SALMANTICA NON PRAESTAT
A propósito de J.C. Martín de la Hoz y L.M. Gómez Rivas, La escuela de Salamanca. Cuando el pensamiento español iluminó al mundo. El legado de Francisco de Vitoria: 500años influyendo en la economía, los derechos humanos y la filosofía occidental, 2nd ed., Córdoba, Sekotia, 2025, 146 pp.
Conforme al estilo y a la política de la editorial esta publicación no pretende aportar un estudio profundo ni original pero sí uno de considerable nivel intelectual mas con un estilo ágil y sin notas (p.16).Es decir, para el lector medio culto.
El tema del libro es apasionante y de gran actualidad. Se trata de una de las escuelas más significativas en toda la historia. No solo de la filosofía y de la teología sino también de la política, economía, ética y el derecho. Escrito con motivo del comienzo del quinto centenario del comienzo del magisterio del colosal Francisco de Vitoria en la cátedra salmantina, este libro desea, de entrada, trazar no solo el historial de una tradición intelectual tan original como renovadora sino también presentar claves hermenéuticas sobre la misma, partiendo de la figura de este titan, en orden a hacer ver su relevancia en un mundo tan agitado como el que no ha tocado vivir hoy en día.
El estudio se centra en las reflexiones vitorianas sobre la dignidad human, la justicia y la economía que constituyen, desde la inspiración indudablemente tomista, sobre las que se apoyan el denominado derecho internacional con sus disciplinas aliadas entre ellas la economía, incluso la sociología y otros tipos de derecho.
Sin Vitoria y sus discípulos, el pensamiento escolástico, cristalizado sobre todo desde el Aquinate, no habría entrado en la modernidad de los descubrimientos del nuevo mundo. A tenor de ello, los autores, reconocidos por su competencia en esta área en estado constante de ebullición, nos brinda un análisis claro, solvente y claro subrayando una vez que la escuela salmantina es una corriente universal y que debería ser reconocida como tal.
Apoyándose en estudios asimismo solventes pero más densos, sólidos y autoritativos, este libro viene a llenar una laguna para los no iniciados en estos temas. Asimismo abren filones que merecen explorarse y que apenas han sido explorados en esta publicación. Merecería la pena, a mi juicio, la llamada ‘a la santidad’ aludida en la p.138, pues esta escuela coincidió con el denominado apogeo no solo de la escuela mística española sino cristiana. Otra publicación que hemos reseñado hace tiempo en esta misma columna ha historiado el paso de varios santos en la universidad a orillas del Tormes. Cabe señalar aquí que la cima de toda la mística cristiana, a saber, Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, ahora doctores honoris causa los dos por el studium de Helmántica, de alguna manera se nutrieron de los planteamientos de Vitoria y de su escuela.
Ella se preocupaba también por los indios y fue ayudada por uno de los insignes discípulos de Vitoria estudiado en este volumen, a saber, el P. Domingo Báñez que le tenía reverencia a la Santa Reformadora que en 1970 fue declarada la primera Doctora de la Iglesia por el papa (ahora san) Pablo VI.
Mientras que él tal vez oyó al mismo Vitoria y sus discípulos y el otro gran titán de Salamanca de aquellos tiempos, fray Luis de León cuyo humanismo creó un ambiente del que nutrió el Doctor Místico, quien tras cursar 3 años de artes o filosofía y solo 1 año de teología nunca volvió a su alma mater salmantina, ni siquiera de visita, y emprendió un viaje quixótico que le ocasionó gozos y sinsabores en la reforma teresiana dentro de la cual también tuvo que desenvolverse en un ambiente académico en Baeza.
Salamanca se honra con esta escuela a la que no prestó nada, pues la formaron hombres dotados por el cielo de inteligencia y virtud fuera de lo común. A esta luz, Salamanca no nos los presta, como si fuesen libros de una biblioteca, sino que nos lanza el reto de recoger su herencia y actualizarla, con investigaciones y labores propias. Y este libro nos señala un camino prometedor mas se ha de recurrir una vez más a las fuentes y no solo a estudios segundarios por muy autoritativos que sean.
No podemos menos de dar las gracias a los autores por este regalo oportuno en tiempos de agitación con respecto a los derechos humanos y felicitar a la editorial por acoger, dentro de su seno institucional, a esta obra meritoria que promete mucho en lo que a la divulgación de saberes se refiere.