Dictadura de las ideas
La religión es como la dictadura. Huye de la razón como de la peste,
,aunque se muestra de la manera más “razonable”: pretende que las personas acepten que es sensato admitir los sentimientos como fuente del conocer, que también es razonable que la imaginación elucubre, que también lo es creer lo que nos dicen y que es cierto porque nos lo dicen, porque es razonable tener fe en “los demás”.
Sí, todo es razonable, menos confundir el pensamiento, tergiversar el sentido de las palabras y decir que el “sentimiento”, por ejemplo, puede “pensar” o que la “imaginación” puede engendrar seres irracionales reales. Todo eso es la religión: producir seres de la nada que luego se convierten en dictadores de la vida, del sentimiento y de la conducta.
Y rezamos a esos seres creados; y les confiamos nuestros secretos; y les pedimos consejo; y demandamos su fuerza.. ¿Hay alguien que piense que todo eso es hablar consigo mismo? ¿Que todos tenemos criterios sensatos y la fuerza suficiente para llevar a efecto lo que la reflexión nos dicta? Sí, seres creados por la imaginación que se convierten en dictadores de la conciencia.