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¿Hasta que la muerte los separe? El divorcio en el Nuevo Testamento (E. Arens)

La editorial Verbo Divino acaba de publicar este libro, el único que existe en castellano sobre el el divorcio en el Nuevo Testamento, tema del que se han ocupado con pasión (y con opiniones distintas) los "padres" del último sínodo sobre la familia (octubre 2015).

Pero una cosa son las opiniones, que pueden discutirse en un plano teórico, e incluso sociológico, y otra los datos del Nuevo Testamento, fuente a la que todos quieren remitirse sin conocerla bien. Por eso resulta no sólo fundamental, sino también necesario en el debate actual este libro de E. Arens.

He tenido el privilegio de leerlo de antemano, y de escribir una presentación, que aparece en las págs. 13-16 del texto impreso. En la página web de la editorial (http://www.verbodivino.es/libro/4444/hasta-que-la-muerte-los-separe-el-divorcio-en-el-nuevo-testamento ) podrá verse el índice el libro, con sus primeras páginas. Aquí reproduzco mi presentación.

Sólo me queda dar gracias a la editorial VD por pedirme esta presentación, y al autor, mi amigo E. Arens, por haberme confiado en carta privada que se siente reflejado en esa presentación.

(Nota al margen: Como conviene en un trabajo de este tipo, mi introducción es puramente académica, de forma que no entro en la "aventura" ejemplar de la vida de E. Arens en la Iglesia de Lima, donde algunos no le tienen mucha simpatía. El lector curioso obtendrá más información en esa línea a través de un buscador normal, como es google).

Y ahora importa que los lectores (que serán sin duda muchos) encuentren enseñanza y camino en este libro, como iré indicando en mi presentación. Sigue mi texto para quien quiera conocer al autor y situar su obra desde una perspectiva exegética, teológica y pastoral.

Un vez más, gracias, Eduardo, por tu sabiduría y amistad. Espero que podamos aún vernos, en Lima, tu "pueblo" o en esta rivera del Tormes, donde está mi aldea. Un abrazo.

PRESENTACIÓN (X. Pikaza)

Este no es un libro de ruptura, como parece indicar el título (¿Hasta

que la muerte los separe?), ni tampoco de divorcio, como si el divorcio en

sí fuera un tema central del mensaje de Jesús. Este es, al contrario, un

libro de unión (Dios es signo y principio de amor mutuo para los esposos)

y defensa del más débil (que solía ser en tiempo de Jesús la mujer).

Lógicamente, siendo libro de fidelidad de Dios, ha de ser libro de

fidelidad humana. En esa línea ha estudiado Eduardo Arens con todo

rigor y paciencia los pasajes que el Nuevo Testamento dedica al divorcio,

pero no para quedarse en ellos, sino para poner de relieve el sentido

y la importancia de la unión del matrimonio, en amor, en libertad y en

esperanza.

Arens sabe que es preciso trazar bien las ocasiones y el posible sentido

del divorcio, pero no para fijarlo en una ley general, sino para ayudar

y acompañar de forma humana y cristiana a los esposos cuyo matrimonio

duele o se halla roto. No se trata, pues, de acometer contra el matrimonio,

sino de defenderlo, y así lo ha puesto de relieve este trabajo que

nos lleva al tiempo de Jesús y de su primera Iglesia, para encender una

luz en este campo esencial de la vida humana, que es el matrimonio, entendido

como unión «carnal», total (los dos serán una sola carne), como

había dicho el Dios del Génesis y como ha ratificado Jesús en su mensaje.

En ese contexto, para impulsar y mantener la identidad del matrimonio,

ha de aceptarse en un plano el divorcio, como hace el mismo

Nuevo Testamento, no para defenderlo sin más, en la línea de las libertades

«formales» de la modernidad (¡tema que en un plano tiene su

valor!), ni tampoco para resolver lagunas e incongruencias jurídicas de

la Iglesia actual, como quiere el papa Francisco (un tema que es también

muy importante), sino más bien por fidelidad al mensaje de la Biblia,

de manera que el matrimonio pueda ser lo que es por creación de Dios,

por humanidad, y por mensaje de Cristo.

Así lo muestra este libro, partiendo de las condiciones familiares

y sociales del tiempo de Jesús, y teniendo en cuenta la intención y

los niveles de lectura del Nuevo Testamento, para ofrecer un panorama

completo del divorcio (y del matrimonio) en la raíz del Evangelio.

Repito, pues, que no se trata de potenciar el divorcio en contra del

matrimonio, sino de mostrar que puede haber un tipo de divorcio que

haga posible una mejor visión del matrimonio, como quiero destacar,

evocando primero la figura de su autor y después los temas centrales

del libro.

Un autor, tres contextos

Eduardo Arens Kuckelkorn, religioso de la Sociedad de María, Marianista

(Dresde, 1943), ha vivido desde su infancia en Perú, donde ejerce

una intensa labor académica y pastoral, que le ha llevado a optar por

la libertad y por los excluidos en una sociedad y en una Iglesia llena de

contrastes, como la de Lima. Estas son las coordenadas de su vida:

1) Alemania, crítica histórico-literaria. Eduardo Arens proviene del

mundo cultural germano y ha estudiado exégesis y teología en Friburgo

(Suiza) y en la Escuela Bíblica de Jerusalén. De ese origen y formación

proviene su rigor analítico en el tratamiento y estudio de los textos, en

la línea de la mejor crítica histórico-literaria.

2) Estados Unidos, crítica social. Arens estudió filosofía en la universidad

de Saint Mary’s (San Antonio, Texas), y se ha interesado en el

trasfondo y contenido social de los escenarios, temas y textos del Nuevo

Testamento, en perspectiva cultural y antropológica. Eso le ha permitido

comprender los problemas, intereses y proyectos de las comunidades

bíblicas.

3) Arens es, finalmente, un peruano «nativo», no observador o misionero

de importación. Ha vivido en los dos espacios sociales de Lima (uno

de burguesía, otro de opresión), optando por aquellos a los que Jesús

había dirigido su mensaje, y eso le ha capacitado para entender la Biblia

y la vida cristiana desde el impulso y la raíz del Nuevo Testamento.

Es difícil encontrar hoy un teólogo donde se vinculen esos tres

«espacios», que domine como experto la crítica histórico-literaria y

social del Evangelio, no solo como académico honesto («criticado»

por algunas autoridades eclesiásticas), sino como hombre de pueblo,

desde las comunidades eclesiales de la periferia de una gran ciudad

latinoamericana.

Un libro, unos temas

Una exégesis ontologista y canónica había cerrado la Biblia, no solo

en un plano de teoría (para convertirla en un tipo de dogmas aislados),

sino de pastoral, y especialmente en este campo del matrimonio y divorcio,

como están mostrando ahora (octubre de 2015) las discusiones

del Sínodo de los Obispos: «Sobre la familia». ¡Sería bueno que ellos hubieran

leído este libro, no para solucionar los temas concretos (pues la

solución solo puede darse en la práctica), sino para situarlos rectamente!

Este libro no resuelve problemas aislados, con recetas morales o canónicas,

pero ofrece algo mucho más importante: abre la conciencia

de los seguidores de Jesús, a partir del estudio crítico de las tradiciones

y textos dedicados del Nuevo Testamento: Mc 10,2-12; Mt 19,3-12 con

5,31-32; Lc 16,18; 1 Cor 7; y Ef 5,22-33. Yo mismo había estudiado algo

ese tema en mi libro La familia en la Biblia (Verbo Divino, Estella 2014)

y, por desgracia, no pude encontrar (no solo en castellano, sino en otras

lenguas) un libro tan valioso como este, críticamente riguroso, fiel al

Evangelio, abierto a la tarea de la vida. Cuatro son, a mi juicio, sus aportaciones principales:

1. Situación, encuadre. Como historiador social y pedagogo, Arens

empieza situando el tema en el contexto galileo (judío) y helenista de

Jesús, y en el Nuevo Testamento, para no trasponer sin más unas respuestas

externas de entonces a los problemas de ahora.

2. Mensaje y vida de Jesús. Arens no estudia las ipsissima verba o palabras

de Jesús, pues no tenemos acceso directo a ellas, pero destaca con

gran precisión sus dos intenciones principales: Jesús apuesta proféticamente

(no en línea de ley) por la fidelidad en el matrimonio, como

signo divino (lo que Dios ha unido), y Jesús condena la opresión de los

débiles, y en especial de las mujeres en el matrimonio.

3. Tradiciones antiguas. Las iglesias del Nuevo Testamento han transmitido

la herencia de Jesús, no como palabra cerrada, sino como impulso

de fidelidad personal en el matrimonio, abriendo una especie de

abanico de propuestas, desde una condena básica del divorcio (Marcos

y Lucas) a la posibilidad de un nuevo matrimonio en ciertos casos de

dificultad o ruptura (Mateo y Pablo). Las perspectivas del Nuevo Testamento

son distintas, por lo que no puede absolutizarse una palabra

aislada de Jesús.

4. Tarea cristiana. No consiste en convertir el Evangelio en ley, sino

en lograr (o al menos permitir) que siga siendo Buena Nueva en nuestras

circunstancias de cultura, sociedad y familia. No se trata, pues, de

que todo dé lo mismo (todos los matrimonios y formas de convivencia),

sino de modular y adaptar desde el contexto actual el mensaje de Jesús,

la vida de la Iglesia. Arens no quiere, pues, buscar aquello que es más

fácil (lo más fácil sería imponer una sola ley, para todos igual…), sino

actualizar de un modo responsable el movimiento de Jesús en el campo

de las relaciones personales.

Conclusión: más allá de las leyes eclesiásticas

En el fondo del libro se advierte la exigencia de revisar las leyes canónicas

a la luz del Evangelio y de las ciencias (experiencias) humanas,

pues matrimonio y ruptura matrimonial se habían convertido en objeto

de una ley desvinculada de la práctica pastoral, sin verdadero contacto

humano, sin comunicación personal, sin respeto por las circunstancias

de cada caso. En esa línea, con unas normas canónicas que apelan a Jesús,

se ha podido terminar haciendo lo contrario de aquello que quería

el Evangelio. De esa forma, por el mantenimiento de unas leyes cuya

aplicación se reserva por otra parte a tribunales alejados de la vida, y su

separación de la pastoral concreta de comunidades y parroquias, se ha

llegado a la situación de malestar y desconfianza en que ahora vivimos.

En ese contexto, Arens piensa que ha llegado el momento de revisar

algunos temas del matrimonio y el divorcio a la luz del Evangelio,

con claridad, sin miedos, aunque ello exija un cambio fuerte en las

instituciones canónicas (como parece querer el papa Francisco en este

sínodo 2014-2015). Esa revisión no será fruto de la protesta alocada

de algunos, ni de un deseo de cambio de otros, sino del más hondo

impulso evangélico.

Eso es lo que quiere este libro, estudiando de un modo crítico,

con las mejores técnicas científicas, los textos principales del Nuevo

Testamento, para retomar, partiendo de ellos, el camino de la Iglesia,

en gesto de fidelidad a la llamada profética de Jesús, a su impulso contracultural, su misericordia humana. Quedan abiertos y pendientes

más temas: otras formas posibles de matrimonio, la importancia de

los niños, el compromiso social de los creyentes… Pero ellos y otros

semejantes pueden entroncarse bien en la aportación fundamental de

este libro.

Xabier Pikaza

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