Caminar tras Jesús y su Evangelio siguiendo el testimonio de Mino Cerezo
Santa María de Nazaret, Santa María Magdalena y San Lorenzo: tres comunidades cristianas salmantinas que caminan tras las huellas de Jesús y su Evangelio, acompañadas por el testimonio de Maximino Cerezo
Se hizo comunidad con nosotros
La Comunidad Cristiana en el Barrio de Buenos Aires en Salamanca, y las Comunidades Cristianas en Florida de Liébana y Pino de Tormes, todas ellas en Salamanca; hemos sido testigos de su grandeza; hemos tenido la suerte de haber podido acoger, orar, celebrar, reflexionar y servir la fe en Jesús y el Evangelio durante una quincena de años, acompañados por Maximino Cerezo Barredo, como amigo, creyente, maestro, teólogo, pintor y hermano.
Han sido distintas, diversas, pero siempre llenas de riqueza, cariño y oportunidad, las distintas maneras de haber estado cerca de Mino. Según el momento y las personas que hemos participado o que nos han acompañado en los distintos acontecimientos comunitarios, así se ha ido sucediendo la suerte de estar con él.
Siempre en clave profundamente humana y liberadora, junto a él, bien con sus dibujos, con sus pinturas, o con el sencillo testimonio que dejaba su persona; no van a poder borrarse de nuestra memoria y será siempre señal de su grandeza, las lecciones con las que Mino nos ha ayudado, muchas veces sin querer, a través de su pintura en clave teológica, de sus carteles, de sus composiciones, hacia la experiencia de seguimiento del evangelio; sin duda, todo profundamente encarnado en la vida de los barrios y del nuestro en particular, de los pueblos rurales o de tantas personas presas y ex – presas que nos han acompañado en la casa de Buenos Aires o en los espacios que ocupamos.
La sencilla participación constante y sentida que nos ha regalado, y su sentido de comunidad nos ha ayudado a fortalecer la difícil y compleja situación de la Iglesia y del mundo en el momento actual; y mirando para atrás, el que hemos ido dejando en estas últimas décadas.
Es verdad que nunca hemos sido muchas personas las que le hemos ido acompañando y hemos participado, tanto en la celebración como en la expresión de la fe en la eucaristía o en el grupo de reflexión; pero estamos muy seguros y seguras de que su misma presencia ha sido un don y un regalo que nunca podremos agradecer demasiado cuando decidió, casi recién venido de América, unirse a nosotros y nosotras para compartir y comunicar su vida de fe.
En la comunidad cristiana que le acogimos con la presencia en un pequeño barrio, y en unos pequeños pueblos rurales; confesando el mismo Señor Jesús que le había guiado en distintas Comunidades de la realidad latinoamericana en las que estuvo más de 30 años, nos ha hecho sentir cómo descubrir, adherirnos y servir el evangelio desde el mismo Señor que, como allí, hace suya la pequeñez y, probablemente, la debilidad, de estas comunidades y gentes que tanta vida compartimos.
En sus pinturas, acogemos una lección viva de FE
La celebración de la Palabra, de la Eucaristía y de los Sacramentos, durante este tiempo; han sido momentos extraordinarios y llenos de riqueza y diversidad. Hoy podemos continuar disfrutando de ese camino emprendido con él.
En todos y cada uno de nuestros espacios comunitarios tanto para la celebración de la fe, como para compartir la vida comunitaria, realidad tan presente entre nosotros y nosotras; han quedado sus lecciones y su recuerdo vivo con sus pinturas. Los cuatro evangelistas en Sta.Mª de Nazaret, el Cristo Resucitado en Florida de Liébana, el Cristo Jesús que hace mesa compartida con nosotros desde la memoria de la Ultima comida en Pino de Tormes, o la representación de la Comunidad de Apóstoles en el grupo de las personas expresas, y que él mismo tituló “Cuarto Grado”, o aquellos pequeños cuadros que como regalo inolvidable de amistad han quedado en las casas de algunas afortunadas familias del propio barrio o de los pueblos, Ahí nos queda, también, para siempre su viva memoria.
Con él hemos REFLEXIONADO Y ESTUDIADO EL EVANGELIO, así como algunos documentos eclesiales
La presencia de Mino, ha sido siempre a lo largo de los años, motivo fundamental para sentirnos más seguros en el estudio del Evangelio y de la Biblia, que han formado parte siempre de nuestra preocupación por acercarnos a un seguimiento más fiel y responsable a Jesús. Lo hemos hecho en grupo, al que hemos asistido con fidelidad, o aprovechando acontecimientos especiales. Siempre nos han servido sus dibujos, sus propias composiciones y pinturas, muy especialmente en estos momentos,
Documentos como Evangelii Gaudium o Laudato Sí o Fratelli Tutti, en estos últimos tiempos, han sido motivo de esta reflexión, oración y estudio en las comunidades parroquiales con su presencia. Tanta luz y tanta riqueza compartida se convierte en extremo agradecimiento para este momento.
Con él intentamos SER TESTIGOS Y SERVIR el evangelio de Jesús
Siempre ha sido una preocupación fundamental de estas comunidades estar presentes en el barrio y en otras realidades de la sociedad y del mundo con el espíritu del Reino de Dios. Y, también en este caso, Maximino ha sido aliento fuerte para todos nosotros y nosotras. Siempre nos ayudó a poner al servicio de la gente de pueblos rurales y el barrio de Buenos Aires, el mejor talante y la mejor de las esperanzas en la lucha comunitaria y transformadora por la justicia. Presente en nuestras reivindicaciones, presente en los encuentros, presente en los momentos lúdicos y festivos. Siempre te echaremos de menos, pero, con mucho gozo por tanta vida compartida.
Su apoyo siempre fue vivo y decidido ante las diversas iniciativas frente a la problemática compleja del propio barrio. Es verdad que la soledad y la desesperanza ha aparecido en muchos momentos y de ello él ha sido testigo; pero también pudo disfrutar de una realidad que ante la interpelación del evangelio nunca puede ser motivo de cansancio. ¡Qué experiencia, la suya, después de tan largo tiempo y de haberse embarrado en las realidades tan duras de su querida América!.
Siempre que pudo fue uno más en la pequeña comunidad que hoy se ha hecho más grande, acogiendo a gente de la calle o de la cárcel, a personas inmigrantes, sin techo, o compartiendo el enorme esfuerzo por acoger sus vidas y apoyarlas.
En medio de tanto signo y realidad pequeña, a veces, despreciada desde otros lugares; Mino, tú, ¡tan grande!, has sido un desborde de gratuidad; llegamos a tiempo para regalarte el pequeño homenaje de la publicación que hicimos de un libro con tus pinturas más significativas y que tuvimos la suerte de presentar aquí en Salamanca, en Madrid y en Bilbao con el apoyo de algunas comunidades; y, en tus pinturas, hemos tenido la inmensa suerte de disfrutarte. Y continuaremos. Que sigas junto a estas comunidades, desde las que nunca tendremos derecho a olvidarte.