18 de marzo: IV Miércoles de Cuaresma
18 de Marzo: IV Miércoles de Cuaresma
Texto bíblico
“Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados». Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado». ¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré” (Isa 49, 13-15).
Texto evangélico
“En verdad, en verdad os digo: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro” (Jn 5, 19-20).
Comentario
Jesús nos revela al Padre y nos permite sentir el amor profundo, anunciado por los profetas. Dios nos ama y, según la revelación, nos ama como un padre y como una madre. Juan Pablo I, en su primer ángelus, afirmó: “Dios es Padre; más aún, es madre. No quiere nuestro mal; sólo quiere hacernos bien, a todos. Y los hijos, si están enfermos, tienen aún más motivo para que la madre los ame. Igualmente, nosotros, si acaso estamos enfermos de maldad o fuera de camino, tenemos un título más para ser amados por el Señor” (Juan Pablo I, 10 de septiembre de 1978).
De Dios dice la Biblia: “Como el águila incita a su nidada, revoloteando sobre los polluelos, así extendió sus alas, los tomó y los llevó sobre sus plumas” (Dt 32,11). Jesús llegó a personalizar la imagen de la gallina clueca: “¡Jerusalén, Jerusalén!, que matas a los profetas y apedreas a quienes te han sido enviados, cuántas veces intenté reunir a tus hijos como la gallina reúne a los polluelos bajo sus alas, y no habéis querido” (Mt 23,37-38).
El salmista reza: “Acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre; como un niño saciado, así está mi alma dentro de mí” (Sal 130,2).
Propuesta
Siéntete amado de Dios entrañablemente.
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