Hazte socio/a
Última hora:
Lefebvrianos: el cisma se consuma

Ver el rostro de Dios

“¿Qué, cuándo?”. “Ella pagó y nosotros debemos”. “¿Lo esperabais?” Hombres avezados a las tareas del campo, curtidos de sol a sol con lluvia, nieve, heladas, sol ardiente, lloran a moco tendido. “Le hizo Dios muchos favores; su vida ya no era vida”. “No somos de aquí; hoy unos y mañana otros, todos iremos desfilando”. “Nadie se escapará de la fila ni nadie cederá su turno”. A la llegada de cada amigo estos hombres recios y fuertes como troncos rompen a llorar desconsoladamente. “No llores. Ya ves ¡cuanta gente! Estamos aquí para despedirla a ella y acompañaros a vosotros”. “Es cierto todo lo que dices y os agradezco mucho la compañía. Pero la soledad que me deja su muerte nadie podrá remediarla”. Lagrimas como pedradas siguen rodando por las mejillas de estos hombres. “Sólo me consuela sin aliviar mi dolor pensar que si hay cielo, yo si creo, estará contemplando el rostro de Dios”

También te puede interesar

nada ser realidad ficción política ficción líder

El ser y la nada

tradición antepasados sin sentido botellón bidón vacío

La noche del amor y la plenitud (y 2)

noche de san juan amor plenitud luz

La noche del amor y la plenitud

Lo último