El Papa León XIV llega a Uruguay con un mensaje que trasciende las fronteras de la Iglesia
El sociólogo Néstor Da Costa analiza los desafíos de la laicidad uruguaya, mientras Agustina Langwagen, directora ejecutiva de Cáritas Uruguay, resalta la visita papal como una oportunidad para poner en el centro a los más pobres y renovar la misión social de la Iglesia
(Micaela Alejandra Díaz Miranda/ADN Celam).- La visita apostólica del Papa León XIV a Uruguay representa mucho más que un acontecimiento religioso. En un país caracterizado por una marcada secularización y una relación particular entre la religión, la sociedad y el Estado, su llegada abre una oportunidad para el diálogo social, el encuentro y la reflexión sobre la pobreza, la exclusión, la justicia y la paz. Así lo plantearon el sociólogo Néstor Da Costa y Agustina Langwagen, directora ejecutiva de Cáritas Uruguay, durante la primera transmisión especial de ADN Celam, realizada en vísperas del inicio del viaje apostólico del Pontífice por América Latina y el Caribe.
En el espacio, que forma parte de la cobertura continental “León XIV, misionero de paz”, ambos invitados compartieron sus perspectivas sobre el contexto uruguayo y el significado de recibir al primer Papa que visita el país después de 38 años, desde la presencia de san Juan Pablo II en mayo de 1988.
Sociedad secularizada abierta al diálogo
El sociólogo Néstor Da Costa propuso una lectura de la realidad uruguaya que permite comprender el alcance de esta visita. Si bien Uruguay es considerado uno de los países más secularizados de América Latina, advirtió que esta característica no necesariamente implica indiferencia frente a la Iglesia o al mensaje del Evangelio.
Da Costa considera que la sociedad uruguaya ha ido madurando su comprensión de la laicidad, aunque todavía persisten resistencias frente a las expresiones religiosas en los espacios públicos. En ese sentido, cuestionó las interpretaciones que presentan la presencia de símbolos católicos como una amenaza para el carácter laico del Estado. “Un Estado laico es el Estado que puede incorporar a todos y no a pesar de lo que creen, con lo que creen, en lo religioso, en lo filosófico, en los ateos”, explicó.
Para el sociólogo, la evolución de la sociedad uruguaya también se refleja en los cambios de pertenencia religiosa. Recordó que cuando san Juan Pablo II visitó Uruguay, en 1988, el 54 % de la población se identificaba como católica, mientras que actualmente esa cifra se sitúa entre el 34 y el 35 %. Sin embargo, sostuvo que la presencia de la Iglesia en la sociedad no puede medirse únicamente desde las estadísticas de afiliación religiosa.
Visita que pone en el centro a quienes se sienten olvidados
El especialista, consideró especialmente significativo que el Papa León XIV haya elegido visitarCasavalle, un barrio de Montevideo caracterizado por la pobreza, la violencia y la presencia de grupos vinculados al narcotráfico. “Que un Papa decida ir a Uruguay, país secular, pero además ir a ese lugar, le está diciendo a la población y al mundo cosas muy claras”, dijo.
Da Costa recordó el testimonio de habitantes del barrio que expresaban su sorpresa ante la posibilidad de recibir a un Pontífice: “Un Papa acá”. Para el especialista, esta reacción revela el sentimiento de exclusión que experimentan algunas comunidades y, al mismo tiempo, el valor simbólico de una visita que pone en el centro a quienes muchas veces se sienten olvidados.
A su juicio, el Pontífice puede hallar puntos de encuentro con distintos sectores de la sociedad uruguaya, incluidos quienes mantienen una vinculación cultural con el catolicismo o viven su religiosidad de manera personal. “Es un Papa que defiende valores amplios y hablando de religión vivida, esa gente vive la religión a su manera y encuentra un interlocutor que pone el acento de vuelta en la pobreza, en la exclusión, en la justicia, en la paz”, señaló. Estos valores, agregó, no son patrimonio exclusivo de los católicos, sino que también son compartidos por amplios sectores de la sociedad.
Es especialmente significativo que el Papa León XIV haya elegido visitar Casavalle, un barrio de Montevideo caracterizado por la pobreza, la violencia y la presencia de grupos vinculados al narcotráfico
Cáritas Uruguay: la visita renueva la esperanza y la misión social
Por su parte, Agustina Langwagen, directora ejecutiva de Cáritas Uruguay, expresó que la llegada del Papa León representa una oportunidad para renovar la esperanza y reconocer la centralidad de las personas más pobres en la misión de la Iglesia. “Para Cáritas, en particular, la visita de este Papa nos abre a la esperanza en este tiempo de su pontificado. Pone a las personas más pobres en el centro a través de su testimonio, a través de sus mensajes”, manifestó.
La responsable de Cáritas también resaltó el significado de que el Pontífice visite Casavalle, un gesto que considera especialmente importante para una Iglesia que, en el contexto uruguayo, se reconoce pequeña y que muchas veces tiene dificultades para expresar públicamente su identidad.
Señaló que la presencia del Papa está animando a los uruguayos a salir a las calles, colocar banderas y participar de una celebración que también permite visibilizar la presencia eclesial en el país. “El animarnos a salir a la calle, el llenarnos de banderas, la ciudad es también un gesto que nos anima, que nos alienta y que nos refuerza en identidad”, expresó.
Construyendo juntos un mundo mejor
Langwagen relacionó esta expectativa con el significado del nombre elegido por León XIV, que remite a León XIII y a la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia. Para ella, este gesto también recuerda que la caridad constituye una dimensión fundamental de la misión eclesial. La visita, explicó, está generando espacios de diálogo con personas que no necesariamente participan de la vida de la Iglesia.
Compartió como ejemplo una conversación espontánea en una clase de gimnasia, donde invitó a otras personas a prestar atención a las palabras del Pontífice y comprender que su mensaje no se dirige únicamente a los católicos. “Esto más allá de la Iglesia tiene que ver con la humanidad, tiene que ver con la esperanza y tiene que ver con construir juntos desde la Iglesia, pero no solo desde la Iglesia, un mundo mejor”, compartió.
Un gesto especialmente importante para una Iglesia que, en el contexto uruguayo, se reconoce pequeña y que muchas veces tiene dificultades para expresar públicamente su identidad
Comunicar una Iglesia que sirve, educa y acompaña
Al reflexionar sobre lo que debería permanecer después de la visita papal, Langwagen manifestó la necesidad de que la Iglesia uruguaya se anime a comunicar más su trabajo y su presencia en la sociedad. Reconoció que “la Iglesia en Uruguay tiene un montón de obras sociales, tiene un lugar muy importante en la educación formal y no formal del país y a veces pecamos de un bajo perfil excesivo”.
Por ello, considera que la visita del Papa León XIV puede convertirse en un impulso para visibilizar estas experiencias y mantener la participación de las personas que se han movilizado para recibirlo. “Miles de voluntarios están siendo parte de esto y esta es la Iglesia siempre. La vemos ahora que viene León, pero la Iglesia sirve, la Iglesia educa, la Iglesia acompaña, la Iglesia celebra siempre”, expresó.
Insistió en que la comunicación también forma parte de la misión eclesial: “Qué lindo que animados por esto mantengamos de alguna manera esto porque el mensaje de cómo comunicar, sin duda que también es misión”.
Casavalle, un territorio que también es buena noticia
Poniendo de relieve la significativa visita del Papa a Casavalle, barrio montevideano que recibirá al Papa León XIV durante su visita a Uruguay. Langwagen cuestionó las representaciones que reducen estos territorios a sus problemáticas de violencia, pobreza y fragmentación social. Sin desconocer las dificultades que atraviesan sus habitantes, recordó que allí también confluyen numerosas obras de la Iglesia y personas que trabajan cotidianamente por sus comunidades. “Casavalle es buena noticia”, exclamó.
Para la directora de Cáritas, que el Pontífice llegue hasta este barrio constituye un gesto de cercanía con quienes viven en contextos de mayor vulnerabilidad y con quienes trabajan a su lado. Su presencia representa una oportunidad para mostrar otra realidad: la de las personas que construyen fraternidad, sirven a los demás y mantienen viva la esperanza.
“Es también muy significativo su presencia en esto de decir: aquí estoy acompañando también y queriendo encontrarme con ustedes, desde estos márgenes en los que quiero estar y quiero acompañar”, sostuvo. Langwagen expresó su deseo de que el Papa León XIV se sienta acogido por la comunidad uruguaya y encuentre una Iglesia que, aunque pequeña en número y situada en una sociedad secularizada, mantiene viva su vocación de servicio. “Acá estamos, se toma bandera y te vamos a hacer el aguante, León, como decimos nosotros. Contás con nosotros también desde acá, desde este rinconcito del mundo”, manifestó.