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Sanz la vuelve a liar en Covadonga hablando de Ceuta: "No son simplemente moros en la costa"

El arzobispo de Oviedo reclama  medidas "sensatas, no populistas ni demagógicas" ante la inmigración y ha advertido de que debe abordarse en función de las posibilidades reales de acogida, integración laboral, educativa y sanitaria "y descartando a cuantos se cuelan con intenciones perversas de toda calaña inconfesables"

Sanz Montes, en Covadonga | captura de pantalla

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha reclamado este martes medidas «sensatas, no populistas ni demagógicas» ante la inmigración y ha advertido de que debe abordarse en función de las posibilidades reales de acogida, integración laboral, educativa y sanitaria «y descartando a cuantos se cuelan con intenciones perversas de toda calaña inconfesables». Durante su homilía en la misa de la festividad de la Virgen de Covadonga, que coincide con la celebración del Día de Asturias, Sanz Montes ha señalado que en el caso de Ceuta no se trata solo de pateras que vienen de modo continuo sino de una «avalancha» que ha provocado una tragedia en la que se han perdido vidas humanas y comprometido la soberanía española y en la que casi ochenta mil personas han tomado una «entrañable» ciudad española que ha quedado «bajo la extorsión».

«Cuando la inseguridad crece, la convivencia se ve amenazada, la paz puede estar en entredicho o el relato impuesto no siempre responde a la verdad, tenemos entonces un verdadero problema moral que ni siquiera piadosamente podemos ignorar», ha apuntado. «¿Cuántos podemos asumir?», se ha preguntado el prelado tras advertir de que «lamentablemente todos no caben» e incidir en que la situación de Ceuta, que ha calificado de «guerra híbrida», no parece responder únicamente a un «flujo migratorio» sino que podría estar relacionada con riesgos geopolíticos y con la fragilidad de las fronteras españolas y europeas.

A su juicio, la población ceutí ha quedado «sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores» y ha reclamado soluciones para una coyuntura en la que los propios migrantes son también víctimas de las estrategias que provocan desplazamientos con los que huyen «de infiernos políticos, hambrunas, falta de libertad, ausencia de trabajo y radicalismos religiosos».

Para Sanz Montes, a los países de procedencia «les sale a cuenta esa tremenda estampida, como se ha demostrado en este caso, con sus chantajes con secretos bien guardados, y los cuantiosos recursos que ingresan de instituciones de España y de la UE, en vez de afrontar sus problemas». «No son simplemente moros en la costa con otros turbantes que ahora nos turban, sino que esos jóvenes ocupantes son igualmente víctimas de estrategias amañadas», ha advertido.

Sanz Montes ha citado al papa León XIV para reclamar una respuesta internacional que ponga en el centro la dignidad de los migrantes y «desenmascarar las relaciones injustas de poder» que están en la raíz de la pobreza, las desigualdades y las guerras a la vez que ha hecho suyo el mensaje evangélico de acogida al extranjero recordando las palabras de Jesús: «fui forastero y me acogisteis».

Frente a la polarización, el arzobispo ha pedido aprovechar la pluralidad de la sociedad para trabajar por la concordia y el bien común en lugar de «cavar trincheras, levantar barricadas» o utilizar las diferencias como armas así como reconocer los problemas sin caer en el «buenismo ingenuo» y buscando espacios de encuentro que conviertan las diferencias en puentes para construir juntos

Frente a la polarización, el arzobispo ha pedido aprovechar la pluralidad de la sociedad para trabajar por la concordia y el bien común en lugar de «cavar trincheras, levantar barricadas» o utilizar las diferencias como armas así como reconocer los problemas sin caer en el «buenismo ingenuo» y buscando espacios de encuentro que conviertan las diferencias en puentes para construir juntos.

El arzobispo ha hecho estas afirmaciones durante su homilía en la Basílica de Covadonga ante autoridades civiles, judiciales y militares de la comunidad autónoma entre las que no figuraba el presidente del Principado, Adrián Barbón, que, por tercer año consecutivo, no ha acudido al oficio religioso para evitar las polémicas por las intervenciones del prelado en ejercicios anteriores.

A la postura de Barbón, que acudirá a una misa por la Virgen de Covadonga en una ermita de la comarca noroccidental de Asturias donde se celebran los actos festivos del día de la comunidad autónoma, se sumó también la delegada del Gobierno, Adriana Lastra, mientras que el presidente del parlamento regional, el también socialista Juan Cofiño, ha acudido como ya hizo el año pasado al acto litúrgico oficiado por el arzobispo, al igual que representantes de PP, Vox y Foro, informa Efe.

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