Obispos de México piden a la SCJN defender la vida y no imponer el aborto
Este jueves la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) podría discutir el proyecto del ministro Irving Espinosa, que busca ampliar el plazo para cometer abortos en el estado de Aguascalientes y eliminar artículos que protegen la vida desde el momento de la concepción.
Por lo que la Conferencia del Episcopado Mexicano, mediante un comunicado se pronunció al respecto, enfatizando a los ministros que “la vida es siempre un bien” y que en medio de los desafíos actuales que vive el país, se debe reafirmar con claridad y esperanza que toda vida humana es un don y nunca un objeto descartable.
En 2024, el Congreso de Aguascalientes aprobó que el aborto fuera legal no hasta las 12 sino hasta las 6 semanas de gestación, además de fortalecer la protección jurídica del ser humano desde la concepción.
Lo cual llevó al ministro Irving Espinosa a promover un proyecto que podría abrir la puerta a que el aborto se permita hasta los 9 meses de gestación en esa entidad, pues afirma que hay una incapacidad de determinar con exactitud el número de semanas desde el inicio de la gestación.
Ante este proyecto que podría ser discutido este jueves en la Corte mexicana, la Conferencia del Episcopado Mexicano, mediante un comunicado afirmó que México necesita mirar la vida como un don sagrado que debe ser protegido en todas sus etapas y circunstancias.
“En medio de los desafíos actuales, la Iglesia Católica reafirma con claridad y esperanza que toda vida humana es un don y nunca un objeto descartable”
Enfatizando que la solución nunca será descartar al más vulnerable, sino acompañar, cuidar y generar condiciones para que toda persona pueda vivir con dignidad y esperanza.
“Hoy la vida humana enfrenta múltiples amenazas en nuestro país: se ataca la vida del no nacido presentando el aborto como una falsa solución; se vulnera la inocencia de la infancia mediante ideologías que generan confusión sobre la identidad y dignidad de la persona”
Además lamentaron que se debilite el papel fundamental de la familia y, en ocasiones, las mismas estructuras e instituciones llamadas a proteger los derechos humanos terminen alejándose de su misión esencial: defender al más débil.
El texto de la CEM, señala que la Iglesia enseña, en concordancia con la razón y la ciencia, que desde la concepción existe un ser humano único e irrepetible, con dignidad propia.
Por lo que aseguraron que defender al niño por nacer no es únicamente una convicción religiosa, sino una exigencia de justicia y humanidad. Detrás de cada “no” al aborto existe un gran “sí” a la mujer, a la familia, a la niñez y al futuro de nuestra sociedad.
“Cuando una cultura pretende normalizar la eliminación de la vida inocente o confundir la verdad sobre el ser humano, corre el riesgo de perder su rostro humano. Hoy nos preocupan específicamente varios proyectos de sentencia en la Suprema Corte de Justicia de la Nación que precisamente promueven estos antivalores”
Y destacaron que cuando el hombre se coloca en el lugar de Dios y se considera dueño absoluto de la vida y de la verdad, termina justificando divisiones, injusticias y nuevas formas de violencia en nombre del bienestar o del progreso.
Los obispos mexicanos reconocieron y celebraron a quienes desde distintas responsabilidades públicas y sociales, han optado por defender la vida, fortalecer a la familia y proteger el interés superior de la niñez.
“Toda autoridad, institución o ciudadano que coloque en el centro la dignidad humana contribuye auténticamente al bien común y ayuda a construir una nación más justa y verdaderamente humana”
Por lo que señalaron que México necesita mirar la vida como un don sagrado que debe ser protegido en todas sus etapas y circunstancias. Pues la solución nunca será descartar al más vulnerable, sino acompañar, cuidar y generar condiciones para que toda persona pueda vivir con dignidad y esperanza.
Exhortando a todos los actores sociales a reconocer que defender la vida no es una postura ideológica; es defender la esencia misma de nuestra humanidad. Ya que cada familia, cada comunidad, cada institución tiene un lugar en esta misión.
“Hoy más que nunca, México nos necesita comprometidos, valientes y unidos en torno a lo que más importa, la vida. Ésta merece toda nuestra voz, toda nuestra acción y todo nuestro amor”
Finalmente citando la reciente encícicla del Papa León XIV, destacaron que la magnífica humanidad que Dios ha creado enfrenta hoy una elección decisiva: construir una sociedad donde se respete la dignidad de toda persona humana o levantar una nueva “torre de Babel”, donde el poder, la ideología y la utilidad terminen imponiéndose sobre la verdad y sobre el valor sagrado de la vida.
Como nos recuerda el Papa León XIV, “cada generación tiene la responsabilidad de dar forma a su tiempo, haciendo posible una historia donde prevalezcan la justicia, la fraternidad y el respeto a la persona humana”.