Mino Cerezo, un creyente consecuente
"Me llamaba la atención su pedagogía para implicar a la gente en el trabajo y hacer que crecieran como personas"
He visto lo de la muerte de Mino Cerezo en Religión Dgital. Creo tuvimos el privilegio de tenerlo en Ica, en un Pueblo Joven (Señor de Luren, parroquia Santa Rosa de Lima), unos días mientras pintó dos cuadros en la capilla y me impresionaron de él varias cosas:
1) Era excelente como pintor y se encerraba para que no le molestáramos y desconcentráramos durante el día. Luego encontraba tiempo para conversar y escucharnos.
2) Pero siempre respetaba al máximo a la gente y su realidad. Allí lo vi haciendo lo imposible por centrar todo en la imagen del Señor de Luren y lo que los jóvenes ya habían hecho.
3) Su pedagogía para implicar a la gente en el trabajo y hacer que crecieran como personas (otras pinturas, en toda la capilla y el mosaico de la portada no los hizo él, sino que dejó las orientaciones paa que lo hicieran los jóvenes pintores).
Como original me encantó siempre la pintura de La Cena: el centro -para mÍ- es la comunidad -invisible- a la que tanto Jesús, como los/as que están se dirigen como diciendo "acérquense, hay más sitio". Y el detalle de la "canastita de uvas", simbolo de Ica en el Perú.
Para mí, Mino Cerezo era, ante todo un creyente consecuente y, por encima de todo, una persona empeñada en que todos nos sintiéramos personas. Lo visité, hace años en su retiro de Salamanca, y me confirmé en aquellas impresiones que tenía desde Perú.