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La Iglesia gallega reflexiona sobre la reinserción de presos extranjeros en el XII Encuentro Interdiocesano de Pastoral Penitenciaria

El monasterio de San Martín Pinario acoge esta jornada de análisis sobre los desafíos sociales, jurídicos y humanos que afrontan las personas migrantes privadas de libertad. Un manifiesto final reclama reformas legales y una mirada social más justa

XII Encuentro Interdiocesano de Pastoral Penitenciaria

(Archicompostela).- El sábado 7 de marzo, en el monasterio de Monasterio de San Martín Pinario de Santiago de Compostela, tuvo lugar el XII Encuentro Interdiocesano de Pastoral Penitenciaria de Galicia, una jornada de reflexión y diálogo centrada en la realidad de las personas extranjeras en prisión y las estrategias para su reinserción social.

La iniciativa reunió a voluntarios, capellanes, agentes de pastoral y expertos vinculados al ámbito penitenciario, con el objetivo de analizar los retos humanos, sociales y jurídicos que afrontan las personas migrantes privadas de libertad, así como las posibles vías para favorecer su integración una vez cumplida la condena.

La jornada se abrió con la acogida y saludo del arzobispo de Santiago de Compostela, mons. Francisco José Prieto Fernández, quien agradeció la labor “silenciosa, constante y profundamente evangélica” de quienes trabajan en la pastoral penitenciaria. En su intervención destacó que este servicio sitúa a la Iglesia en uno de los espacios donde “la dignidad humana es probada” y donde la esperanza debe anunciarse “con gestos antes que con palabras”.

El prelado subrayó que la realidad de los presos extranjeros plantea desafíos tanto pastorales como humanos. Recordó que, al encontrarse con una persona migrante en prisión, no se trata simplemente de un expediente judicial, sino de una historia marcada muchas veces por el desarraigo, la distancia familiar, las barreras culturales o la soledad.

En este sentido, citó la tradición bíblica que recuerda la experiencia del extranjero y del exilio en la historia del pueblo de Dios, y aludió también al mensaje del papa León XIV, quien señala que la Iglesia está llamada a construir puentes allí donde otros levantan muros. Asimismo evocó palabras del papa Francisco sobre la humanidad presente en las cárceles, lugares donde se manifiestan tanto el sufrimiento como el deseo de perdón y de un nuevo comienzo.

Una mirada jurídica a la relación entre extranjería y prisión

Tras una oración preparada por la diócesis de Ourense, que contó con la participación de su obispo, monseñor Leonardo Lemos Montanet, la jornada continuó con la ponencia de la jurista de Instituciones Penitenciarias María del Puerto Solar.

Bajo el título “Extranjería y prisión. Soluciones para una antinomia normativa”, la especialista analizó la compleja relación entre la legislación penal y la normativa de extranjería. Según explicó, un mismo hecho genera dos respuestas jurídicas con finalidades diferentes: la sanción penal y la regulación administrativa de la situación del extranjero.

Puerto explicó las dos vías de expulsión tanto en el proceso penal como en el proceso administrativo. Una de las consecuencias de la expulsión en el procedimiento penal es la renuncia de la administración penitenciaria de la responsabilidad de rehabilitar a la persona que comete un delito. Por otro lado la expulsión administrativa conlleva una gran inestabilidad por parte de la persona que puede ser o no expulsada.

Entre los aspectos tratados figuraron el posible peso de las variables de riesgo en la toma de decisiones, el papel del arraigo como elemento clave en determinados casos, la flexibilidad interpretativa de la normativa y el marco legal para el retorno voluntario al país de origen. También se planteó el debate emergente sobre el uso de inteligencia artificial en el ámbito penitenciario y las recomendaciones del Consejo de Europa en esta materia.

Testimonios en primera persona desde el interior de la prisión

La jornada continuó tras la comida con una mesa redonda en la que participaron cuatro personas privadas de libertad, quienes compartieron su experiencia personal y las dificultades que encuentran durante su estancia en prisión y en el proceso de reinserción.

Sus testimonios permitieron acercar a los asistentes la dimensión humana de una realidad que, según se señaló durante el encuentro, suele permanecer invisibilizada en el debate público.

El encuentro concluyó con unas palabras de agradecimiento del obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, mons. Fernando García Cadiñanos, y del religioso Padre Agrelo, quienes reconocieron la participación de ponentes y asistentes y destacaron la importancia de mantener espacios de reflexión y compromiso en torno a la realidad penitenciaria.

Un manifiesto que reclama reformas y una mirada más humana

Como cierre del encuentro, la Pastoral Penitenciaria de las diócesis gallegas hizo público un manifiesto en el que expone varias preocupaciones y propuestas relacionadas con la situación de los presos extranjeros.

El documento señala que en las cárceles existe una alta presencia de personas procedentes de contextos de pobreza, exclusión social o adicciones, así como de personas con trastornos de salud mental. Según el texto, estas desigualdades sociales no desaparecen en prisión, sino que con frecuencia se intensifican, afectando especialmente a mujeres, personas migrantes en situación irregular o internos con graves problemas de salud.

El manifiesto advierte también del riesgo de que los presos extranjeros sufran una “doble condena”: la pena impuesta por la justicia y la pérdida de oportunidades de reinserción debido a la falta de permisos de residencia o trabajo, o a la imposibilidad de acceder a recursos sociales tras su salida de prisión.

Ante esta situación, la Pastoral Penitenciaria propone alternativas como el desarrollo de penas no privativas de libertad, el impulso de la justicia restaurativa y una mayor atención a las causas sociales que están detrás de muchos delitos. Asimismo, reclama una revisión legal para que la existencia de antecedentes penales no suponga automáticamente la pérdida de permisos de residencia o trabajo en los procesos de regularización de personas extranjeras.

El documento concluye apelando a una mirada social distinta hacia la realidad penitenciaria, inspirada en la misericordia y en la defensa de la dignidad humana, y sumándose al llamamiento por la paz y la justicia en un contexto internacional marcado por tensiones y conflictos.

De este modo, el encuentro celebrado en Santiago de Compostela reafirmó el compromiso de la Pastoral Penitenciaria gallega con el acompañamiento de las personas privadas de libertad y con la búsqueda de caminos que permitan una reinserción real y digna, especialmente para quienes afrontan la experiencia de la cárcel lejos de su país de origen.

Manifiesto (PDF)

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