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El futuro de las HAM

14,5,26. Ascensión de Jesús, cuatro días de “cielo” (1). Vámonos a ver en tu hermosura

Hoy jueves, 14 Mayo 2026,  a los cuarenta días de pascua, se celebra en la comunidad cristiana el día de la Ascensión de Cristo al cielo, el día del noviazgo/novedad de amor de la humanidad.

Esa palabra (Ascensión, Subida) tiene un carácter simbólico, tomando “cielo” como lo que está arriba, en un plano de gloria y salvación, junto a los “luceros”, que son las lámparas de Dios (sol, luna y estrellas), conforme al modelo del Evangelio de Lucas y del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Pero conforme al evangelio de Mateo 28, 16-20 y al evangelio de Juan, el Cielo no está arriba, en un mundo superior de estrellas para el futuro-futuro, ni es una u-topia (lo que no tiene topos ni lugar en el mundo) sino que está en este mismo mundo, es decir en la tierra, un mundo hecho por Dios para la la Vida Plena, para que los hombres y mujeres, los pueblos y naciones podamos vernos, encontrarnos y amarnos unos a los otros.

Por eso nos ha dicho Jesús que vayamos a todos los pueblos de la tierra, no para conquistarnos unos a otros, no para dominarnos, colonizarnos, explotarnos, como hemos hecho en general hasta ahora, sino para vernos en amor, para aprender unos de otros, para así gozarnos juntos de la vida todos, en este mundo/globo dones es común el aire y el agua, la tierra y el fuego…

 Es bueno ir para vernos y darnos la buena noticia de la vida, los del norte y el sur, ls de oriente y accidente, diciendo “vámonos a ver”, vamos a vernos, salimos, nos saldamos, nos amamos, aprendemos todos, gozándonos juntos, porque es bueno vivir sobre la tierra que tiene fronteras para pasarlas y darnos la manos, y mirarnos y abrazarnos, americanos y chinos, de color más negro o más blanco, más rubio o más moreno, más cobrizo o amarillo, porque es hermoso que haya siete o mil colores, según se mire, como en el arco iris, tras el diluvio.

El diluvio de las guerras tiene que pasar, el tiempo de las conquistas violentas y las inundaciones de guerras, desde África al mundo entero, desde oriente medio hacia las cuatro direcciones de la rosa de los vientos, desde China hacia su entorno, desde Europa occidental o América al mundo entero… Así dice Jesús en Mt 28, 16-20, el día de la Ascensión que es día del ascenso universal al amor: Id al mundo entero, llevando con vosotros el amor, aprendiendo a vivir unos de otros y con otros, enseñándoos a querer entre todos, en respeto y amor mutuo.

  El tiempo de la Ascensión cuyos cuatro días quiero celebrar en este Blog, desde hoy jueves hasta el domingo comienza con este eslogan… vámonos a vernos, vamos a vernos y saludarnos y gozarnos de vivir sola misma tiempo, en un tiempo que está hecho para conocernos, abrazarnos, mirarnos y gozarnos, buscando todos los mejor, unos para los otros, con los otros.

  Este es el programa de Jesús, crucificado y resucitado, un Jesús que es de todos, blanco y negro, rubio y moreno, chino y americano que nos ha dicho  id por el mundo entero y haceros amigos unos de los otros, enseñándoos a vivir unos a otros,con el único mandamiento que es amarnos como yo os he amado…

No van/vamos los blancos-rubios y azulados a dominar la tierra… ni los amarillos más cobrizos, ni los negros.. Vamos todos a vernos, como novios, hombres y mujeres nuevos, de novedad de amor… Vamos a vernos, a salir juntos, aprendiendo a base de miradas, abrazos y besos…

Vamos a empezar que ya es tiempo, aprendiendo todos, unos de otros… que tenemos mil cosas y amores que aprender de los navajo de América y de los bantúes de África, de los esquimales y caucásicos,de los indo-nesios y caribeños… todos, en un mundo que es aldea universal, que es barrio y arrabal… Que es ya hora de salir y abrazarnos…

   Ciertamente, hay idiotas que se creen superiores y millonarios que se piensan más modernos y civilizados porque llevan bajo el brazo más cuchillos de matar o mas pistolas y fajos de papel, no saben otra cosas que malgastar la vida con sus necias razones… Hay de todo, pero podemos empezar, como nos dijo Jesús, hombre de todas las estaciones y colores, de todas las religiones y lenguas… como nos dice en el día de su Ascensión o salida al mundo entero, como se recuerda en Mt 28, 16-20.

   Teniendo eso en cuenta, en este primer día de la Ascensión cristiana univeral, jueves 14 de Mayo de 2026 (según el calendario juliano), quiero presentar (para quien quiera seguir leyendo y meditando) el programa del Cantico espiritual de San Juan de la Cruz, un buen cristiano, buena persona, la estrofa 36 del Canto B: Vámonos a ver (no a conquistar, ni dominar…) en tu hermosura, en la hermosura de los otros pueblos y personas, en este camino de ascensión, de cielo en la tierra:

 

Gocémonos, amado,

y vámonos a ver en tu hermosura

al monte y al collado,

do mana el agua pura;

entremos más adentro en la espesura (CB 36)

   La vida en el mundo es una travesía de amor,   no para hacer  cosas obligatorias, en clave de poder o dominio (riqueza),  sino para amarse entre sí unos y otros en una vida que puede y debe interpretarse como “dulce encuentro” (Llama 1), motivo y argumento de gozo, a través de un recorrido de amor.

No se trata de encontrar, explorar y conquistar espesurasde indias occidentales u orientales, de Perú o de China, por poner dos ejemplos, sino de entrar juntos en la espesura (=riqueza infinita) del amor de Dios en Cristo, y de conocernos, reconocernos y gozarnos en amor unos y otros. Este encuentro  no es conquista o colonización para conseguir nuevos tesoros de poder económico, sino para encontrar y gozar nuevos amores.

Para  Jesús la vida es reciprocidad de amor, no gozo solipsista de cada uno en sí mismo (así decía otro poeta, pero egoísta: Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo). Tenemos que  salir a la calle de la vida, para decir  1 Jn 4, 7-21: Amémonos amados.

  Esta invitación de Cristo (gocémonos amados, amémonos queriso) no es un mandato ni obligación, sino una propuesta voluntaria de vida en comunión. El gozo verdadero vida no es dis-frutar poseyendo cosas, ni mucho menos personas (¡ninguna puede poseer a otra), sino gozarse unos en otros y con otros, en comunión de amor, en búsqueda de paz.  

Los hombres no están hechos para encerrados en su egoísmo (vivir quiero conmigo) ni sometidos a una ley  que define lo que debe ser (por obligación externa), sino que el camino de la vida han de buscarlo trazarlo ellos mismos, en comunicación de amor. Los hombres no tienen nada que hacer e imponer para ser respetados, nada que demostrar o conseguir con su esfuerzo, sino amarse, pues la vida es regalo de amor compartido y de esa forma, al amarse, buscan unos el bien de los otros.

Los amantes no han de buscar nada en particular (para sí solos a solas), ni por imposición externa de una ley impersonal, sino amarse entre sí, por amor enamorado, como el discípulo amado, enamorado, de Jn 21, no por oficio o mandato como Pedro, por obediencia a Jesús, para así cuidar su rebaño. No se trata de cuidar ningún rebaño, ni de cumplir ningún oficio, sino de amar en libertad y gozo, por amor enamorado.     

2. Y vámonos a ver en tu hermosura.  Este es el origen y sentido de la contemplación: Mirarse mutuamente, siendo cada uno gozo para el otro. Aquí no hay visión de esencias especiales (como ha supuesto a veces la teología), sino contemplación mutua de personas, en cuerpo y alma, encuentro personal en las miradas. Las personas son ojos para verse, de manera que por la mirada se encuentran y re-crean suscitando la más honda hermosura. El proyecto compartido (gocémonos se expresa así como vámonos a ver, gozando uno del otro[1].

Vámonos a ver en tu hermosura. Que quiere decir:

Hagamos de manera que, por medio de este ejercicio de amor ya dicho,

lleguemos hasta vernos en tu hermosura en la vida eterna.

Que de tal manera esté yo transformada en tu hermosura,

que, siendo semejantes en hermosura,

nos veamos entrambos en tu hermosura,

teniendo ya tu misma hermosura; de manera que,

mirando el uno al otro, vea cada uno en el otro su hermosura,

siendo la una y la otra tu hermosura sola,

absorta yo en tu hermosura:

y así, te veré yo a ti en tu hermosura, y tú a mí en tu hermosura… ,

y parezcas tú yo en tu hermosura;

y así seré yo tú en tu hermosura, y serás tú yo en tu hermosura,

porque tu misma hermosura será mi hermosura;

y así, nos veremos el uno al otro en tu hermosura

(Coment CB 36, 5).

Este pasaje está escrito desde el punto de vista de la amante, que descubre la hermosura del amado y siente que la vida entera se transforma en su presencia, pues el amado es hijo de Dios, de tal forma que su gozo es ya gozo de Dios, vida eterna. Pero, al mismo tiempo, todo el texto puede y debe entenderse de forma humana, como encuentro de dos enamorados, superando la envidia de Caín (Gen 4), que consiste en enojarse por el otro y matarle, para vivir yo.  

Cuando el otro me mira, y yo le miro, al mirarnos, nos gozamos uno en otro y nos queremos, como cada uno se quiere a sí mismo, no sólo como dice Lev 19, 18: (amarás al prójimo como a ti mismo), sino descubriéndole, respetándole y gozando en él, encontrando en su distinción una riqueza para tí. De esa forma, a mirarnos y al querernos existimos como humanos Por eso el amor es cruce y enriquecimiento de  miradas, un camino de amor que nos lleva a todas partes yendo juntos. Así dice la “amante”: Vámonos a ver en tu hermosura, pues a cualquier lugar donde vayamos será para mirarnos y encontrarnos, pues cada uno es tierra y vida del otro.

 - Al monte…. El amor nos lleva a lo más alto, a las alturas  primordiales que CB 14 interpretaba como amado, partiendo del otero (CB 13). Éste es para SJC el monte Carmelo, donde no hay ley, sino que cada uno es ley para sí mismo (Subida, diagrama). Pero aquí no es un el que sube, sino, al menos dos,en amor sobre toda ley, de manera que no están sometidos a una norma externa, sino que ellos mismos, al amarse y gozase se hace ley, no uno sobre el otro o para el otros, sino uno en el otro, aprendiendo a gozar juntos, no de otras cosas o personas, sino de ellos mismo, en el centro de todos el universo.   

- Y al collado do mana el agua pura. A la fuente cristalina fue la amante preguntando por los ojos del amado (CB 12-13). Ahora ya que están juntos, vuelven al manantial del collado, para allí gozarse y contemplarse en el espejo de las aguas puras, que eran la base del templo de Jerusalén (cf. Ez 47; Zac 14; Ap 22). Lugar y templo de Dios es el collado o paso entre los montes, donde brota el agua como fuente de hermosura, y a su vez los mismos amantes son fuente y agua viva el uno para el otro.

-Entremos más adentro en la espesura. La transparencia del agua nos conduce de forma natural a la espesura, de los bosques de árboles plantados por la mano del amado (CB 4), de forma que el mundo entero se convierte en espesura de amor, donde conviven, se miran y cantan los enamorados bien protegidos una vegetación, que simboliza la presencia de Dios sobre la tierra.  Se trata de entrar en la espesura del amor que es Dios, siendo espesura de amor mutuo de los amantes que se dicen: Entremos cada uno los dos juntos, en la espesura del amor gozoso.

[1] Esta palabra (¡Gocémonos, Amado!) es la respuesta del hombre a Dios, la más honda de las proposiciones de los hombres y mujeres, pues ellos han sido criados para gozarse, descubriendo y expresando, en su conocimiento, el don y gozo de la realidad. Ciertamente, ese gozo implica una renuncia (Subida: Nada, nada, nada...), en pura gratuidad, sin posesión ni dominio de unos sobre otros, una renuncia que es puro gozo de cada uno en el otros y por el otro final, superando toda envidia, imposición y lucha: Gocémonos, amado.

Amarás a tu prójimo, judío o palestino
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