texto está firmado por Monseñor Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, y por Monseñor Héctor M. Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de México y secretario general.

El mensaje de los obispos mexicanos se hace eco del sufrimiento de una comunidad golpeada por un acontecimiento doloroso y expresa, al mismo tiempo, una llamada a renovar el compromiso con la prevención y el cuidado de la vida, especialmente en el contexto de las celebraciones religiosas y populares.

Los familiares de las personas afectadas por la explosión de fuegos artificiales esperan frente al Hospital General de Temascalcingo, en el Estado de México, México, el 6 de septiembre de 2026.  | ANSA

Cercanía con quienes sufren

La CEM dirige de manera especial su afecto y cercanía a Mons. Adolfo Miguel Castaño Fonseca, Obispo de Atlacomulco, y a toda la comunidad diocesana que en estos momentos acompaña a las personas afectadas y a sus familias.

En medio del dolor, los prelados encomiendan al Señor a quienes resultaron heridos y piden por su pronta recuperación. También elevan sus oraciones por las personas fallecidas, confiándolas a la misericordia de Dios.

Asimismo, imploran al Señor que conceda fortaleza, consuelo y esperanza a las familias que lloran la pérdida de sus seres queridos.

La solidaridad de la Iglesia, expresan los obispos, se traduce así en una cercanía concreta con quienes sufren y en una oración que abraza a toda la comunidad de Santa María Canchesdá en este momento particularmente difícil.

Las fiestas patronales, expresión de fe y tradición

En su mensaje, los obispos sitúan la tragedia en el contexto de las celebraciones patronales, profundamente arraigadas en la vida religiosa, cultural y social de numerosas comunidades mexicanas.

“Las fiestas patronales son una expresión muy querida de nuestra fe y de nuestras tradiciones”, señalan. En muchos lugares, la pirotecnia y los fuegos artificiales forman parte de estas manifestaciones festivas y acompañan las celebraciones que congregan a familias y comunidades enteras.

Sin embargo, el dolor provocado por lo ocurrido en Temascalcingo lleva a la CEM a subrayar una convicción fundamental: la alegría de las celebraciones nunca puede desligarse de la responsabilidad y de la protección de las personas.

La tragedia, afirman los obispos, recuerda la necesidad de vivir estas fiestas “con alegría, pero también con responsabilidad y prudencia”.

La vida, por encima de toda celebración

El Episcopado mexicano insiste en que la vida y la integridad de las personas deben ocupar siempre el primer lugar.

“La vida y la integridad de las personas deben estar siempre por encima de cualquier tradición o celebración”, enfatiza el comunicado.

Desde esta perspectiva, los obispos hacen un llamado a las comunidades, parroquias y familias, así como a quienes tienen la responsabilidad de organizar las fiestas patronales, a reforzar todas las medidas necesarias para prevenir accidentes.

La invitación se dirige particularmente a extremar las precauciones en el almacenamiento, traslado, preparación y uso de la pirotecnia. Del mismo modo, la CEM exhorta a cumplir rigurosamente las disposiciones y normas establecidas por las autoridades competentes. El llamado busca promover una mayor conciencia sobre la responsabilidad compartida en el cuidado de la vida, especialmente en aquellas celebraciones que reúnen a un gran número de personas.

Fortalecer una cultura de prevención y cuidado

Para los obispos mexicanos, el dolor causado por esta tragedia puede convertirse también en una ocasión para renovar el compromiso de las comunidades con la prevención. “Que este momento de dolor nos ayude a fortalecer una cultura de prevención y cuidado en nuestras comunidades”, expresan.

La CEM desea que las fiestas patronales continúen siendo espacios en los que las personas puedan encontrarse, compartir su fe y fortalecer los vínculos de fraternidad. De esta manera, las celebraciones religiosas podrán seguir siendo auténticos espacios de “encuentro, fraternidad, fe y esperanza”, como afirma el comunicado.

Escenas del desastre

Bajo la protección de Nuestra Señora de la Luz

Al concluir su mensaje, los obispos encomiendan a toda la comunidad de Santa María Canchesdá a la intercesión de la Virgen de Nuestra Señora de la Luz.

Piden a María que acompañe a quienes hoy lloran, fortalezca a las personas heridas y sostenga, con su consuelo maternal, a todas las familias afectadas.

Encomendadas a la Madre de Dios, las víctimas, los heridos y sus seres queridos permanecen presentes en la oración de la Iglesia en México, que se hace cercana a una comunidad marcada por el dolor y llamada ahora a recorrer un camino de consuelo, acompañamiento y esperanza.

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