Una luz se enciende en el Vaticano, otra se apaga en Belorado
Paradojas en la Iglesia en tiempos de guerras (internas y externas); de tuits desafortunados, recuerdos de Francisco, nombramientos esperanzadores y viajes papales, en el #resumensemanal de @bastantejesus en @religiondigit
Buen domingo, éste es el resumen semanal de Religión Digital. Una semana llena de paradojas, de luces que se apagan, como la de Belorado... De luces que se encienden, como la del Palacio Apostólico, donde desde este sábado vuelve a residir un Papa, en este caso León XIV. Atrás quedan los años de Santa Marta, justo esta semana en la que se han cumplido trece años de la elección del Papa Francisco.
Una semana de paradojas, de ataques, donde la guerra sigue avanzando, donde hemos visto la muerte de un sacerdote en Líbano que quería ayudar a sus hermanos en la fe. Donde también hemos asistido a la retirada del Cardenal de Teherán, enviado a Roma, y también la renuncia del de Bagdad, cardenal Sako, por edad... Por el momento nos hemos quedado sin cardenales en ese lugar tan castigado por la guerra.
Decíamos que se había apagado la luz en Belorado, y así ha sido. La noche antes de ser desahuciadas, las ex monjas, por fin, abandonaron, al menos de momento, el monasterio, aunque amenazan con regresar. La diócesis, la Oficina del Comisario Pontificio y las clarisas auténticas han logrado entrar en Belorado, 22 meses después, y han denunciado destrozos, falta de material, suciedad... Algo que las cismáticas niegan con vehemencia. Parece que ésta es una guerra que no va a terminar jamás.
Esta semana también hemos informado de dos nombramientos interesantes. En España, un nuevo secretario general de la CONFER, el provincial de los Salesianos, que sustituye a Jesús Miguel Zamora, a quien le agradecemos el trabajo de tantos años en nombre de toda la vida consagrada, también en nombre de toda la iglesia y en nombre especialmente de las víctimas, que tiene mucho que agradecerle.
Y también la elección de Luis Marín de San Martín, un agustino español, como limosnero del Papa y perfecto del Dicasterio de la Caridad. Un nombramiento con una carga simbólica muy interesante. Y en español, Agustino, hombre del Papa Francisco, experto en sinodalidad, no en vano era uno de los subsecretarios del Sínodo, algo muy a tener en cuenta.
Estamos, también, a punto de que el viaje del Papa a España se haga definitivamente oficial. Ya sabíamos las fechas, nos falta conocer el itinerario y el programa, que conoceremos en las próximas horas. En todo caso antes de que este viernes, el Papa León reciba a los Reyes de España en el Vaticano.
Quedan pocas cosas por hacer, pero muy relevantes. Y hay otras que no ayudan para que este viaje sea un éxito. Escándalos que hay que solucionar definitivamente, cuestiones relacionadas con las víctimas de la pederastia u otros temas, como el de Cuelgamuros, que ya deberían estar resueltos para evitar que grupúsculos que se dicen católicos traten de contaminar el ambiente. Y, de paso, atacar al cardenal Cobo. Como si Prevost no supiera perfectamente qué es, y qué no, el cardenal Cobo.
Y también, cómo no, los escándalos de división entre los propios obispos españoles, que siguen convirtiendo en verdad la profecía de Bergoglio cuando señalaba que no venía a España porque teníamos que aprender a solucionar nuestras diferencias. Trece años después, las cosas siguen igual. O peor.
Hablábamos de paradojas, y también las hay en nuestro ámbito, en el de la comunicación. Antes hablábamos de Francisco y de León. Aquellos mismos que deseaban la muerte de Francisco, o que llegaron a acusar a Prevost de cómplice de pederastia para intentar, infructuosamente, su elección papal, son los mismos que, de cuando en cuando, vienen a acusar a muchos, incluyendo a los que hacemos RD, de herejes, o de querer mal a la Iglesia. Paradojas de la vida.
Eso sí, los periodistas no deberíamos ser nunca protagonistas de la historia. Somos notarios de la realidad, quienes tenemos que contarlas. Por eso, también hay que evitar errores, como el de la exmonja de Belorado insultando a un compañero, o como el del dircom de la Conferencia Episcopal señalando públicamente a un periodista para, después, y sólo porque se lo ordenan, borrar ese tuit sin dar ninguna explicación y ofrecer disculpas públicas. Algo que no vamos a tolerar, por otro lado. Paradojas.
Luces se encienden, luces se apagan, y nosotros aquí seguimos, mal que les pese a algunos, trabajando para todos ustedes, contándoles la verdad. Aunque a veces duela. Aquí, en Religión Digital. Muy buen domingo.