La Revuelta de Mujeres en la Iglesia de Madrid se moviliza frente a la Catedral de la Almudena bajo el lema “Este es mi cuerpo”
En el marco de las celebraciones del 8M, Día Internacional de la Mujer y de sus reivindicaciones feministas, las 35 Revueltas de Mujeres en la Iglesia – Alcem la Veu del Estado español, vuelven a reclamar la igualdad que la Iglesia les niega sistemáticamente
La Revuelta de Mujeres en la Iglesia de Madrid, se ha concrentrado hoy frente a la catedral de la Almudena, este año, bajo el lema “Este es mi cuerpo”. El movimiento reafirma así su reivindicación por la igualdad en una Iglesia que las discrimina por su condición de mujer y que está quedando al margen de las conquistas sociales en equidad y corresponsabilidad.
Las reivindicaciones feministas de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia tendrán lugar en los 35 territorios donde ya están presentes la diversas Revueltas: Alacant, Almería, Asturias, Badajoz, Barcelona-Alcem la Veu, Bilbo-Gure Hitza, Burgos, Cádiz, Cantabria, Ciutadella-Alcem la Veu, Córdoba y Cabra, Donostia-San Sebastián-Emakunmen Aldarria, Granada, Huelva, Huesca, Jaén, Las Palmas de Gran Canaria, León, Logroño, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Pamplona-Iruña, Salamanca, Santiago de Compostela-Mulleres Cristiás Galegas-Exeria, Sevilla, Tenerife, Teruel, Valencia-Alcem la Veu, Valladolid, Vigo, Vitoria-Gasteiz y Zaragoza.
Desde esos 35 territorios, la Revuelta de Mujeres en la Iglesia se alza un año más para gritar y reivindicar con una sola voz, la profunda discriminación y la invisibilización sistemática que las mujeres sufren en sus múltiples formas en el seno de la Iglesia. “Un grito que afianza el que ha sido nuestro lema desde los inicios: ¡Hasta que la igualdad se haga costumbre en la Iglesia!”, claman las mujeres de la Revuelta.
Este es mi cuerpo
Este 1 de marzo, la Revuelta ha convocado a las mujeres y a los hombres cómplices –que hacen también suya su lucha “por justicia y dignidad”–, al acto por la igualdad que se celebrará ante la catedral de la Almudena. En esta ocasión, las mujeres de la Revuelta en la Iglesia de Madrid, bajo el audaz lema “ESTE ES MI CUERPO”, han agregado un nuevo significado de la frase más sagrada de la Eucaristía para denunciar el control de la Iglesia sobre sus cuerpos y reclamar su dignidad.
Lo han llevado a cabo, a través de una potente representación simbólica de los dos arquetipos de mujer con los que la Iglesia ha enmarcado a todas las mujeres: la de la Virgen María, modelo de pureza, sumisión y complacencia y el de Eva, la seductora, la inconformista y desobediente. “A lo largo de los siglos, las mujeres en la Iglesia hemos sido categorizadas en estos dos imaginarios de mujer”, explican las portavoces de la Revuelta.
La performance ha denunciado, de un modo que no ha dejado a nadie indiferente, la inmovilidad con la que el patriarcado clerical, como lo definen ellas, las ha sumido en la historia. Las mujeres que integran la Revuelta sienten que la Iglesia ha ahogado sus identidades y sus cuerpos y que las ha encerrado en esos dos modelos contrapuestos: o es virgen y santa o es Eva y pecadora.
“Hoy Jesús se acerca a nosotras, a las periferias, a las ‘imperceptibles’, a las Evas, a las Marías, a las insignificantes, a las destinadas a existir en los márgenes”
“Basta ya de abusos de poder contra los cuerpos y las vidas de las mujeres”, clama este movimiento profundamente creyente y radicalmente crítico con la jerarquía eclesial. La liberación de esa asfixia viene de la mano de Jesús. “Hoy Jesús se acerca a nosotras, a las periferias, a las ‘imperceptibles’, a las Evas, a las Marías, a las insignificantes, a las destinadas a existir en los márgenes”, explican las mujeres de la Revuelta, que con esta representación quieren hacer justicia a todas las Marías y Evas del mundo. “Somos Marías y Somos Evas, somos una, somos todas”, concluyen.
Por sexto año consecutivo, la Revuelta de Mujeres en la Iglesia denuncia cómo, “aún siendo el corazón y las manos de la Iglesia, se les niega la palabra, la voz y el voto, la toma de decisiones y el liderazgo en los ámbitos oportunos, como se pone de manifiesto, una vez más, en cada Sínodo”, señalan las organizadoras. Y según aseguran, continuarán con su lucha ¡HASTA QUE LA IGUALDAD SE HAGA COSTUMBRE!