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Que acabe ya la guerra

CARTA CONTRA EL HAMBRE 1

"Allí donde la propiedad es un derecho individual

y donde el dinero sea la medida universal,

jamás podrá reinar la justicia

y la prosperidad" (Tomás Moro)

Por más que se la quiera ocultar como palabra maldita, prohibida en el lenguaje políticamente correcto, el hambre es una incómoda realidad que nos interpela cada día. Junto a la guerra, la peste y vecina de la muerte, el hambre vuelve a cabalgar con todo su poder destructor, como los cuatro jinetes del Apocalipsis, sobre los azorosos comienzos del siglo XXI.

Y no es fácil librarse de esta plaga. Porque entre poderosas razones, en una sociedad secularizada como la nuestra, ya no disponemos de una veleidosa y vengativa divinidad que descarga toda su ira sobre la perversión y el egoísmo de los humanos. Las causas reales del hambre, hoy como ayer, se encuentran más a ras de tierra. Y la solución también: es cuestión de repartir

con justicia y solidaridad.

Pero bien miradas las cosas, lo cierto es que mientras sigamos asistiendo impasibles a la muerte de la democracia en aras de un sistema del capital injusto y despiadado, estaremos asumiendo el empobrecimiento de millones de personas, y, como consecue3ncia, el hambre.

Contra la sorpresa y posterior silencio de la FAO _no hablamos del mal llamado Tercer Mundo_ el hambre ya ha rebasado los poderosos muros de la UE. Madrid, Atenas y Lisboa se han convertido hoy en capitales de la pobreza de Europa. Y España, según el último informe de Eurostat, es, después de Litonia, el país con mayor desigualdad en el reparto de la renta.

Y lo que resulta más preocupante de una sociedad, que se considera desarrollada y moderna, es que ésta permita desentenderse institucionalmente del grito de esta injusticia y que vuelque todo el peso de la responsabilidad sobre la espalda de instituciones privadas, filantrópicas y/o religiosas. Desde Éxodo denunciamos esta práctica mezquina porque consideramos que no es justo ni razonable reservar al voluntariado y a la caridad lo que se debe hacer por derecho.

No deja de ser significativo que una de las primeras urgencias a que han tenido que atender las nuevas administraciones locales surgidas del 24 M en España, haya sido, junto a la paralización de los desahucios, la atención a los comedores escolares y al reparto de alimentos en los barrios precarizados. Solo en la Comunidad de Madrid, según la última Encuesta de Condiciones de Vida, se cuentan más de 330.000 bajo el umbral de la pobreza severa.

La Carta contra el Hambre, en cuya gestación y difusión ha estado implicada esta revista desde el principio(ver páginas interiores)ha cosechado no solo el apoyo de múltiples instituciones privadas de ámbito local y estatal, sino que ha conseguido también el compromiso por escrito de la práctica totalidad de los nuevos administradores en orden a erradicar esta lacra que a toda la sociedad nos humilla. Desde la Plataforma de la Carta contra el Hambre vamos a seguir vigilantes para que estos compromisos escritos empiecen a ser, desde ya, una realidad.

Ver: Éxodo nº 129 Junio 2015

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