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Reabre el Santo Sepulcro

ARZOBISPO DUTERTIANO

 De ser posesión del pueblo a ser poseído por intereses partidarios

Cartel publicitario de la misa abogando la liberación de Rodrigo Duterte en la Catedral de Davao

Un pastor, sobre todo si es amado o un amigo, puede ser ‘posesión’ de un pueblo o de una persona. Como por ejemplo, el arzobispo de Manila, pues el cardenal Advíncula pertenece a la iglesia de la capital filipina. Otro ejemplo, el cardenal Virgilio David, obispo de Kalookan y obispo de Kian delos Santos, víctima de las ejecuciones extrajudiciales, quien presidió el funeral de este, denunciando la maldad prevalente bajo aquel régimen aciago que desea volver al poder tras haber hecho un pacto con el diablo, es decir, con el actual presidente pero que rompió bruscamente con este, sin modales, pues este no permitió los excesos de la heredera de dicho régimen que es actualmente vicepresidente.

             Pero hay pastores poseídos por personajes o por el dinero, como aquellos obispos de ‘Malacañang’ o del palacio presidencial de Filipinas que recibieron regalos como coches de lujo de la entonces presidente Gloria Macapagal Arroyo por lo que fueron apodados ‘Mitsubishops’, como alusión a la marca de coches japoneses Mitsubishi.

             El caso de Mons. Rómulo Valles, un hombre afable, que celebró recientemente (08.04.2026) sus bodas de oro sacerdotales, es el de un hombre poseído del personaje y de la dinastía de este mismo personaje. En los festejos, contó con la presencia del nuncio apostólico quien voló a Davao desde Manila para bendecir con la oficialidad una fiesta no del todo sobria en una ciudad que había sufrido no solo de la pobreza sino también de la violencia.

             Valles, un hombre afable y un fan del conjunto musical ABBA, es el arzobispo de Davao, el enclave del clan Duterte pero su patriarca, ahora encarcelado en La Haya, no es oriundo de esta gran ciudad que incluye un monte, el más alto de Filipinas. En los bosques que rodean dicho monte habita el águila filipina, capaz de comerse un mono entero. Un ave majestuosa que se ha convertido en símbolo de la ecología filipina.

             Lamentable, Valles, y varios de nuestros obispos, son unos hombres vendidos.Más que cobardes son unos comodines, muy bien acomodados. ¿El único precio? No solo su silencio o unas palabras medidas o actos muy llamativos. Sobre todo la complacencia ante el ‘status quo’ del poder imperante. De hecho, Valles fue elegido presidente de la conferencia episcopal filipina en 2017 cuando Duterte era presidente y no se oyó ningún grito profético de él en aquella noche oscura colectiva.

             El 11.03.2026 cometió un abuso litúrgico el arzobispo, pues celebró en su catedral, a mediodía, con mitra y todo, junto a varios sacerdotes (en Filipinas, se piensa que una misa con concelebrantes es más solemne que una celebrada solitariamente) una misa que fue en realidad un acto propagandístico con dimensiones políticas en pro de los Duterte.

             La misa tuvo por tema ‘Bring him home’ o traedlo a casa. Una misa para la liberación del encarcelado Rodrigo Duterte en La Haya por crímenes de lesa humanidad. A los asistentes se les invitó a llevar traje verde, el color político de los Duterte. El arzobispo se dejó llevar por su partidismo político que lo ofuscó o cegó de la realidad objetiva. 

Al celebrar esta misa públicamente, al parecer se olvida de que Duterte, durante este período del desarrollo de los procedimientos judiciales contra él, no podría regresar a Filipinas. No hay fuerza humana, tanto judicial o extrajudicial, que pueda librarlo del calabozo. Siendo así su partidismo, desde el ángulo de la opinión o percepción pública, es un bulo, pues tiene la finalidad de sembrar la falsa esperanza de que con misas y otros actos extrajudiciales, como demostraciones, puedan manipular, anular o parar el proceso legal que se está desarrollando en La Haya. Los bulos forman parte del orden del día del régimen Duterte. Últimamente sus trolls han diseminado el bulo de que el actual presidente de Filipinas ya está gravemente enfermo para crear un ambiente de inseguridad y miedo. También para promover la candidatura de Sara Duterte, la vicepresidente.

Con esa misa, Valles proclamó no la Buena Nueva sino el buen bulo. Sobre todo al abusar de la misa para exaltar a Duterte, como víctima de la injusticia, como lo fue Jesucristo, cuando en realidad, blasfemó al insultar al Dios Cristiano, blasfemó cuando mató a muchos inocentes, blasfemó cuando cerró los ojos a las realidades duras del pueblo filipino, sobre todo los pobres cuyo bienestar no era en su orden del día, hasta el punto de insultar a los pobres conductores de los transportes filipinos diciendo que le daba un comino si se murieron de hambre.

             Es bueno pedir por la conversión de los pecadores, incluso pedir por su salud.Pero la conversión de una misa en una farsa política señala la transformación de Rómulo de Vallés de ser el pastor de los Duterte a pastor plenamente dutertiano quien, el año pasado, cuando arrestaron a Rodrigo Duterte, se limitó a llamar al rechazo de medidas partidarias en la búsqueda de la justicia.

           Me temo que la voz profética en la cátedra davaoeña se haya apagado. Bien nos acordamos del antecesor de Valles, Mons. Fernando Capalla, quien en una pastoral titulada ‘No matarás’ denunció con parresía las ejecuciones extrajudiciales ya comunes en la sede davaoeña. Pidamos, pues, al Señor un nuevo Pentecostés no solo para la ciudad e iglesia davaoeña sino para todas estas islas.

             Lamentablemente, vistos los acontecimientos desde al menos el año 2017, la voz profética de Valles y de algunos de sus sacerdotes tienen un precio. Ojalá se corrijan, sobre todo en estos momentos cuando se está iniciando en el Congreso filipino el proceso de destitución contra la hija de Rodrigo Duterte por amenazar de muerte al presidente de Filipinas junto a la familia de este y corrupción masiva.

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