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Donald Trump y su Administración son terroristas climáticos

Donald Trump y su Administración son unos grandes terroristas climáticos, a los que no les importa para nada dañar a toda la humanidad y a la naturaleza, con tal de proteger a los grandes ricos y poderosos que les financian sus campañas electorales, como es el caso de Elon Musk , que se la financió a Trump con más de 290 millones de dólares, (Fuente: CNN), o Timothy Mellon, que lo hizo donado 165 millones.

Ahora Trump cumple al pie de la letra lo que les prometió en recompensa en la campaña electoral, a ellos y a otros muchos multimillonarios que también financiaron su campaña: revoca el control de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en los Estados Unidos, que es el segundo mayor emisor del mundo de GEI después de China. Los últimos datos de 2023-2024 señalan que cada estadounidense emitió entre 16 a 17 toneladas de CO2 equivalente por año, mientras que un chino anda por 9 toneladas.  El conjunto de EE.UU superó los 6000 millones de toneladas métricas en 2022.

Trump y su Administración son verdaderos terroristas climáticos porque se salieron de los acuerdos de París, adoptado en 2015 por casi 200 países. Es un tratado internacional vinculante que, a base de reducir la contaminación, busca limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2º Celsius y mejor aún a solo 1,5º Celsius respecto a los niveles preindustriales.La elevación de solo 1º Celsius para 2050 aceleraría el deshielo de los casquetes polares, elevaría la evaporación un 7%, y aumentaría el nivel del mar, con pérdida de tierras fértiles y de ecosistemas costeros con consecuencias devastadoras para comunidades enteras, el aumento de la evaporación favorecería la formación de más y mayores nubes con fenómenos meteorológicos extremos (lluvias torrenciales en unos sitios, sequías severas en otros, más y mayores incendios, etc.)

. Todo ello afectará severamente la seguridad alimentaria y la salud humana.

Trump dando vía libre a la emisión de GEI confirma oficialmente que él y su Administración niegan, contra toda evidencia científica, la existencia del Cambio Climático y sus consecuencias: no ven las inundaciones devastadoras que causan las lluvias en su propio país, como en Texas, donde fallecieron 27 niñas en un campamento mientras dormían. Cómo no recordar el huracán Katrina del 29 de agosto de 2005 en Luisiana que a 280 kilómetros por hora se estima que destruyó más de 250.000 viviendas y confinó a muchos miles de personas. Y no ve los 387 incendios producidos en su país en los primeros 15 días de enero de 2025. Por eso él y sus Administración y quienes los secundan deben ser declarados verdaderos terroristas climáticos. Y si pensamos en las personas que van a ser víctimas del Cambio Climático al que van a contribuir a aumentar, tendríamos que llamarles también terroristas humanos.

Este es un problema muy grave, porque los GEI son los principales responsables del Cambio Climático que, de no revertirlo, nos causará cada vez mayores problemas climáticos en todo el mundo, como ya lo ha hecho. Por ejemplo:

-En el verano de 2021, a una ola de calor extrema en el Mediterráneo oriental —las temperaturas rondaron los 47 ºC en Grecia durante varios días— le sucedió una ola de incendios que arrasó miles de hectáreas.

-Según Oxfam, más de 20 millones de personas al año se ven obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de los efectos del cambio climático, entre los que se encuentran los fenómenos meteorológicos extremos.

-El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que, para el año 2030, adaptarse al cambio climático y hacer frente a sus daños costará a los países en desarrollo (que son los más pobres del planeta) entre 140.000 y 300.000 millones de dólares al año.

-Olas de calor en Norteamérica: Más de 1.200 récords de altas temperatura fueron batidos durante el día y 1.500 por las noches en diferentes ciudades de Estados Unidos y Canadá entre el 24 y el 30 de junio de 2021, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) a causa de un DOMO DE CALOR, a cuyo fenómeno, le siguió una terrible ola de incendios forestales.

-Sequía en Siberia: Una de las regiones más frías del mundo vivió en 2021 el verano más seco de los últimos 150 años, según las autoridades rusas. Esto se tradujo en un récord de incendios y, en concreto, en un imparable megaincendio que consumió más de un millón y medio de hectáreas.

-En España: La sucesión cada vez más frecuente de borrascas, temporales furiosos, sequías e incendios cuesta miles de millones a las arcas públicas. Las pérdidas por la DANA de Valencia se estiman en 3500 millones de Euros y el reciente tren de borrascas en Andalucía, solo en el sector agrario, deja pérdidas superiores a los 3000 millones.

 -Olas de calor, en 2022, causaron 53.532 muertes en Europa.

-La tormenta Daniel en Libia, en septiembre del 23, dejó más de 5900 muertos y unos 8000 desaparecidos.

Según el Grupo Interguberna-mental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), esto se traduce en mayores incendios forestales, inundaciones y otros fenómenos extremos. El 2024, fue calificado como el año más cálido a nivel mundial desde que hay registros y en el que se han roto varios récords climáticos.

Si seguimos aumentando el nivel de GEI en la atmósfera y con él el efecto invernadero lo llevaremos a situaciones cada vez más críticas:

-Los combustibles fósiles, el petróleo, el carbón y el gas son los responsables del 57 % de la generación de CO2.

-La deforestación y los incendios son responsables del 17 % siguiente. Concretamente hasta el 10 de diciembre de 2023, las emisiones de carbono acumuladas por los incendios forestales tan solo en Canadá fueron de casi 480 millones de toneladas. Esta cifra supone el 23% del total mundial de emisiones de carbono de los incendios forestales para 2023 hasta esa fecha, según el Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copérnicus. El humo de los incendios de Canadá llegó hasta España el lunes 19 de agosto de 2024, afectando principalmente a las comunidades autónomas de Galicia, País Vasco, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña, donde ha provocado un ambiente turbio en el aire. Tal y como se ha podido observar a través del satélite Copérnicus, la columna de humo tocó primero las Islas Británicas, la costa occidental de Francia, y finalmente la Península Ibérica y las Islas Baleares. Los científicos calcularon que los incendios arrojaron al aire 3.280 millones de toneladas de dióxido de carbono.

La emergencia climática es la mayor crisis de nuestra generación. Pone en riesgo todo lo que somos, todo lo que amamos. No podemos esperar a que las cosas se pongan peor, porque nos jugamos mucho. Nos lo jugamos todo. Tenemos que actuar ya.

Aunque parezca muy extraño, aun hay quien niega el Cambio Climático, a pesar de que hay cada día más evidencias de que es un hecho incuestionable, que sostienen ya la casi totalidad de los científicos de todo el mundo, y que además atribuyen a la acción descontrolada del hombre sobre el Planeta. Precisamente esto es lo que lleva a las grandes corporaciones económicas y políticas del mundo a negarlo, porque saben que el modelo económico-financiero y político que protagonizan o defienden que los enriquece cada vez más, es el culpable del daño que ellos, más que nadie, aunque todos somos culpables porque seguimos su estela, del daño que estamos infligiendo al Planeta, y le causa los desequilibrios cada vez mayores que está sufriendo, cuyas consecuencias sufren sobre todo los más débiles y empobrecidos.

Es un proceso que se aceleró vertiginosamente en las últimas décadas como lo demuestran los siguientes fenómenos:

La contaminación y destrucción causada por las grandes empresas de combustibles fósiles nos han llevado a un punto crítico. Los sucesivos gobiernos, con su falta de ambición, han hecho muy poco para frenarlo. Por su culpa, y de quienes los secundamos la vida en la Tierra es cada vez más complicada. 

Todos somos responsables y todos tenemos que actuar ya, tenemos que presionar a las grandes corporaciones y gobiernos de los países más desarrollados para que tomen decisiones sin demora. No podemos soportar más Valencias, ni más Andalucías, ni podemos soportar que los más pobres del mundo paguen las peores consecuencias, porque no tienen medios ni posibilidad de recuperarse de las peores catástrofes del Cambio Climático que causan los más ricos y poderosos de este mundo y quienes tantas veces los secundamos ingenuamente. Tenemos que pensar en vivir solo con lo necesario y prescindir de la superfluo, es decir, vivir austeramente: en un planeta con recursos limitados no podemos pensar en un crecimiento innecesario, sino tan solo con el necesario para que el planeta no se agote y haya lo suficiente para todos.

Cuenta Jesús de Nazaret, gran observador, que los “letrados” de Jerusalén se paseaban por las calles con grandes ropajes, buscaban los primeros asientos en los banquetes y devoraban los bienes de las viudas (las personas más pobres de lo más pobre de entonces). Es justo lo que pasa hoy: los más ricos viven en casas de lujo, viajan en grandes coches, hacen cruceros que llegan a los 100.000 euros, o tienen aviones privados a costa del resto de la humanidad y de empobrecer más y más el Planeta Tierra, esquilmándole sin parar sus materias primas que ella tiene para todos. Así no podemos seguir.

Falta mucho por hacer en este mudo para una vida digna para todos y para la Creación.

Hay ya muchas personas e instituciones luchando por un mundo mejor, que son una bendición de Dios para los más empobrecidos de África, la Indía, Bangladés, América del Sur, pero hacen falta muchas más.

Todos podemos hacer algo, aportar algo, al menos creando conciencia de que el paradigma climático actual no tiene futuro, porque los países desarrollados le estamos exigiendo al planeta más de lo que puede dar, que tenemos que optar por el decrecimiento y el fin de un sistema económico que enriquece sin fin a unos pocos, deja muchas víctimas por el camino y pone en gran riesgo el futuro de la humanidad.

Que tomemos ejemplo del Evangelio del domingo de hoy donde Jesús rechaza las tentaciones de poder, de riqueza y de influencia y dominio sobre los demás, y que todos nos tratemos como hermanos, y que a todas las criaturas las tengamos como “hermanitas nuestras”, como así se lo oí decir a una sacerdotisa maya, siguiendo el testimonio de san Francisco, para que todos y todas las criaturas seamos más felices.

Gijón, 22 de febrero de 2026

Faustino Vilabrille

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