25 feb 2023
Fidei donum
Conocer a misioneros que llevan 30, 40 o incluso más de 50 años en estas tierras ha sido impactante: ¡una vida entera entregada hasta el final, como buenos pistoleros! La vocación misionera ad vitam existe, está vigente y se puede contemplar encarnada en estas historias personales.
Soy fidei donum, pero más que “dar la fe”, sentí la llamada a tener fe, a dejarme llevar, porque la misión es cosa del Señor, no mía. No depende de mí; yo pongo todo, lo máximo que puedo, pero Dios sabrá cómo, cuándo y qué conviene.