Matrimonios Monásticos: una propuesta concreta ante la crisis de la Vida Consagrada

La vida consagrada en España atraviesa una crisis profunda: noviciados vacíos, comunidades envejecidas y monasterios que cierran. En este contexto nace Matrimonios Monásticos, una propuesta surgida tras convivir cinco meses con monjes de clausura.

Esta iniciativa abre la posibilidad de que personas casadas llamadas a la vida contemplativa puedan vivir en los monasterios, sosteniendo las comunidades existentes y habitando espacios vacíos. Es una respuesta al "kairós" actual, un tiempo que invita a discernir qué transformar y qué custodiar. El laicado ofrece caminos nuevos, pero necesita apertura institucional para que estas semillas del Espíritu puedan crecer dentro de la Iglesia.

Casad@s y monj@s
Casad@s y monj@s | Ramón Fandos

La 55ª Semana Nacional de Institutos de Vida Consagrada, celebrada en Madrid, ha puesto sobre la mesa una verdad que ya nadie puede negar: la vida religiosa en España está “en los huesos”. Así lo expresó, sin adornos, el claretiano Antonio Bellella. No es un diagnóstico de muerte, pero sí una llamada urgente a mirar de frente una realidad cada vez más frágil.

La realidad es la que es: noviciados vacíos, comunidades envejecidas, monasterios que se cierran. Y quizás este sea el toque de atención que necesitamos para salir de nuestros viejos esquemas y reconocer que el Espíritu ya está abriendo caminos nuevos que no estaban en los planes de nadie.

Mi mujer y yo tuvimos una intuición que llevamos a la práctica conviviendo cinco meses con monjes en un monasterio de clausura. De aquella experiencia nació "Matrimonios Monásticos". ¿Qué significa? Muy sencillo: matrimonios-monjes que viven dentro de los monasterios, ayudando a las comunidades que aún resisten y habitando aquellos que se quedan vacíos. Aquí, en RD, contamos nuestra experiencia (ver artículo).

Bellella invitaba a “discernir qué semillas están germinando bajo la arena”. Nosotros creemos que muchas de esas semillas han sido plantadas por los laicos, en forma de numerosas iniciativas que hoy están sobre la mesa, cada una con su propio carisma y sensibilidad. En nuestro caso, proponemos que los matrimonios que sientan esta llamada puedan vivir dentro del monasterio, llevando una vida de oración, trabajo y comunidad.

Monasteiro de Santa María de Sobrado
Monasteiro de Santa María de Sobrado | Ramón Fandos

El presidente de la CONFER, Jesús Díaz Sariego, reconoce que hay un “nuevo movimiento de búsqueda espiritual” en una sociedad que toca fondo. La demanda existe. El problema, según nosotros los vemos, es que muchas iniciativas laicales se pierden en la lentitud de los procesos, en la falta de acompañamiento o en el miedo a lo nuevo.

A veces da la impresión de que la creatividad del Pueblo de Dios con sus propuestas avanza más rápido que la capacidad institucional de acogerlas.

Todos estamos en el mismo barco y amamos a nuestra Madre la Iglesia. No buscamos señalar errores, sino ayudar a abrir los ojos a lo que ya está brotando. A veces da la impresión de que la creatividad del Pueblo de Dios avanza más rápido que la capacidad institucional de acoger sus propuestas. Como recuerda el claretiano Adolfo Lamata, "la verdadera transformación comienza cuando dejamos espacio para lo que nace".

Necesitamos dirigentes que se atrevan a escuchar, a acompañar y a abrir puertas. No pedimos privilegios, solo discernimiento y confianza. Como laicos, ponemos sobre la mesa todo lo que somos y todo lo que tenemos. Hasta ahí llegamos. No podemos hacer más.

"Matrimonios Monásticos” no es una ocurrencia pasajera. Es una respuesta al kairós al que se refería Adolfo Lamata cuando invitaba a “mirar la reducción no como una derrota, sino como un kairós, un tiempo oportuno; a preguntarnos no ‘cómo recuperar lo que fuimos’, sino qué forma de vida religiosa necesita hoy el Evangelio en Europa; a discernir qué debemos dejar ir, qué debemos transformar y qué debemos custodiar con más fuerza que nunca”.

La Iglesia ya no puede atravesar este desierto apoyándose solo en los antiguos cimientos. El laicado, con toda su diversidad de propuestas, está dispuesto a entrar en ese desierto para convertirlo en jardín. Y para que eso sea posible, necesitamos caminar juntos, cada uno desde su responsabilidad, dejando que el Espíritu haga su parte. Hay mucha fe, mucha entrega y un deseo sincero de servir. Solo pedimos un poco de espacio para que todo esto pueda crecer dentro de casa.

También te puede interesar

Lo último

stats