El portavoz de la CEE admite que retirar el tuit ofensivo contra Bastante "fue un acto público"
No es plato de gusto para un periodista convertirse en protagonista de una noticia. Nos consta que a nuestro redactor jefe no le gustó que sucediera, ni que la 'percha' para preguntar sobre ello fuera la pregunta de alguien cuya presencia, como periodista, en una rueda de prensa, genera más dudas que certezas. Pero el portavoz de la Conferencia Episcopal, César García Magán, se vio obligado a admitir, a preguntas de Jesús Bastante, que la retirada del tuit en el que se le acusaba de "tergiversar el contenido y el espíritu" de la nota sobre emotivismos, "ya fue un acto público".
Su autor (o al menos, su instigador, tal y como apuntó el propio Magán en la primera pregunta sobre el tema), José Gabriel Vera, presente en la mesa, ni hizo el menor comentario. Ya lo hizo por él el obispo auxiliar de Toledo: "El tuit que se quitó no fue por presiones externas. Como la Iglesia es plural, no siempre estoy de acuerdo al cien por cien con José Gabriel, y eso no implica para que seamos amigos", añadió el portavoz.
Pese a que no hubo disculpas públicas, Magán sí quiso dejar claro que "la retirada de ese tuit también es una repercusión pública". Lo que no hubo fue aclaraciones sobre el fondo de la cuestión: ¿a quién se refieren, y a quién no, los obispos? "El destino es mucho más amplio, y entra dentro de lo que implica esa nota, para ver quiénes son los presuntos destinatarios de la nota", añadió, crípticamente, el portavoz de la CEE.