30 de agosto: XXII Domingo del Tiempo Ordinario
30 de agosto: XXII Domingo del Tiempo Ordinario
Texto evangélico
“Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Entonces dijo a los discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mt 16, 21-24).
Comentario
Nadie puede estar seguro de sí mismo. Solo cuando se confía en Dios, desde la humilde actitud del que se fía de Él, se puede permanecer esperanzado. El discípulo Pedro, quien había recibido la mayor bendición de Jesús, al instante siguiente demuestra que, cuando no actúa por inspiración del Espíritu, cae en el error de pensar respecto al sufrimiento como los hombres, y no como Dios.
Ante las palabras de Jesús a Pedro, vienen a la memoria las del profeta: “Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón” (1 Sam 16, 7). Los creyentes convivimos con pensamientos lógicos, pero tantas veces la realidad en Dios tiene otro sentido. Dice el salmista: “Sabe el Señor que los pensamientos del hombre son insustanciales” (Sal 93, 11).
Jesús no es sádico, ni nos propone un seguimiento ascético, sino enamorado, desde el cual cabe la ascesis. Quienes siguen a Jesús saben que su llamada es un privilegio, aunque desde fuera se interprete que han escogido una forma de vida un tanto negativa.
Propuesta
Piensa como Jesús.
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