Moses es uno de nuestros vecinos en Kibera. Viudo, todos los días se levanta bien temprano, hace de comer para sus niños que van a la escuela y después se va caminando a la fábrica la zona indusrial, que está a 10 km
Hace dos semanas, golpeado por un carro, estuvo tirado en la acera casi tres horas y nadie le prestaba ayuda
Obtuvo un microcrédito y en los almacenes donde fue a por el material para iniciar su propio taller de costura, los empleados tampoco lo veían, se quedaban pasmados cuando comprobaban que disponía del dinero nesesario
Así es, me quedo pensando, este mundo, o mejor este mercado en el que convertimos el mundo, no “ve” a la gente y tiene ojos sólo para el dinero
Pero hay un colirio mejor que el de la ganancia y es el de la dignidad de toda persona. Trabajemos para que sea así
Chará, una humilde y grande mujer procedente de Suárez, en el pacífico colombiano, es directora de la fundación ASOMUJER, afrodescendiente, desplazada, lideresa, defensora de los derechos humanos
"Hablaba mientras cocinaba y compartía unos deliciosos y típicos aborrajados, y en esa mesa servida online, estaban entre otros, y también cocinando y comiendo, algunos colombianos dispersos que tuvieron que dejar el país a causa de la violencia"
"Vi ese poder que tiene el reunirnos y estar juntos, preparar los alimentos y comerlos mientras nos contamos historias y hacemos memoria"
"Es muy distinto decir que la eucaristía es nuestra vida, a decir que nuestra institución vive de la eucaristía"
La misma semana en que llegué a la misión de Lodungokwe, conocí a Lesuraini. Lo encontré cuando un grupo de niños le tiraba piedras y ya lo tenían bien aporreado
Había sido un guerrero fuerte y en su altanería faltó al respeto y ultrajó a sus mayores. Los ancianos lo maldijeron; sentirse excluido le trastornó la mente. Era un maldito
Al domingo siguiente, en la misa, le dije a la gente que Lesuraini era el hombre más importante de ese pueblo, que era Jesús que pasaba otra vez
Se volvió la única biografía autorizada de Jesús para nosotros y la cristología obligada. Es que uno como él pone en juego toda la teología
Nuestra normalidad no es tan normal. Estamos hablando de volver a la normalidad y entre las cosas de esta normalidad anhelada está la celebración del culto. Pero...
¿Es normal que cada semana sean asesinados uno o más líderes sociales y que solo en durante esta pandemia ya sean cincuenta los caídos?
¿Es normal que los indígenas, los negros, los pobres, vivan en la marginación, apenas sobreviviendo y sin la presencia del estado?
¿Es normal que haya miles de desaparecidos y que hasta neguemos su situación? ¿es normal que la minería esté emponzoñando nuestros ríos y las retroexcavadoras dañando el ecosistema?
¿Es normal que cada año haya más de mil quinientos niños que se nos pierden reclutados para la guerra y traficados por las mafias?
No, no es normal… lo que llamamos normalidad en Colombia es una tragedia humana
El sistema nervioso del pueblo colombiano, de inmensa mayoría cristiana, tiene que estar bajo el efecto de poderosos sedantes para tener por normal lo que vivimos
En palabras del padre De Roux: Nuestra religión no tiene sentido y no tiene sentido el discurso que nos echamos… o nosotros actuamos o Dios no va a actuar. Dios no actúa si no a través de la libertad humana
"Se habla de volver a los templos cada vez que dan la palabra a los clérigos y líderes eclesiales, se hacen comunicados y campañas, se protesta, se suplica al gobierno"
"No es evangélico liderar una campaña por la reapertura de los lugares de culto, sin pensar en los templos de verdad que son los seres humanos y que se han derruido en todos estos años de guerra"
"Abramos las puertas de la Iglesia, no para entrar y volver a la “normalidad”, a lo de siempre, a lo que repetimos, sino para salir y buscar los muertos y los que los lloran"
"No nos podemos dar en Colombia el lujo de escuchar más a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sin escuchar lo que cuentan las víctimas de la violencia"