Hazte socio/a

"No es el poder de este mundo lo que importa"

En la Pasión de Cristo podemos descubrir varias claves que son lección para nuestra vida, particularmente cuando tenemos que afrontar dificultades, conflictos, injusticias, y adversidades de cualquier índole

Pasión

Hemos escuchado la Pasión de Cristo narrada en el Evangelio de San Mateo, y a lo largo de esta Sagrada Escritura, podemos descubrir varias claves, que son lección para nuestra vida, particularmente cuando tenemos que afrontar dificultades, conflictos, injusticias, y adversidades de cualquier índole.

Afirma el profeta Isaías: "Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído para que escuche yo como discípulo. Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia, ni me he echado para atrás”. Así, el profeta Isaías nos dice con toda claridad, que para ser discípulo de Jesús es indispensable la perseverancia, la capacidad de escucha de lo que Dios siembra en mi interior, de lo que mi prójimo me puede ayudar, y tercero, la aceptación consciente y constante, de aceptar esa adversidad o problema que estemos viviendo. Por eso también el profeta Isaías añade: “Ofrecí la espalda a los que me golpeaban. No aparté ni de los insultos y salivazos”. Incluso, ante la adversidad tenemos que afrontarla como lo hizo Jesús, por ello termina diciendo el profeta: “El Señor me ayuda. El Señor es mi confianza y valentía ante la adversidad”. Esta es la serie de claves que nos presenta el profeta Isaías ante estas situaciones que, como las vivió Jesús, podemos quizá también afrontar en nuestra vida diaria.

Jesús crucificado

Por su parte, en la segunda la lectura del apóstol San Pablo nos dice: “Cristo Jesús, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina”. Qué importante es tomar conciencia de esto. Por ejemplo, cuando un político o un eclesiástico importante, o cualquier persona con poder de decisión, no se aferra a su circunstancia de poder, y atiende a quien le solicita servicio o ayuda. Cristo no quería aferrarse a su condición divina. Quería enseñarnos el camino, para el que fue enviado por Dios Padre, para mostrarnos cómo caminar hacia la Casa donde Él nos espera. Y para eso tenemos que asumir nuestra propia condición: si nací con algún defecto, en condición de pobreza, o con cualquier adversidad en mi vida, debo mirar la Cruz de Cristo. Porque él se anonadó a sí mismo tomando la condición de siervo y se hizo semejante a los hombres; dice San Pablo, "semejante a nosotros”, y por eso Dios, continúa afirmando San Pablo, “lo exaltó sobre todas las cosas, para que todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

Por tanto, en conclusión, la escucha de la Pasión y muerte de Jesús en la Cruz es el testimonio contundente del amor de Dios Padre; que en Jesús, el Hijo encarnado, nos manifiesta para que descubramos el camino hacia la casa del Padre, la verdad de nuestra razón de existir, y así alcancemos la vida eterna. Que así sea.

También te puede interesar

Lo último

Nos sentimos aludidos al escuchar en el Deuteronomio: “Mi padre fue un arameo errante…”

Erráticos

El amor auténtico aparece como un exceso incomprensible.

Cuando el amor no calcula