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CONVIVIUM: los curas de Madrid toman la palabra

Nos hemos quedado en el "se os dijo", sin llegar al "pero yo os digo"

Jesús y sus discípulos según la IA | IA

01.  Desde las bienaventuranzas.

       Hace dos domingos leíamos las bienaventuranzas que nos ofrece el evangelio de San Mateo (cp 5º). Sed Bienaventurados, serenamente felices en la vida.

       El pasado domingo y hoy escuchamos, acogemos las consecuencias, las conclusiones de las palabras de Jesus desde el monte.

              

02.  no he venido a abolir la ley, sino a dar plenitud.

En primer lugar dice Jesús que él no desprecia ni destruye la ley, sino que la lleva a su plenitud.

       Les habría sonado muy mal a aquellas comunidades cristianas de origen judío que Jesús aboliera la ley.

       Por eso S Mateo compone estas conclusiones de las bienaventuranzas con el esquema: Se os dijo en el Antiguo Testamento … pero yo os digo.

       Seguramente que este modo de hablar, este esquema de Jesús les resultaría difícil a aquellos cristianos judíos. Jesús como que “desarticula” la vieja ley, completa ley y dice algo nuevo…

03.  ¿Qué significa que he venido a dar plenitud a la ley?

       Podría parecer que Jesús es el fundador de una nueva religión con leyes más llevaderas, una moral “low cost” que todo fuese más barato y más fácil.

La ley del AT había derivado en 613 preceptos, en infinidad de normas y nimiedades rituales y Jesús habría hecho una especie de “rebajas religiosas”. Nos podría parecer, a muchos católicos les gustaría una religión más fácil, “más moderna” como dice mucha gente…

       Pero no es esa la cuestión.

       La plenitud a la que Jesús lleva la ley es el amor: la bondad del corazón, el vivir no según la ley, sino según el amor.

       Y aquí Tendríamos que quedarnos. Como solemos cantar: “Mi ley es el amor”…

04.  Misericordia quiero y no sacrificios

San Mateo lo dice cristianamente: Misericordia quiero y no sacrificios…. (Mt 9,13)

       El Antiguo Testamento vivía conforme a la ley, a la infinidad de normas, a los ritos externos y sacrificios vacíos.

       Jesús sustituye tal entramado religioso por el misericordia quiero y no sacrificios, (Mt 9,13 / 12,7)[1], lo cual significa poner por delante la bondad, el corazón y la misericordia hacia la persona por encima de la ley y del simple cumplimiento de normas.

       Jesús tiene “la osadía” de prescindir y dejar esa mentalidad legalista-judaizante del AT y volver la mirada al corazón, al amor.

       Jesús tiene la audacia de presentar el amor como la nueva ley: se os dijo, pero yo os digo…

       Ante el ser humano, débil, enfermo, pecador Jesús se salta la ley. Y bondadosamente cura la lepra, se acerca al que sufre, al que pierde la sangre, la vida: recordemos al buen samaritano, a la hemorroísa, a la suegra de Pedro, a los ciegos paralíticos, etc… Jesús trata y come con pecadores y publicanos y le da igual sea en sábado o en lunes. Lo que le importa a Jesús es el ser humano, no la ley. Cuando Jesús ve una persona que sufre, no duda en saltarse la ley.  Jesús era un “ilegal”.

       Para Jesús, y para el cristiano, se trata de vivir desde el corazón, desde el amor, no desde la ley. La plenitud de la ley es el amor.

       La ley puede tener valor para ordenar algunas cosas de la vida, pero la ley no salva. S Pablo ya lo entendió bien: La ley mata (2Cor 3,6). Además de que no todo lo legal es moralmente bueno.

       No es lo mismo cumplir con la ley que vivir desde el amor. El legalismo cumple con lo estrictamente mandando. El amor no descuida un detalle y no tiene límite. Cuando se vive desde el amor la ley, el rito, el precepto queda de lado en un muy segundo plano.

05.  El mandamiento del amor

Decía K Rahner que el único mandamiento de Jesús es el amor. Cada cristiano sacará las conclusiones. Permaneced en mi amor…

La Iglesia no debiera anunciar la ley, preceptos, decretos, normas, ritos, etc. sino que la Iglesia debiera anunciar el evangelio, la buena noticia, el amor de Dios.

06.  Hoy: mentalidad de Antiguo Testamento

       Tengo la impresión de que también hoy en día vivimos dentro de la Iglesia en situación de Antiguo Testamento y somos no poco judaizantes. Y no precisamente porque vivamos en una mentalidad conservadora, retrógrada como dice mucha gente, sino porque nos mantenemos en la ley y no en el amor.

       Muchos católicos serían felices si la Iglesia cambiara unas cuantas normas, leyes, ritos y costumbres. Para muchos católicos sería suficiente con que la Jerarquía permitiera unas cuantas cosas y todos contentos.

       A nosotros nos ha pasado lo mismo que en las bodas de Caná, (Jn 2) Una boda significa amor, encuentro, ilusión, proyecto… Pero aquella gente, Israel, se habían quedado sin vino, símbolo del amor, se habían quedado sin amor. Dios quería una relación de amor con su pueblo, pero Israel, el pueblo se había quedado en unas relaciones frías, rituales sin amor, y solamente tenían tinajas (piedras de la ley) de agua (ritos de purificación). El nuevo vino (JesuCristo) es mejor, porque es el amor.

       

       Desde el evangelio de hoy:

Se os dijo: cumplid, pero Cristo nos dice: amad y sentid el amor de Dios.

Ama y haz lo que quieras.


[1] Esta misma actitud estaba ya en el AT, Oseas, 6,6.

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