Así será el Año Santo Compostelano 2027
Francisco José Prieto presentó las principales líneas de la programación y animó al mundo empresarial a participar en un proyecto que definió como patrimonio compartido y oportunidad para Galicia
(Archicompostela).- El arzobispo de Santiago de Compostela, Francisco José Prieto Fernández, presentó a empresarios y representantes del ámbito económico las principales líneas de la programación que la Iglesia compostelana prepara para el Año Santo 2027.
En el acto participaron el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), Juan Vieites; el gerente de Turismo de Galicia y del Xacobeo 27, Antonio Casas; el ecónomo diocesano, Fernando Barros; miembros de la Comisión del Año Santo 2027 y numerosos empresarios convocados por la CEG.
Un patrimonio que pertenece a toda la sociedad.
El arzobispo comenzó agradeciendo la presencia de los asistentes y explicó que el Año Santo Compostelano, aunque hunde sus raíces en la tradición cristiana, ha llegado a convertirse con el paso de los siglos en «un patrimonio compartido», capaz de reunir a personas de distintas procedencias, culturas y sensibilidades.
Se refirió también a las distintas razones que llevan a emprender el Camino. Mientras algunas personas peregrinan movidas por la fe, otras buscan respuestas, silencio, encuentro o un tiempo diferente en sus vidas. Todas ellas han contribuido a configurar una experiencia que comienza como recorrido geográfico e histórico y termina convirtiéndose, con frecuencia, en un camino interior.
El pelado recordó que la tradición jacobea atravesó momentos difíciles durante el siglo XX y destacó la figura de Elías Valiña, párroco de O Cebreiro y comisario del Año Santo de 1982. Sus flechas amarillas permitieron recuperar rutas que comenzaban a perderse y volvieron a señalar Compostela como destino para miles de peregrinos.
A esta recuperación se sumó posteriormente el apoyo de las instituciones públicas, especialmente de la Xunta de Galicia a partir de los años noventa. Esta colaboración hizo posible que la celebración religiosa estuviese acompañada por el Xacobeo y por una amplia programación cultural, social y turística. «Los grandes acontecimientos solo alcanzan toda su capacidad transformadora cuando muchas voluntades diferentes saben encontrarse en torno a un proyecto común», afirmó el arzobispo.
Una invitación a formar parte del proyecto
Mons. Francisco Prieto señaló que el Año Santo y el Xacobeo han situado a la ciudad Compostela y a Galicia en el mundo, pero también han vinculado esta tierra con valores como la acogida, el encuentro, el esfuerzo, la hospitalidad, la búsqueda y la esperanza.
Desde esta perspectiva, explicó que la Iglesia compostelana desea vivir el Año Santo 2027 con voluntad de participación, sumando esfuerzos entre instituciones, sociedad civil y empresas.
El arzobispo explicó que patrocinar la programación puede representar mucho más que asociar una empresa a un acontecimiento con una amplia proyección. Supone contribuir a conservar un patrimonio recibido durante siglos, promover la cultura y la belleza, mejorar la atención a los peregrinos y vincular la responsabilidad social de las empresas con una celebración que proyecta Galicia y España en todo el mundo.
También puso en valor la aportación social del tejido empresarial, que, además de crear empleo y riqueza, genera innovación, relaciones, cultura empresarial y compromiso con el territorio. Por este motivo, animó a cada empresa a plantearse qué puede aportar, desde su propia identidad, capacidad y creatividad, para que el Año Santo deje una huella duradera.
Patrimonio, música y espacios de reflexión
Entre las líneas de trabajo presentadas figura la renovación del Museo Diocesano y la creación del espacio expositivo «Orixes» en el monasterio de San Martín Pinario. El proyecto incluye también la musealización de los corredores y la configuración de «Compostela «, una exposición permanente destinada a acercar a peregrinos y visitantes el patrimonio religioso y cultural de Santiago.
La programación concederá asimismo una presencia relevante a la música. Está prevista la composición del Himno del Año Santo, la celebración de un gran concierto conmemorativo y la organización de conciertos de música sacra y clásica en distintos templos. También se programarán actuaciones de Abraham Cupeiro, músico y musicólogo especializado en la recuperación de instrumentos antiguos, y conciertos en iglesias situadas a lo largo del Camino.
El arzobispo se refirió también al diálogo entre la Iglesia y el mundo empresarial, que se articulará mediante dos grandes encuentros. El primero se celebrará en 2026 y tendrá como eje de reflexión «La civilización occidental». El segundo, previsto para 2027, estará dedicado a «Los Caminos» y reunirá algunas de las principales rutas de peregrinación, tanto de tradición católica como de otras culturas. Será una oportunidad para reflexionar sobre el papel que estos caminos han desempeñado en la construcción de los pueblos y sobre lo que todavía pueden aportar a la sociedad actual.
La Puerta Santa como invitación a comenzar de nuevo
La apertura y el cierre de la Puerta Santa enmarcarán la celebración del Año Santo 2027. Mons. Prieto recordó su profundo significado cristiano, pero señaló que también ofrece una imagen comprensible para quienes se acercan desde otras sensibilidades: «Una puerta que se abre, un umbral que invita a ponerse en camino, la posibilidad de comenzar de nuevo». El arzobispo utilizó esta imagen para resumir el sentido de la convocatoria: «Eso será, en buena medida, el Año Santo 2027: una puerta abierta».
La presentación detallada de la programación correspondió al ecónomo diocesano, Fernando Barros. Por su parte, Juan Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), animó a los empresarios presentes a estudiar su participación en las diferentes iniciativas, mientras que Antonio Casas, gerente de Turismo de Galicia y del Xacobeo 27, explicó los beneficios fiscales previstos legalmente para las empresas patrocinadoras.
«El Año Santo 2027 todavía está por escribir», señaló el arzobispo antes de animar al mundo empresarial a aportar sus propias páginas a una historia en la que la Iglesia y las administraciones públicas también asumirán sus respectivas responsabilidades.