Domingo de Resurgir a la Vida de la vida
El Resucitado no retorna, sino resurge
El Resucitado no vuelve a esta vida, se adentra en la Vida verdadera
Resurrección es palabra equívoca, parece sugerir retorno a esta vida sin romper el esquema espacial y temporal.
“RE”de re-sucitar no significa retorno o repetición de vida, sino renacer y resurgir. No es repetición estática, sino resurgir dinámico: reiniciar nueva vida al renacer en la dimensión de la Vida verdadera: la Vida Eterna.
真のいのちに生まれ変わる。復活際の日曜日
復活するとはこの世のいのちにもどることではなく、永延のいのちの次元に生まれかわることです。
Morir no es cruzar una puerta hacia un más allá “detrás o después de la muerte”, sino salir de la superficie espacio-temporal de esta vida para “entrar y sumergirse en el fondo de la Vida.
¿“Se puede decir que morir es trascender”? Sí, pero no trascender hacia arriba, sino hacia abajo, hacia el Centro de la Vida; no trascender hacia fuera, sino adentrándose hasta el Centro de la esfera infinita.
El Misterio de la Realidad Última, infinitamente amorosa no se encuentra en la estratosfera espacial y temporal, ni en la distancia interminable de una línea espacial y temporal después de la muerte, sino en el Centro transespacial, transtemporal y trascendente de toda dualidad: el Centro de la Vida de toda vida.
Morir es adentrarse en ese Centro y resurgir desde el Centro hacia el horizonte infinito de la Vida verdadera y eterna.
¿“Se puede decir que morir es trascender”? Sí, pero no trascender hacia arriba, sino hacia abajo, hacia el Centro de la Vida; no trascender hacia fuera, sino adentrándose hasta el Centro de la esfera infinita.
El Misterio de la Realidad Última, infinitamente amorosa no se encuentra en la estratosfera espacial y temporal, ni en la distancia interminable de una línea espacial y temporal después de la muerte, sino en el Centro transespacial, transtemporal y trascendente de toda dualidad: el Centro de la Vida de toda vida.
Morir es adentrarse en ese Centro y resurgir desde el Centro hacia el horizonte infinito de la Vida verdadera y eterna.
Yo soy la Resurrección y la Vida. Quien cree en mí no morirá para siempre, sino se adentrará en el Centro de la Vida. Como yo vivo en Abba, Centro de la vida y Abba vive en mí, así tambien vosotros viviréis en mí y yo en vosotros. Asi lo dice y promete el Espíritu de El Que Vive y nos asegura Vida eterna. (Jn 11, 25; 14, 19 y 20).