17 de marzo: IV Martes de Cuaresma
17 de Marzo: IV Martes de Cuaresma
Texto bíblico
“En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales” (Ez 47, 12).
Texto evangélico
“«¿Quieres quedar sano?». El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar».” (Jn 5, 7-8)
Comentario
La Liturgia de la Palabra sigue presentándonos los signos de Jesús. En este caso, el Evangelio describe la curación del paralítico de Betesda, un lugar al que acudían los enfermos porque en ese recinto había un templo dedicado a Esculapio, el dios de la medicina. Sin embargo, el enfermo llevaba treinta y ocho años esperando la curación.
Si la curación del paralítico no se debiera al agua de la piscina, sino a la palabra de Jesús, se demuestra que quien da la salud es Él y no el ídolo. Esto guarda correspondencia con el diálogo con la samaritana: “Yo soy el agua viva”, el agua que cura y sacia.
En el contexto cuaresmal, la referencia al agua se debe interpretar como evocación bautismal. Así como el manantial del santuario da verdor a los árboles de sus riberas, y Jesús cura al enfermo de la piscina, cada uno de nosotros debemos renovar las promesas bautismales y gozaremos de los frutos de estar junto a quien es el agua que renueva y cura.
Propuesta
Mira el costado de Cristo, manantial que cura.
Your browser doesn’t support HTML5 audio