El 'caso Zornoza', en el despacho de Saiz Meneses en Sevilla y camino a Roma
El informe de La Rota ya se encuentra en manos del arzobispo de Sevilla, quien habrá de decidir, en el plazo de un mes, si propone a Roma la apertura de un proceso penal o administrativo para el primer prelado español investigado por agresión sexual a un menor
El caso Zornoza ha entrado en la fase más delicada de su recorrido canónico. El voluminoso informe del Tribunal de la Rota sobre los presuntos abusos del obispo emérito de Cádiz y Ceuta lleva ya varios días sobre la mesa del arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, que debe decidir si propone a Roma la apertura de un proceso penal o administrativo para el primer prelado español investigado por agresión sexual a un menor.
Un informe espinoso en la mesa del arzobispo
Como ha adelantado Religion Digital, el Tribunal de la Rota de la Nunciatura en España ha concluido la investigación preliminar sobre Rafael Zornoza -acusado de abusos sexuales continuados a un menor cuando era rector del seminario de Getafe- y ha remitido su informe al arzobispo de Sevilla.
Ese expediente, descrito como ‘largo y denso’ tras meses de pesquisas, interrogatorios al propio Zornoza, a la víctima y a varios testigos, podría contener la recomendación de sugerir al arzobispo de Sevilla que solicite a Doctrina de la Fe que acepte abrir un proceso canónico por delicta graviora a monseñor Zornoza.
Desde hace días, el expediente reposa en el despacho de Saiz Meneses. La pelota está ahora en su tejado. A él le corresponde redactar el llamado “voto”, es decir, una propuesta razonada dirigida a Doctrina de la Fe sobre el siguiente paso procesal que propone dar en este caso.
Su informe no será la sentencia, pero sí condicionará la forma en que el caso llegue al dicasterio que dirige la sección disciplinar de los delitos más graves y la forma en la que éste decida proceder: ¿Proceso penal o administrativo? ¿En Roma, en Sevilla o en Madrid?
Saiz Meneses, entre canonistas y futuros posibles
El arzobispo de Sevilla no es canonista de formación, de modo que, antes de estampar su firma, se apoyará previsiblemente en expertos que le ayudarán a desbrozar la compleja instrucción de la Rota: más de mil folios, según algunas fuentes, con pruebas documentales, declaraciones y un análisis jurídico minucioso.
En este sentido, Sáiz Meneses cuenta con una ventaja interna nada menor: que sus dos obispos auxiliares, Teodoro León y Ramón Valdivia, son canonistas y han trabajado ya en causas delicadas, lo que los convierte en asesores naturales para la redacción del voto hispalense.
El tiempo, en todo caso, no juega a favor de decisiones improvisadas. Antes de que Sevilla formule su propuesta, hay que leer con calma las pruebas, estudiar la argumentación del tribunal y ponderar las consecuencias canónicas y pastorales de cada opción.
Fuentes conocedoras del procedimiento calculan que esta fase sevillana podría prolongarse alrededor de un mes, precisamente porque Saiz Meneses sabe que su dictamen será examinado con lupa en Roma.
No es un secreto en ambientes eclesiales que este caso puede influir en el propio futuro de monseñor Meneses. Un voto recibido en la Santa Sede como tibio o corporativista podría truncar las expectativas de una eventual púrpura; un informe claro y bien fundamentado, en cambio, podría reforzar su perfil de pastor capaz de anteponer la justicia y la protección de las víctimas a cualquier cálculo de imagen.
De Sevilla a Roma: semanas decisivas
Cuando el arzobispo de Sevilla cierre su informe, el caso pasará al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que deberá decidir si acepta la propuesta y abre formalmente un proceso contra Zornoza. Esa segunda fase tampoco será inmediata: los tiempos habituales del dicasterio hacen prever varias semanas de estudio antes de una resolución sobre la admisión o no de la causa.
Entre tanto, el exobispo de Cádiz mantiene su defensa, insiste en que la acusación es “injusta y falsa” y permanece alejado de la diócesis, en su piso de la calle Eduardo Dato de Madrid, mientras crece la expectativa sobre el desenlace de un expediente que se ha convertido en banco de pruebas de la tolerancia cero frente a los abusos, aplicado esta vez a un miembro del propio colegio episcopal.
Lo que Sevilla escriba en estos días será la bisagra entre una larga investigación y un posible juicio canónico que, por primera vez en España, podría sentar en el banquillo a un obispo por agresiones sexuales a un menor.