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"Nadie se puede dar por perdido": la llamada del arzobispo de Santiago abre el IV encuentro Iglesia-Empresarios de Compostela

Francico José Prieto abrió esta mañana el IV Encuentro Iglesia-Empresarios celebrado en la ciudad del Apóstol bajo el lema 'La civilización occidental'. En sus palabras de inauguración, el prelado abordó la herencia y el futuro de Europa. . "Este es un tiempo de discernimiento, de desafíos y oportunidades" subrayó, instando a que "la empresa sea constructora de civilización"

Francisco Prieto, junto a Julián Barrio, en Santiago

"Nadie se puede dar por perdido". El arzobispo de Santiago de Compostela, Francico José Prieto, abrió esta mañana el IV Encuentro Iglesia-Empresarios celebrado en la ciudad del Apóstol bajo el lema 'La civilización occidental'. En sus palabras de inauguración, el prelado abordó la necesidad de plantear, en mitad de una sociedad marcada por las prisas y el consumismo, las preguntas fundamentales: "¿Quién soy?" y, sobre todo, "¿Para qué soy?", sin dejar a nadie atrás.

En su presentación, monseñor Prieto incidió en la necesidad de "pensar en voz alta" para "sacar adelante proyectos y empresas que trabajan por el bien común, con un empleo digno que ayuda a construir una sociedad más justa". "Iglesia y empresa tienen muchas razones para compartir la misma mesa: ambas se ocupan de trabajo, de vida, de familias... Hay mucho de lo que hablar y construir unos con otros, mediante la escucha y la reflexión compartida":

Este año, explicó, el título es "ambicioso, incluso arriesgado": la civilización occidental. "Para unos, Occidente es una herencia que defender. Para otros, una palabra sospechosa. Para muchos, una realidad cansada que no sabe bien lo que es", trazó el arzobispo, quien se preguntó si podemos identificar la civilización occidental con Europa. "León XIV lo decía hace semanas en Metz: 'Europa debe entenderse como una realidad cultural e histórica antes que geográfica'", algo que demuestra un Papa nacido en Chicago y criado eclesiásticamente en Perú, y sucesor del primer pontífice latinoamericano.

Los principales ponentes del encuentro

"¿Qué hemos recibido y qué estamos dispuestos a transmitir?", se preguntó el arzobispo, quien vinculó el logos, el ius y el ágape. "La razón y el amor iluminan la comprensión de la justicia", señaló Prieto, quien apuntó la relación entre caridad, verdad y justicia, que "los cristianos podemos seguir ofreciendo a la sociedad de hoy". Así lo apuntaron los fundadores de la Unión Europea, y así lo han repetido los últimos papas. "Sin el Cristianismo resultan incomprensibles el desarrollo de valores como la dignidad, la igualdad y la justicia", añadió, pidiendo "mantener viva la relación con la fuente que lo alimenta", para que el árbol siga dando fruto.

Así, apostó por "una sana laicidad" que "no reclame privilegios ni añore una cristiandad perdida", al estilo de lo que pidió en su día Benedicto XVI. "A la Iglesia no le corresponde decidir qué ordenamiento jurídico", apuntó, recordando que "el mundo de la razón y de la fe se necesitan mutuamente". "Que las diferencias no impidan poder trabajar juntos" añadió, volviendo a citar el discurso de León XIV en Metz.

El arzobispo también se atrevió a hablar de "crisis", con palabras de Francisco en 2017. "Crisis económica, de familia, modelos sociales consolidades, crisis de migrantes... han pasado casi diez años, ¿cómo estamos?". Detrás de ellas, reconocía "el miedo" del ser humano, pero también el significado profundo de la crisis, que significa "valorar, investigar, cuidar". "Este es un tiempo de discernimiento, de desafíos y oportunidades", recalcó, señalando la propia experiencia de los empresarios en momentos de dificultad. "Necesitamos hacernos estas preguntas y asumir las consecuencias de las respuestas", subrayó.

Francisco Prieto, durante su intervención

"Una civilización se debilita cuando quienes la forman no cuidan aquello que nos hacen vivir juntos", finalizó, pidiendo "que la empresa sea constructora de civilización". "Las decisiones que aquí se toman afectan a la vida de muchas familias", añadió, reclamando la dignidad del trabajador y de sus familias, con una especial mirada a los que vienen de fuera. "Europa no se hará de una vez, sino creando una solidaridad de hecho", integrando a los migrantes.

El arzobispo concluyó volviendo la mirada a Santiago. "La conciencia de Europa ha nacido peregrinando" insistió, citando de nuevo a Juan Pablo II, en una llamada a "compartir la senda y la hospitalidad". "Una civilización es un camino compartido hacia una meta que nos supera".

Foto de familia del encuentro

Por su parte, Juan Manuel Vietes, presidente de la Confederación de Empresarios Gallegos, invitó a reflexionar sobre nuestras raíces y el legado que queremos dejar para el futuro, así como "unir puentes" entre la Iglesia y el mundo empresarial, que "tiene una responsabilidad en la construcción de una sociedad más justa, libre y humana". "Espero que este encuentro nos ayude a fortalecer todo lo que compartimos y asumir el compromiso de construir una sociedad más próspera, más libre y más humana".

Sandra Vazquez, directora xeral de Relacións Institucionais e Parlamentarias, saludó a los presentes y a este "núcleo de diálogo y reflexión que nace en Galicia", e invitó a "cuestionarnos nuestros planteamientos éticos, con una mirada de cara al futuro, con un inquebrantable compromiso con las generaciones futuras". Finalmente, Pedro Blanco, delegado del Gobierno en Galicia, abogó por la "empatía" con el otro, "personas con sus derechos, sus familias, sus preocupaciones y su sueños", que debería estar presente en la actividad política, eclesiástica y empresarial. "Una sociedad no puede avanzar si pierde su capacidad de dialogar", pese a las dificultades de la polarización que se expande por todo el mundo.

A lo largo de esta jornada, los ponentes abordarán el futuro de la ética, el papel de las instituciones, la relación entre familia y empresa y el lugar de Galicia en Occidente. Una magnífica iniciativa que, a buen seguro, podría exportarse a otros rincones, que una voces desde perspectivas diferentes: la empresa, la teología, la política que puedan defender, juntos, las certezas de cada uno.

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