¿Dónde está Dios?
Domingo 5º de Resurrección
¿Dónde está Dios?
Domingo 5º de Resurrección
Evangelio: Jn 14, 8-11
El discípulo Felipe pregunta:: Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús responde: después de tanto tiempo con vosotros, no me conoces? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
Para meditar:
Aunque algunos crean lo contrario, los seres humanos podemos vivir y progresar sin contar con Dios y con prácticas religiosas. Pero los humanos cuando no encontramos solución a nuestros problemas, espontáneamente acudimos a las puertas de los dioses. Además, en nombre de Dios se ha justificado matar a muchos, mientras en nombre Dios, no faltan personas que gastan su vida por ayudar a los demás. Ese misterio que llamamos Dios es como una pesadilla ineludible a nuestra limitación humana. Si la sacamos por la puerta, entra de nuevo por la ventana.
A Dios nadie le ha visto. Ni siquiera los que nos confesamos religiosos. Siempre mayor, ese misterio desborda todos nuestros conceptos e imaginaciones. Mientras vamos de camino, andamos a vueltas con el misterio, y la tentación más frecuente es fabricar una divinidad a nuestra medida. Una fabricación nuestra es el teísmo entendido como creencia en un Absoluto que está en los cielos, alejado de la humanidad, e interviniendo arbitrariamente de cuando en cuando para imponer su voluntad en el mundo.
El evangelio que hoy leemos. recuerda la novedad de la fe o experiencia cristiana : “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre ¿no crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? El Padre, que permanece en mí, hace las obras que hago; creed en estas obras”. Jesucristo pasó por el mundo haciendo el bien, curando heridas, combatiendo las fuerzas del mal y derribando los muros de separación. No con armas que matan sino desde el amor que da vida. En esa conducta estaba presente y activo el “Abba”. Alguien. Presencia de amor que se está dando en la condición humana y en quien siempre podemos confiar. Siempre misterio inabarcable como la plenitud del Amor que todos ansiamos.