El programa ese de Cambio Radical
No he visto ninguno de los programas de cambio radical. Pero he tenido la ocasión de conocer a una de sus concursantes. Hace mucho tiempo, por el mes de diciembre, a una amiga le pidieron que si podía alojar en su piso a una de las concursantes de dicho programa. Por supuesto necesitaban el piso entero, y por unos 800 euros pues aceptó.
La mujer que trajeron muy agraciada no era, y cuando termino el cambio radical tampoco es que hubiese mejorado como para tirar cohetes. Era una pobre mujer con profesión de algo de colmenas de abejas, bastante maja y muy inculta. Para ir al programa engañó durante un mes a su marido. Y durante ese mes pues ejercicio, dietas, cirugías, botox y asesores de estética. No quise saber la reacción del marido, a mi eso ni me va ni me importa.
No veo ni muy bien ni muy mal que alguien se haga uno de esos cambios. Pero llevarlos a la pantalla en programas de la tele para hacer un show con ellos ya me parece excesivo. Creo que la solución para las personas poco agraciadas no puede ser un cambio radical o simplemente parcial. Hay que aceptarse como uno es.
Lo cierto es que la culpa de todo esto de los cambio radicales la tenemos realmente nosotros. Nos quejamos contra las anoréxicas y bulímicas, contra estos cambios radicales y no combatimos justamente contra ellos. ¿Cuántas mujeres han fallecido por esos implantes de silicona? ¿Cuántas personas sufren por los estereotipos sociales o modelos?
Pues personalmente contribuyamos todos no poniendo Antena 3 cuando salga ese programa, hundámosle la audiencia. Y desde luego no seamos tan superficiales, aunque también eso es un pequeño trabajo para el blogger que en algunas ocasiones soy superficial.