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Pasiflora, el logotipo de la VI Asamblea General de la Conferencia Eclesial de la Amazonía que florece

La Flor de la Pasión, imagen de la VI Asamblea General de la Conferencia Eclesial de la Amazonía es una auténtica catequesis visual de la sinodalidad que la Ceama promueve como estilo permanente de Iglesia en la Amazonía

Asamblea Ceama

(Micaela Alejandra Díaz/ADN Celam).- Por su conexión con el territorio amazónico, su resonancia espiritual y su capacidad de comunicar el horizonte sinodal que anima a la Iglesia en esta región, la Flor de la Pasión —conocida como Pasiflora— ha sido asumida como imagen central del logotipo de la VI Asamblea General de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama).

Según información compartida por la Ceama, lejos de responder a un criterio estético aislado, la elección de este signo nace del discernimiento pastoral y del deseo de reflejar visualmente un proceso eclesial que brota desde la vida de los pueblos y ecosistemas amazónicos.

Símbolo que nace de la tierra amazónica

La Pasiflora es una planta nativa de gran riqueza biológica, presente en distintos territorios de la Amazonía. Su estructura compleja y su delicado equilibrio con otras formas de vida —como insectos polinizadores y mariposas— la convierten en una imagen elocuente de interdependencia, cuidado mutuo y fecundidad. En ella se refleja una Amazonía viva, donde nada existe de manera aislada y donde la vida se sostiene a partir de relaciones cuidadas.

Paisaje amazónico

Desde esta perspectiva, la flor expresa una visión integral del territorio: un espacio que genera vida cuando se respetan sus ritmos, vínculos y diversidades.

En la tradición cristiana, la Flor de la Pasión ha sido leída como un símbolo vinculado a la Pasión de Cristo. Sus formas evocan la entrega, el amor llevado hasta el extremo y, al mismo tiempo, la promesa de vida nueva que nace del misterio pascual. Esta lectura espiritual dialoga de manera natural con la experiencia histórica de los pueblos amazónicos, donde el sufrimiento y la esperanza conviven cotidianamente.

Imagen que habla de sinodalidad

La Ceama ha señalado que este signo se ilumina también con el lema bíblico que acompaña la Asamblea, tomado del profeta Isaías: “Yo voy a realizar algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notan?” (Is 43,19). Como la Pasiflora, la novedad de Dios no irrumpe de forma abrupta, sino que germina silenciosamente y transforma desde dentro.

La flor elegida comunica visualmente el corazón del camino sinodal amazónico. La Pasiflora solo puede existir en relación: necesita del encuentro para ser fecunda, su forma acoge y hospeda, y su belleza surge de la interacción de múltiples elementos. Esta dinámica refleja la identidad de una Iglesia que aprende a caminar junta, escuchando a los pueblos indígenas, comunidades locales, vida consagrada, laicos y pastores.

De este modo, el logotipo se convierte en una auténtica catequesis visual de la sinodalidad que la Ceama promueve como estilo permanente de Iglesia en la Amazonía.

Del proceso al fruto

El ciclo vital de la Pasiflora expresa un itinerario cercano al proceso eclesial amazónico: un tiempo de crecimiento silencioso, la necesidad del encuentro para dar fruto y una fecundidad que se expresa en abundancia y vida compartida. Según resalta la Ceama, este dinamismo conecta con los Horizontes Apostólicos Sinodales y con la misión compartida que se impulsa en la región.

Fruto de Pasiflora

La Pasiflora cumple además un rol significativo en los ecosistemas amazónicos: protege redes ecológicas frágiles, hospeda diversas formas de vida y aporta beneficios para la salud humana. Su presencia como símbolo reafirma el compromiso de la Asamblea con la ecología integral, la defensa del territorio y una Iglesia que acompaña, cuida y sana.

Como planta trepadora, la Pasiflora crece, se extiende y ocupa espacios con creatividad y resiliencia. Esta característica ha sido leída por la Ceama como una metáfora de su misión: articular territorios, fortalecer redes y tejer comunión eclesial y social al servicio de la vida plena en la Amazonía.

Signo de vida y esperanza

La coincidencia entre el tiempo de floración de la Pasiflora —entre septiembre y mayo— y la celebración de la Asamblea en marzo de 2026 refuerza el mensaje: la Amazonía y su Iglesia se encuentran en un tiempo propicio para florecer.

Desde el ámbito comunicacional, la Pasiflora ofrece una identidad visual dinámica y cargada de sentido: su forma circular remite al caminar juntos, sus filamentos permiten múltiples lecturas simbólicas y sus colores evocan vida, misión y esperanza.

Así, la Flor de la Pasión no solo identifica a la VI Asamblea General de la Ceama, sino que se presenta como un signo profético de una Iglesia amazónica que florece desde el territorio, en comunión, atenta a la novedad que Dios sigue haciendo brotar en medio de su pueblo.

Sínodo de la Amazonia

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