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Salmodiando.es: un espacio de oración anónima compartida, con velas virtuales, santuarios y liturgia monástica.

Hace una semana presentamos aquí salmodiando.es, y lo primero que queremos hacer es dar las gracias. No esperábamos que en tan pocos días tanta gente entrara a rezar la Liturgia de las Horas, a entrar en las salas abiertas, a rezar el Rosario o a tomar el relevo en la lámpara. Una web de oración sin publicidad y sin cuentas no tiene otra forma de darse a conocer que el boca a boca, y ese boca a boca lo habéis hecho vosotros. Gracias.

Con esta acogida nos hemos animado a incorporar algo que llevábamos tiempo pensando: la capilla de las velas. Lleva tres días abierta y ya se han rezado en ella cientos de oraciones. He leído esas intenciones, porque son públicas, y he aprendido algo: casi nadie pide para sí. Se pide por otros. Por quien está enfermo, por quien está lejos, por quien ya no está. Y quien reza por ellas no sabe quién las escribió ni lo sabrá nunca.

Encender una vela en una iglesia es uno de los gestos más antiguos y más libres de la tradición cristiana. No exige explicaciones, ni nombre, ni pertenencia. La vela queda encendida, y quien la ve después reza por una intención que no conoce. Ese gesto no tenía un lugar equivalente en internet: las páginas que lo ofrecen piden registro y datos, y con frecuencia viven de la publicidad.

En salmodiando.es, la web de la Liturgia de las Horas que mi mujer y yo mantenemos sin ánimo de lucro, cualquier persona pueda dejar una intención de oración y otros puedan rezar por ella. Todo el proceso es completamente anónimo: nadie, ni siquiera nosotros, puede saber quién ha escrito cada petición.

Y también es posible elegir entre numerosos santuarios de todo el mundo. Cada mes, las intenciones recibidas se envían a los lugares seleccionados para que sean incluidas en la oración de las comunidades que allí rezan, creando así una hermosa red internacional de fe, esperanza y solidaridad.

Basílica del Pilar

La capilla de las velas

En la portada de salmodiando.es hay un capilla de las velas. Se escribe la intención, se pulsa «Encender», y la vela queda a la vista durante cinco días. Quien la ve puede leerla y rezar por ella. Seis segundos de silencio, porque rezar no es pulsar un botón. Después puede dejar un gesto de ánimo o un versículo. Quien encendió la vela ve, al volver, cuántas personas han rezado por ella. Además, existe un turno de vela permanente al que puede incorporarse cualquier persona que lo desee, de modo que, día y noche, siempre haya alguien orando por las intenciones y peticiones de los demás, y por supuesto, por las suyas propias.

La Oración nos une | Ramón Fandos

Las intenciones llegan al santuario

La vela puede encenderse también ante un santuario concreto: el Pilar, Luján, Guadalupe, Aparecida, Lourdes, Fátima ... Si falta alguno se puede notificar y lo añadimos. Tan solo hay que marcar la casilla «Enviarla también al santuario» y una vez al mes, las intenciones dejadas ante cada santuario se envían por email a ese santuario para que las presente en su oración.

Qué garantiza la privacidad

Salmodiando.es no tiene cuentas de usuario. No pide nombre, correo ni teléfono. No instala cookies, y por eso tampoco muestra el aviso de cookies: no hay nada que consentir. No hay publicidad ni rastreadores de terceros. Lo único que se registra es el número de visitas diarias, de forma anónima y agregada.

Todo lo que el usuario reza, marca o configura se guarda en su propio dispositivo, no en el servidor. La web no sabe cuál es la vela de cada persona: lo sabe su móvil, que al encenderla guarda un código aleatorio que solo él conoce. Para el resto, esa vela es una más.

Al servidor llega el texto de la intención, sin nombre y dos huellas anónimas que solo sirven para impedir abusos. Nunca la ciudad ni la dirección de conexión. Lo que se reza en grupo viaja cifrado con una llave que solo tienen los dispositivos del grupo; el servidor no puede abrirlo y lo borra a los 31 días.

Y algo importante en estos tiempos: detrás de Salmodiando.es no hay ninguna inteligencia artificial escuchando, analizando o interfiriendo en las oraciones. Lo que compartes pertenece únicamente a quienes rezan contigo.

Una oración de todos y para todos | Ramón Fandos

La Liturgia de las Horas con la Biblia de Jerusalén

Cada Hora litúrgica ofrece ahora dos opciones de lectura: el texto oficial y, como novedad, una versión en la que los salmos y los pasajes bíblicos proceden de la Biblia de Jerusalén. Las antífonas, los himnos, las preces y las oraciones se mantienen en su versión oficial. Por el momento, en las salas de oración compartida se utiliza siempre el texto oficial para la oración comunitaria.

El Oficio monástico

Desde el 25 de septiembre hay además un Oficio monástico que reparte el Salterio completo en dos semanas, como en las comunidades trapenses, por ejemplo. Y hay horarios para rezar desde las 5 de la madrugada en las "salas abiertas".

Hemos introducido una tecnologia que permite rezar a muchas personas a la vez conservando el anonimato y desde todas las partes del mundo. La app divide los salmos en dos coros y todos los que intervienen avanzan al mismo tiempo leyendo el salmo cada uno en su casa. Os invito a entrar con toda tranquilidad y probarlo. Vale la pena. Esto lo hemos implementado en toda la Liturgia de las horas. También se puede rezar el Rosario y la oracion de Jesús.

Una curiosidad: existe la posibilidad de que los textos avancen simplemente con la voz. Mientras se lee en voz alta, los versículos del salmo van pasando al ritmo de la lectura, sin necesidad de tocar la pantalla. Un pequeño detalle que hace la oración más natural, más cómoda y más centrada en lo esencial: rezar.

Tambén puedes formar un grupo de oración. Solo hay que entrar en el Atrio y poner un anuncio con la hora a la que se quiere rezar, o leer los anuncios que ya hay: son de personas que buscan compañía para rezar a una hora concreta.

Por qué Salmodiando

Vivimos en un mundo dividido por creencias, intereses económicos y banderas. También dentro de la Iglesia existen muros invisibles. Muros levantados por sensibilidades, etiquetas y enfrentamientos. Resulta paradójico que muchos de quienes rezan al mismo Dios sigan sin compartir el mismo banco

Sin embargo, hay algo que suele unirnos por encima de nuestras diferencias: la vulnerabilidad humana. Ante una persona enferma, sola o que atraviesa un momento difícil, las etiquetas pierden importancia. En esos momentos, lo que emerge es la compasión. La capilla de las velas nace de esa convicción: un lugar donde nadie sabe quién es quién, donde desaparecen los nombres y permanecen únicamente las intenciones y las personas que rezan por ellas.

Es nuestro pequeño aporte para hacer posible, aquí y ahora, el Reino de Dios. No como una realidad reservada para el futuro, sino como una forma de vivir hoy mismo: reconociéndonos hermanos, acogiendo la dignidad de cada persona y tendiendo puentes allí donde existen distancias. Rezar unos por otros no resolverá todos los problemas del mundo, pero puede ser un hermoso comienzo.

Salmodiando es y seguirá siendo una iniciativa sin ánimo de lucro: sin suscripciones, sin publicidad y sin datos que vender.

Os invitamos a usarla y compartirla con total confianza.

Nuestro cariño y agradecimiento a José Manuel Vidal y Jesús Bastante, de Religión Digital, por hacer suyo también este proyecto y a ayudar a difundirlo.

Mariel Massa y Ramón Fandos

salmodiando.es

fandosrj@gmail.com

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