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Crisis de Ceuta

Agua, luz, tierra, aire y datos

Más allá de la cosmogonía y yendo hacia el cuidado de la creación en medio del megacentro de IA de Pax Silica

Pax Silica promete el suministro de datos pero no el de agua, luz, tierra y aire para la vida

La presa de Angat en la Provincia de Bulacán, muy importante para el suministro de agua en la Isla de Luzón en Filipinas, en donde se encuentra la capital, acaba de alcanzar el nivel de agua más bajo de su historia incluso más bajo que el de la infame crisis de El Niño de 2010. Este año contaremos con este fenómeno en su manifestación más intensa y devastadora. Con la falta de agua, vendrá también la falta de luz y electricidad. Agua, luz, tierra: estamos más allá de los elementos de la naturaleza de los presocráticos. Y claro, también el aire, sobre todo en un país con problemas medioambientales. A esta cuaternidad, hay otro ‘elemento’ que ahora está haciendo estragos: los datos. Sobre todo a raíz de Pax Silican, el megacentro de que podría consumir millones de galones de agua al día, dañando a la vez todo el escosistema filipino y privando a sectores marginales, y me refiero ahora sobre todo a los miembros de algunas tribus aetas que actualmente ocupan el terreno designado para el megacentro, el uso de la tierra para cultivar y sobrevivir.  

A pesar de la temporada del monzón del suroeste, llamado en estos pagos ‘habagat’, el cual inundan las calles y avenidas de nuestras islas, no hay suficiente suministro de agua y esta no se suministra de manera eficaz. En gran parte, esto se debe a cuencas hidrográficas despojadas y deforestadas por lo que ya no pueden retener agua, como los riñones enfermizos, haciendo que el fenómeno de El Niño sea más dañino, sobre todo en la medida en que se intensifica cada vez.

Ya no podría volverse a los días añorados de antaño. Queda patente que hay un proceso ‘degenerativo’ en el ecosistema. Y ahora la prioridad son los datos frente a la cuaternidad consabida. El cuidado de esta cuaternidad es cuidado de la creación, su continuación, su uso responsable. Mas sustituir o subordinar estos cuatro elementos a un megacentro de dantos será el comienzo del fin de la humanidad, pues supone condiciones menos humanizadoras para todos, empezando con los más pequeños.

Los datos prometen infinidad de datos. Es la versión posmoderna del conocimiento absoluto del geist hegeliano o la reducción del todo al ego trascendental husserliano. Mas en realidad el agua, asimismo los demás elementos, no son recursos infinitos. Todo es finito. Y con el hombre, también culpable, en expresión consagrada de Ricouer.

El proyectado sitio para el megacentro de IA y semiconductores Pax Silica en New Clark City se halla en el mismísimo sistema fluvial de Luzón Central que principalmente está destinado para los cultivos de arroz y para el suministro tanto residencial como industrial. Se propone que a tenor de ello que los centros de datos reciclarán el agua e incluso podrían desalinizarla. Mas ¿dónde se hallan los recuros y la determinación para llevar a cabo toda esta retórica? El problema es que sin megacentros existen problemas medioambientales, empezando con el suministro de agua, de luz, del uso responsable de la tierra, de la contaminación del aire. Los problemas del embalse de Angat es mucho más que un recordatorio al respecto.Cabe recordar también la advertencia de la ONU y de sus científicos que el mundo ha entrado en una era de ‘bancarrota hídrica global’, es decir, un estado de falla sistémica irreversible caracterizada por este hecho:  las cuencas fluviales y los acuíferos ya no pueden volver a su cauce de antaño, es decir, normal.

A estas alturas, según creo, ya hemos ido más allá de las cosmogonías o las especulaciones hacia los orígenes elementales de las que no se libraron pensadores como Heidegger al conceptualizar en su etapa tardía acerca del mundo. Urge partir de la creación para ir a la co-creación mediante la responsabilidad ecológica que no puede separarse de una gestión más humanitaria que dé prioridad a lo humano, a lo fundamental: el suministro no contaminado y no problemático de agua, luz, tierra y aire. La tecnología es delegar algunas de las tareas para facilitarnos la vida y no renunciar a lo fundamental para acoger con brazos abiertos a megacentros, para formar parte de un nuevo orden mundial, que al parecer promete mucho pero que acabará no cumpliendo nada, hasta el punto de ser verdaderamente dañoso a nuestro medio ambiente compartido, no solo ahora sino también para las generaciones venideras.

Pax Silica merece un análisis detenido que no se puede llevar aquí. Lo que pretenden estas líneas vacilantes son una llamada de atención urgente a la luz de tendencias generalizadas deshumanizadoras con la venida de nuevas tecnologías que esclavizan en lugar de liberar al hombre de las dificultades cotidianas que amenazan en convertir su existencia en un perpetuo naufragio, tan dramatizado con las inundaciones en Filipinas por esta época del año. Irónicamente caen las lluvias, hay agua de sobra en las calles pero no salen de nuestros grifos, no llegan a nuestros vasos, no ayudan en el suministro de luz, no favorece la tierra ni el aire, hasta el punto de que los más vulnerables son expulsados de su tierra para acoger a un megacentro monolítico y, posiblemente, inhumano.

Los hombres podríamos sobrevivir sin datos mas no podríamos vivir sin agua, luz, tierra y aire.

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